sábado, 7 de febrero de 2009

Joven realizadora cubana en Festival de Berlín


La directora de cine cubana Susana Barriga, de 27 años, concursa en la sección de cortometrajes del Festival de cine de Berlín con The illusion, un desgarrador documental sobre su viaje a Londres en busca de su padre exiliado, a quien no veía desde que era una adolescente, escribe Julio Olaciregui de la AFP.
Buena parte de los 24 minutos que dura este documental -la especialidad que estudió Susana Barriga en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV)- recopila imágenes de la noche londinense, algo oscuras y desenfocadas, y del apartamento donde vive su padre, que se niega a recibirla y le pide que se cambie de apellido y lo olvide, agrega Alaciregui.
''Esta película es muy personal, como pudieron ver. Está inconclusa. No la he terminado aún. El cine trata de la vida. Tengo mucho aún que resolver. No con el cine, sino con mi familia. Mi padre no sabe aún que lo filmé. Espero poder volver a
Inglaterra'', explicó Susana Barriga, quien dice haber llegado hasta Berlín "gracias a todos sus amigos''.
''Yo quería hacer una película sobre la felicidad...'', dice la voz en off de Susana Barriga al comienzo del film. Luego se ve una silueta y se escucha la voz de un hombre maduro que le pregunta con desconfianza si es de verdad una de las hijas que dejó en Cuba. ''Muéstrame tu pasaporte'', le pide.
Cuando se convence de que Susana es su hija, el hombre comienza un largo monólogo para rechazarla, aludiendo a su propia historia, la de un hijo cuyo padre, un revolucionario dogmático de los primeros años de la Revolución, lo trató mal y con mucha desconfianza.
''¡Ay Dios! Tú has venido aquí para joderme (sic). Aquí he logrado cierta tranquilidad. Ellos (los funcionarios cubanos en Londres) saben o van a saber dentro de poco que tú estás aquí. Vete. Cambiate de apellido. Olvídame. Que me echen la culpa de todo a mí. Soy un malvado. Sólo volveré a Cuba cuando haya democracia'', le dice.
''Cuando realicé este documental estaba embarazada. Eso me dio mucha fuerza. Es muy emocionante haber podido llegar hasta Berlín. No me esperaba que tanta gente viese mi película. La hice sola. Fue muy importante haberla hecho, por más negativo que haya sido el encuentro con mi padre'', dijo.
La voz en off de Susana Barriga es tranquila en el documental cuando le cuenta a su padre que su hermanita murió hace años, que ella había llegado esa noche a su casa de Londres a comer una pizza con él, que al negarse a recibirla por su paranoia la envía de regreso ''a la desmemoria''.
La presentadora oficial de la Berlinale anunció que el embajador de Cuba en Alemania y su agregada cultural se encontraban presentes durante la proyección, de acuerdo a la información de la AFP.
Sobre esta cinta ha escrito el crítico cinematográfico argentino Quintín: ''The illusion aumenta la convicción de que estamos ante una cineasta singular, una de las voces más potentes del cine latinoamericano actual''.
Sobre el padre de Barriga, que es filmado sin su consentimiento, Quintín agrega:
''Enfrentado con el régimen, enloquecido por su aislamiento, se apoya en una lógica implacable. Cree que en cada encuentro entre un residente en la isla y un exiliado hay solo dos posibilidades: que éste trabaje para la Seguridad Cubana o que la reunión termine siendo utilizada en contra del segundo si ese no es el caso. Desde allí, el hombre oscila entre acusar a la hija y protegerla, hasta le llega a decir que se cambie el apellido, para no deshonrarlo en un caso y para que no la perjudique en el otro''.
Luego añade el crítico argentino: ''Es una situación tremenda, sin salida. El padre, al que la cámara nunca filma de frente es un hombre desesperado. La película, absolutamente consistente en su forma, encuadra solamente de modo fragmentario, como si su presencia fuera superflua o como si una imagen plena y una voz que habla para terceros no pudiera agregar nada o, al contrario, contribuyera a ocultar la verdad. En cambio, se vuelve a escuchar esa voz de la realizadora, esa voz plana, sin inflexiones, en la que resuena un dolor insondable.
Barriga hace referencia a la traición que de algún modo está practicando con su padre al filmar sin su permiso. Y, en cierta manera, le termina dando la razón. Porque mostrar a ese opositor desquiciado podría ser una manera de ayudar al régimen. Después de todo, el cine en Cuba sigue siendo parte de la propaganda oficial. Es que todo funciona como si fuera imposible escapar de la perversa lógica de toda la situación, en la que la paranoia termina -como suele ocurrir- acertando''.
Para ver la crítica completa de Quintin, pinche aquí.
Para más información sobre la filmografía de Susana Barriga, pinche aquí.
Fotografía: Susana Barriga (EICTV).

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