miércoles, 4 de febrero de 2009

¿Hasta cuándo?


El congresista Bill Delahunt acaba de hacer público un informe, preparado por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), que plantea que tanto Radio como TV Martí no cumplen los fines mediante los cuales fueron creados: brindar noticias objetivas y balanceadas a los cubanos que residen en la isla. En su lugar, las trasmisiones han estado plagadas de informaciones prejuiciadas, falsas y carentes de importancias, realizadas por una institución en la que ha predominado la corrupción y la mala administración.
Lo que llama la atención no es el informe del GAO, porque realmente no dice nada nuevo. Lo que sí a estas alturas comienza a resultar preocupante es que el actual gobierno norteamericano no empiece a mostrar interés en cambiar esta situación. Porque el reloj ya ha echado a andar para la Casa Blanca de Barack Obama, y el tiempo de la esperanza terminó. Se debe hacer algo al respecto.
“Este informe es emblemático de un patrón generalizado de falta de transparencia y prácticas cuestionables”, dice Delahunt, quien preside la subcomisión de Fiscalización de Asuntos Extranjeros de la Cámara de Representantes.
“Al igual que en otros anteriores, aquí está presente un patrón similar de cuentas problemáticas, en lo que tiene que ver con programas vinculados a Cuba. Cuando uno une los puntos, aparece una imagen perturbadora, que nos presenta un panorama en que los dólares de los contribuyentes son gastados con escasa fiscalización, efectividad poco segura y ausencia de una estrategia adecuada. A pesar de las advertencias anteriores, da la impresión de que nada se ha hecho para cambiar esta situación. Bueno, ahora se hará”.
Espero que las palabras del congresista se cumplan. Pero no hay que sentarse de brazos cruzados a esperarlo. Es hora que los contribuyentes del sur de la Florida exijan una transformación profunda en estas estaciones del gobierno, que no sólo incluyan el cambio total de sus directivos, sino también una revisión exhaustiva de sus lineamientos y fines. No se trata aquí de quitar una o varias figuras y poner otras, que dentro de pocos meses o un par de años repitan el mismo patrón de ineficacia, cacicazgo y compadrería que por largo tiempo ha caracterizado la labor de Radio y TV Martí.
No sé si en Washington lo conocen, pero aquí en Miami no es un secreto que en los programas de ambas emisoras aparecen, en la mayoría de los casos, supuestos periodistas, analistas y líderes del exilio y la disidencia interna que en realidad son mercaderes del anticastrismo. En el caso de los que aparentan desempeñarse como profesionales de la información —ya sea a tiempo parcial o completo— sus calificaciones son tan nulas como su profesionalismo. Estos se limitan a repetir una retórica cansada, que sólo intenta justificarse ante quienes los colocaron en el cargo. En lo que respecta a las figuras dentro de la oposición interna en la isla, la mayoría de las veces se trata sólo de dar voz a quienes repiten la estrategia hacia el gobierno cubano de la anterior administración. Y en lo que respecta al llamado periodismo independiente, para no hacer larga la isla, Radio Martí ha servido para brindarle ingresos a quienes en Miami viven de ese “negocio”.
Hasta cuándo vamos a seguir sufriendo esa situación, es difícil de predecir. Durante la anterior administración, Radio y TV Martí llegaron a establecer récords de mal uso de recursos, por decir lo menos. Nunca antes se vio que estas emisoras del gobierno pagaran miles de dólares en contratos a emisoras privadas como Radio Mambí y TV Azteca, violando las normas establecidas desde hace mucho tiempo para instituciones de este tipo en el gobierno norteamericano. Pero hasta ahora, nada ha pasado.
Radio y TV Martí continúan actuando con igual impunidad y desparpajo, brindado programas chapuceros y aburridos y burlándose de los consumidores, como si fueran inmunes a los cambios por los cuales votaron millones de norteamericanos. O esa situación se modifica, o habrá que empezar a dudar de la veracidad de propósitos de quienes le vendieron la esperanza al pueblo norteamericano.
Para ver el informe del GAO, pinche aquí.
Para escribirle al congresista Bill Delahunt, apoyándole y al mismo tiempo exigiendo una actuación más enérgica en el Congreso con relación a Radio y TV Martí, pinche aquí.
Para establecer contacto con el Brodasting Board of Governors, que tiene a su cargo la supervisión de Radio y TV Martí, pinche aquí.
Fotografía superior: Pedro Roig, director de la Oficina de Trasmisiones a Cuba (OCB).
Fotografía izquierda: Pedro Roig, director de la Oficina de Trasmisiones a Cuba (OBC) y el cómico Armando Roblán vestido para su imitación del gobernante cubano Raúl Castro.

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