miércoles, 25 de febrero de 2009

La ñ en USA


El grupo editorial español Random House Mondadori ha decidido unirse a su homóloga Random House para lanzarse a la aventura americana. Mediante el sello Vintage Español publicarán unos 65 libros al año.
El mercado del libro en español en Estados Unidos es una tentación constante y una frustración presente.
Debido a los millones de personas que hablan español y viven en este país, y al poder adquisitivo de éstas, desde hace años varias editoriales tratan de alcanzar este mercado. Hasta el momento, todas han fracasado en mayor o menor grado.
La experiencia que tengo al respecto, principalmente como lector y después como traductor, es que la competencia con el libro en inglés es muy fuerte. No sólo por los mecanismos de distribución, sino también por una realidad distinta a la que se vive en España y Latinoamérica: la mayoría de los lectores serios, capaces de gastarse el dinero en libros, son bilingües.
Otro problema es que, hasta ahora, siempre he encontrado a ineptos en los cargos de dirección intermedios —quienes son los que en última instancia dominan en las decisiones, por lo general las hacen fracasar y luego encubren su ineficacia con mucha habilidad— quienes se deciden por los títulos más seguros y desprecian tomar reto alguno.
Basta visitar cualquier sección de español en una librería de Estados Unidos, y darse cuenta que quienes seleccionan los textos no saben lo que hacen o adoptan el criterio fácil de promocionar libros de cocina, autoayuda, algún que otro autor de moda y manuales de religión, astrología y todo tipo de oscurantismo.
Uno de los problemas principales para el libro en español en Estados Unidos —que ni siquiera sé si las grandes editoriales conozcan— es que siempre se ve a este mercado como si fuera homogéneo, cuando en realidad está completamente fraccionado.
Así, lo ideal no sería nunca que un sello editorial se lanzara con una propuesta de publicar varias decenas de libros al año, sino que fuera capaz de agrupar a varias —no sé cuántas— editoriales pequeñas que sobreviven en este país, a veces limitadas al papel de vanity press, y promocionara o reprodujera sus títulos.
Lo que me parece es que, en general, cada vez resulta más obsoleta la propuesta de entrar en este país con un sello editorial, al tiempo que las nuevas tecnologías ensayan otras formas de edición de libros.
Para leer la información al respecto, que publica el diario español El País, pinche aquí.
Fotografía: libreros independientes en La Habana Vieja, Cuba.

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