jueves, 15 de enero de 2009

Invitación al diálogo

El profesor Eduardo González ha enviado a Cuaderno de Cuba un texto que considera podría ser una posdata como invitación al diálogo, a su carta a David Luhnow, quien junto a José DeCordoba publicó un artículo en The Wall Street Journal sobre la necesidad de que el gobierno de Barack Obama separe la realidad del mito en lo que respecta a Cuba.
Como el texto del profesor González trata sobre el necesario debate sobre los intercambios académicos, y la necesidad de que se incluyen propuestas al respecto para eliminar las restricciones existentes, he decido publicarlo de forma independiente:
Dice el profesor González:
Resta por ver a qué criterio específico se debe la exclusión de los intercambios académicos de las propuestas de reforma a las restricciones del 04 impuestas por la Comisión Powell. Quizás se deba a lo siguiente. Los contactos entre familias cubanas y el envío de remesas se consideran actos humanitarios, mientras que los intercambios académicos constituyen excepciones de carácter virtualmente diplomático o institucional a los estatutos del US-Cuba Embargo Act. Es decir, por un lado, en dichos intercambios se permite con carácter extraordinario que ciudadanos y residentes norteamericanos participen en actividades extra-familiares con ciudadanos e instituciones cubanas. Mientras que, por otro lado, es precisamente el carácter, por así decirlo, ''entre cubanos'' de las ''visitas de la comunidad'' lo que las define como actividades de valor inherente y limitadamente humano o humanitario; acciones de naturaleza laica o seglar, pero afines a la tradicional piedad o caridad de inspiración religiosa.
No soy ni jurista ni experto en derechos humanos, pero juzgo contraproducente el limitar los contactos humanos entre personas radicadas en este país y los cubanos de la isla a la relación humanitaria de índole cuasi-religiosa y extra-política. Como consecuencia, se restringe la esfera misma de la llamada ''sociedad civil'' al sector ''humanitario'', a la vez que se excluye de dicho sector el aspecto latitudinal y extra-caritativo o piadoso de los contactos entre entidades civiles en un sentido abierta y potencialmente político.
Los intercambios académicos y culturales con cubanos de la isla diversifican y amplifican el carácter de persona-a-persona e institución-a-institución más allá de los círculos familiares y de parentela. Sólo así se pluraliza la sociedad civil y sus horizontes de reciprocidad entre cubanos y entre los que no lo sean, pero mantengan compromisos serios de índole moral y política con la diversa realidad cubana. Fomentar dicha reciprocidad es el mejor recurso para instigar la apertura de espacios civiles extra-oficiales en la incierta y estancada evolución de la cultura política de Cuba. Con todas sus imperfecciones esta estrategia es mejor que el eterno congelamiento actual a la espera de soluciones providenciales o apocalípticas.
Para ver la carta del profesor González, pinche aquí.
Eduardo González es director de la Sección de España y Latinoamérica del Departamento de Alemán y Lenguas y Literaturas Romances de The Johns Hopkins University.
Fotografía: varias personas caminan el 24 de julio del 2008 por una calle de La Habana (Cuba), a dos días de celebrarse el 55 aniversario del asalto al Cuartel Moncada (Rolando Pujol/EFE).

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