lunes, 16 de febrero de 2009

Malo en La Habana, peor en provincias


Una alumna de la Facultad de Ciencias en Cuba ha hecho un descubrimiento que seguramente no estremecerá a la comunidad científica: las posibilidades de desarrollo intelectual, cultural y científico son mayores en la capital que en cualquier provincia. Siempre ha sido así y le aseguro a Daisy Valera que igual ocurre en buena parte del mundo, salvo en los países de mayor desarrollo. Así y todo, hay determinadas profesiones y campos de especialización que requieren trasladarse a los principales centros urbanos de la nación o incluso ''resignarse'' a vivir en la capital.
Valera afirma, en Havana Times.org, que para los graduados de química y física nuclear solo hay trabajo en La Habana, va mucho más allá, y refleja tanto la situación actual cubana como algunas de las contradicciones que el propio proceso revolucionario cubano ha generado.
Si el gobierno le brinda la oportunidad a cualquier cubano de graduarse de una carrera como física nuclear, algo que no es fácil de lograr sin con una buena cantidad de recursos en muchos otros países, es lógico que ese mismo gobierno también desarrolle los medios para que esa persona luego trabaje en el campo de su especialidad. Es absurdo graduar universitarios para que después no poderle brindar trabajo. Así que el gobierno cubano debe resolverse a cerrar determinados centros de estudios, con la implicación social, educacional y de propaganda que ello representa, o ver seriamente la posibilidad de brindarles empleos adecuados a los graduados.
En algunas carreras, y física nuclear cae de lleno en este caso, no es posible ni siquiera la opción de tratar de que esa fuerza laboral de gran calificación se desempeñe en el exterior.
El otro problema que enfrenta Cuba, en este sentido, tiene que ver con la distancia que existe entre las aspiraciones y las posibilidades, y quizá este sea un claro ejemplo de la distorsión que por años ha existido en la ciudadanía cubana, y que parece acentuarse con cada nueva generación.
Sé que decir esto desde el exterior puede resultar desagradable en Cuba. Pasé por experiencias similares y no podía aceptar comentarios del tipo que voy a decir ahora: para estudiar una carrera como física nuclear —y lo sé por experiencia— hay que tener mucha voluntad, inteligencia y tesón. Así y todo, añadiría que también hay que tener mucha suerte. De lo contrario, el fracaso es seguro. Y si se vive en el interior del país, todavía peor.
El proceso revolucionario abrió más esperanzas de las que nunca pudo satisfacer. Adaptarse a la realidad es duro, pero necesario.
Sin embargo, todo lo anterior palidece ante lo que cuenta Valera. Según ella, el problema de las provincias no es sólo la falta de instalaciones adecuadas para los graduados de química y física, sino también de cines y lugares de recreación. Y eso sí no se justifica ni apelando a los ciclones ni al embargo.
Simplemente, es una prueba más de la desastrosa situación en que se encuentra el país.
Para leer el texto completo de Daisy Valera, pinche aquí.

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