martes, 27 de enero de 2009

Un análisis necesario


Entre lo mucho que a diario se escribe sobre Cuba, hay trabajos que aportan alguna información, otros que brindan un par de anécdotas y varios (a veces la mayoría) que sólo ofrecen uno que otro dato secundario. Unos pocos sirven para comprender mejor lo que ocurre en la isla. El análisis de Con Cuba, en su Número 2: junio-septiembre es uno de ellos. Cuando apareció este blog anunció su publicación, pero ahora no se trata de dar la noticia, sino de recalcar la importancia y la necesidad de leer este resumen del segundo semestre de 2008, donde se destaca que si bien en el contexto internacional impero el cambio, en el nacional se impuso el inmovilismo.
Dentro de ese juego de cartas que es la situación cubana —hablar de ajedrez resultaría exagerado, porque aquí no hay mucho de ''ciencia'' y sí de improvisación, lance de suerte y bluf―, la interrogante clave para este año, recalca el análisis de Con Cuba, ''es cómo el gobierno cubano va a percibir e interpretar el cambio ocurrido en el contexto exterior''.
''La venta de oportunidad que se le abre al gobierno apenas tiene dos años: 2009 a 2010. En el 2010 se producirán elecciones en varios países de la región —entre ellos Brasil y Chile― donde los candidatos de la oposición tienen buenas perspectivas hasta el presente'', agrega el documento, que advierte que si los cambios en la política hacia Cuba de la administración de Obama no comienza a decidirse en los dos primeros años de su mandato, para entonces las elecciones legislativas serán un factor a considerar a la hora de tomar decisiones que resulten ''electoralmente arriesgadas'', sin contar que un suceso internacional puede poner fin a la posibilidad de distensión que existe actualmente.
Aunque es casi seguro que la política de Obama sea más amplia que la simple derogación de las medidas que limitan los viajes familiares y el envío de remesas —como se desprende, entre otros documentos, de las audiencias de confirmación de la secretaria de Estado, Hillary Clinton―, también es cierto que el posible camino a transitar entre Washington y La Habana requiere de acciones y no de simples gestos de ambas partes, que se tomen durante un período de tiempo más o menos inmediato para brindar resultados.
De momento, no hay más que esperanzas, y la sospecha de que no va a resultar fácil. ''Si la elite de poder cubana considera que los cambios ocurridos en el contexto externo en el 2008 son prueba de que el inmovilismo da resultados, y además se aferra a esa postura, es de esperar que pronto se disipe el capital político obtenido por esa vía y en consecuencia las oportunidades que ahora se ofrecen'', agrega el análisis de Con Cuba.
Todo parece indicar, sin embargo, que Cuba va a continuar jugando a la baraja de sacar ventaja a las coyunturas internacionales, mientras mantiene esa tenacidad guerrillera de la supervivencia que ha caracterizado a la línea acción política de la Plaza de la Revolución por tanto tiempo.
No en otro sentido hay que considerar los viajes de la presidenta argentina (ya realizado) y de la mandataria chilena (en febrero) y el más importante aún del gobernante cubano, Raúl Castro, a finales de este mes a Rusia.
Raúl Castro viaja a Moscú tanto como un acto de preparación para cualquier posible negociación con Washington como con el interés de reforzar una alianza comercial y hasta política que facilite a Cuba tener al menos un par de cartas de resguardo en caso de que el comodín de Chávez pierda valor.
Hay, sin embargo, dos aspectos que apunta el documento de Con Cuba. Uno es que estos triunfos diplomáticos que ha tenido la isla en el último año no son consecuencia directa de su gobierno, aunque yo agrego que también se debe reconocer que lo han hecho bien. El segundo es que, de acuerdo a este análisis, tanto ''en Caracas como en Moscú y Beijing coincide el interés por que el gobierno cubano emprenda una reforma estructural capaz de hacer viable su economía, de modo que pueda ser un socio y no una carga''.
Este último planteamiento, que yo limitaría a las dos potencias mencionadas —Chávez está más empeñado en una cruzada personal de poder e influencia que en una actuación como jefe de Estado responsable― tiene un matiz que se define más en las reglas mediante las cuales tanto China como Rusia establecen el vínculo que en la posible influencia de éstas a favor de la posible transformación económica de la isla.
Lo que sí está establecido —y en esto el análisis es muy claro― es que la estrategia política, más por parte de Rusia que de China, no se hace a expensas. El tiempo de la geopolítica imperial de ganancias en la correlación de fuerzas mundiales a cambio de subsidios terminó. En estos momentos, tanto Moscú como Beijing juegan el mismo tipo de influencia política que las naciones capitalistas.
El informe de Con Cuba también detalla los cambios ocurridos en la Diáspora y el exilio, donde las fuerzas moderadas han ido ganando terreno.
Hay, por último, un elemento que vale la pena mencionar. De acuerdo a Con Cuba, se ha producido entre los cubanos un desplazamiento en la ”mentalidad popular de expectativas —y por tanto de legitimidad― de Raúl Castro hacia la nueva política que Obama pudiera desarrollar hacia la isla“.
Aunque las expectativas que el nuevo presidente norteamericano ha despertado, entre quienes viven en Cuba, de momento pueden estar mayormente referidas a cuestiones inmediatas, cotidianas y hasta domésticas (el permitir a los familiares que viven en el exilio que manden más dinero y vengan más a menudo), no por ello pierden su carácter político. Este hecho, de por sí, es un indicador del deterioro de la situación cubana.
Para leer el análisis de Con Cuba, pinche aquí.
Fotografía: vendedor habanero.

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