sábado, 10 de enero de 2009

Un profesor radical


La edición de esta semana de Babelia, del diario español El País, destaca como el libro de la semana una obra del sociólogo radical profesor emérito de Princeton Sheldon S. Wolin, profesor emérito de la Universidad de Princeton, Democracia S. A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido.
Wolin considera que desde que en 1980 Ronald Reagan prometió "librar al pueblo de la carga del gobierno", el partido republicano ha seguido una evolución que está conduciendo a Estados Unidos a una paulatina disolución de la democracia en un totalitarismo invertido. Su concepto de totalitarismo invertido es que este, a diferencia del totalitarismo clásico, no nace de una revolución o de una ruptura sino de una evolución dirigida. Su objetivo principal no es la conquista del poder a través de la movilización de las masas sino la desmovilización de éstas desde el poder, hasta devolverlas al estado infantil, del que ya Tocqueville había advertido que era uno de los peligros de la democracia americana.
Uno puedo no estar de acuerdo con los planteamiento de Wolin, pero no puede negar la profundidad de sus enfoques y el conocimiento de los temas que analiza. Si un elemental respeto de los derechos de autor no me lo impidiera, colocaría en Cuaderno Mayor el artículo que Wolin escribió a la llegada de Ronald Reagan al poder, pero lo único que puedo hacer es recomendar su lectura en The New York Review of Books. Sobre Tocqueville Wolin es un verdadero experto, con un libro amplio y denso al respecto.
Wolin señala en esta obra que ahora aparece en español que la intención republicana durante estos últimos años ha sido crear un sistema político en que el papel de la ciudadanía se vaya difuminando hasta quedar estrictamente reducido al ejercicio del voto el día de las elecciones. Como lo señala Josep Ramoneda en su reseña de Babelia, para Wolin el totalitarismo invertido es una forma perfeccionada del "arte de moldear el apoyo de los ciudadanos sin dejarles gobernar". Una ciudadanía apática "redunda en una política dirigida más eficiente y racionalizada".
No creo que todos los políticos e intelectuales afiliados al Partido Republicano tengan estas intenciones, pero considero que el ala del republicanismo que se apoderó del partido tras la llegada de Reagan si han tratado ―y estuvo a punto de lograrlo durante el primer período presidencial de George W. Bush― de imponer estos criterios. Esperemos que el pesimismo de Wolin respecto a Obama ―considera su elección como un ejemplo de "democracia fugitiva"― no se cumpla al menos en su totalidad.
Me temo que a los lectores más a la derecha de este blog la figura de Wolin no debe resultarle muy atractiva ―tampoco su trayectoria: profesor en Berkeley, opositor a la guerra de Vietnam e intelectual de una izquierda radical para los cánones de este país―, pero les recomiendo que vale la pena leerlo, aunque luego lo repudien.
Para leer la reseña de Babelia, pinche aquí.
Fotografía: Castillo de la Punta en La Habana. Cuaderno de Cuba agradece a Javier Santos por permitir el uso de esta foto.

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