miércoles, 14 de enero de 2009

Los intercambios académicos olvidados


El 27 de diciembre, David Luhnow y José DeCordoba publicaron un artículo en The Wall Street Journal sobre la necesidad de que el gobierno de Barack Obama separe la realidad del mito en lo que respecta a Cuba.
A continuación, la carta que al respecto el profesor Eduardo González le envió a Luhnow:

He leído con interés su bien informado artículo sobre Cuba, pero quedé frustrado por la omisión de los intercambios académicos entre los asuntos tratados. Soy profesor e investigador nacido en Cuba y emigrado a este país en 1960. Luego de no visitar Cuba por treinta y seis años, regresé a la isla en 1996 y la frecuenté una veintena de veces entre dicho año y 2004. Todas estas visitas se relacionaron con actividades de intercambio académico entre la Universidad de Johns Hopkins y la Fundación Fernando Ortiz, adjunta al Ministerio de Cultura. Las visitas ocurrían en enero durante unas tres semanas de actividades académicas y culturales. Las visitas de mayo y junio se reservaban para los estudiantes de medicina e higiene y salud pública. Estas actividades fueron un éxito. De hecho, constituyeron iniciativas pioneras en lo que llegaría a ser el saturado campo de estudios académicos en las universidades norteamericanas hoy día.
Por algún motivo, la restauración de tales intercambios académicos no ocupa el primer plano del diálogo sobre cambio en la política hacia Cuba, excepto entre los académicos y colegas que demostramos el valor que podían tener dichos contactos.
Tengo la esperanza que el gobierno de Obama reestablezca estos intercambios académicos, ya que fueron quizás el objeto principal de las restricciones impuestas por Bush en 2004. Pues, contrario a lo que suele decirse, las restricciones y trabas impuestas a las visitas familiares y las remesas no fueron tan quirúrgicamente aplicadas por Otto Reich y los congresistas cubano-americanos como lo fueron los obstáculos al estudio universitario de alumnos de este país en Cuba. La razón es transparente. Los intercambios académicos demuestran sobre la práctica que las relaciones entre los ciudadanos de esta nación y Cuba no son asunto exclusivo de los cubano-americanos. Sólo reconociendo que los estadounidenses en general pueden tener intereses en visitar Cuba (y no sólo las personas de origen cubano) se podrá alterar debida y justamente la actual política de aislamiento.
En mi opinión, la política de mano dura y bloqueo impuesta por Reich y los congresistas republicanos, entre otros, tiene por fin aislar y confinar los asuntos cubanos de carácter bilateral dentro del enclave clientelista de sus propios pagos electorales. Se trata en los peores casos de una política de ghetto encaminada a remediar con pura ''palanca'' el decrecimiento demográfico de su base electoral. Esta política aisladora requiere negar a los ciudadanos estadounidenses en general la oportunidad de juzgar por sí mismos la actualidad de Cuba. Limita acceso a unos pocos visitantes, en su mayoría profesionales, periodistas, políticos. En el caso particular del estudiante universitario se le priva de un derecho constitucional que hasta hoy día los tribunales federales han preferido dejar en el limbo político recientemente arbitrado por el gobierno de Bush. No se podría concebir una mejor (o peor) política que la de esta cortina burocrática e ideológica en contra de la democratización de la cultura política de Cuba y la del sur de la Florida.
El profesor González es director de la Sección de España y Latinoamérica del Departamento de Alemán y Lenguas y Literaturas Romances de The Johns Hopkins University.
Para leer el artículo de David Luhnow y José DeCordoba en el Wall Street Journal, pinche aquí.
Fotografía: varias personas dan tres vueltas alrededor de la ceiba plantada en el lugar en que fue fundada 489 años atrás la villa de San Cristóbal de La Habana, el 15 de noviembre de 2008. Cada año, en esta fecha, miles de habaneros hacen cola para pedir deseos a este árbol mientras giran a su alrededor lanzándole monedas (Alejandro Ernesto/EFE).

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...