lunes, 9 de febrero de 2009

Obama: su estilo presidencial y qué podemos esperar lo cubanos, por ahora


En la edición de hoy lunes de The Miami Herald y El Nuevo Herald hay un buen análisis de las primeras semanas de la presidencia de Barack Obama, realizado por Steven Thomma, de la oficina de prensa de McClatchy, en Washington del que adelanto algunos párrafos.
-El presidente Barack Obama se ha movido con mucha rapidez para poner su impronta en su joven gobierno, formando un equipo y un gabinete con más rapidez que cualquier otro mandatario, por lo menos en las tres pasadas décadas, así como emitiendo órdenes ejecutivas y presionando al Congreso para que apruebe el plan más costoso de la historia para estimular la empobrecida economía.
-Con la prisa, también ha pasado por alto sus propias órdenes de no contratar a cabilderos y nominó al menos a tres políticos a altos cargos que tenían problemas con los impuestos, lo que lo llevó a admitir que "había metido la pata''. También cambió su estrategia política cuando se vinieron al suelo sus esperanzas de una aprobación rápida del plan de estímulo económico de $800,000 millones que sufrió un breve estancamiento en el Congreso.
¿Cuál es el estilo de gobierno que le está mostrando al país cada día que se dirige al despacho presidencial?
¿Es aún una figura ajena al Establishment de Washington, motivada a llevar a cabo cambios, sin mancillarse aún por la forma de obrar en la capital de la nación? ¿O el líder novato que realmente necesita gente de experiencia como Tom Daschle, el veterano que fue la primera opción de Obama para llevar a cabo la reestructuración de los servicios médicos, antes de que los problemas fiscales arruinaran su nominación para el cargo de secretario de Salud y Servicios Humanos?
¿O es el ejecutivo que actúa directamente para lograr un acuerdo (piensen en Bill Clinton negociando con Newt Gingrich) o un mandatario que actúa como si fuera un gran jefe ejecutivo con una visión amplia, al estilo de Ronald Reagan, que establece metas y deja que el Congreso se haga cargo de los detalles?
¿Es un dirigente estilo Nueva Era, en una época post-partidista, que invita a los republicanos a darse unos tragos y firma acuerdos bipartidistas para que se conviertan en leyes, o un político tradicionalista apoyándose en su base para propugnar medidas medidas en el Congreso, mientras condena al partido opuesto como obstruccionista?
La respuesta hasta ahora: Es una mezcla de todo eso.
Hasta aquí algunos párrafos del análisis periodístico de Thomma. Lo que sí creo que vale la pena destacar, para los intereses de Cuaderno de Cuba y sus lectores, es que Obama está mostrando ser un presidente que cuando se decida -o pueda- abordar el tema cubano va a ofrecer respuestas que probablemente no satisfagan ni a una parte ni a la otra, y que si bien es posible que nos depare algunas sorpresas, también es casi seguro que de momento no hay que situar muy altas las expectativas.
El tema cubano no se aborda en el artículo de The Miami Herald -que también reproduce El Nuevo Herald-, ya que éste habla de lo que Obama ha hecho en este poco tiempo que lleva al frente de la Casa Blanca, y no entra en especulaciones. También es conocido que lo que ocurre en la isla no está entre las prioridades del nuevo gobierno. Sin embargo, hay algunas líneas generales dentro de un estilo de mando que comienza a definirse, y pueden brindar ciertas guías preliminares:
-Obama ha demostrado que puede ser pragmático, incluso en cuanto a sus promesas de campaña. De momento no hay indicación alguna de que va dar marcha atrás a lo dicho aquí en Miami, el 23 de mayo de 2008, de que eliminaría las restricciones a los viajes familiares y el envío de remesas si llegaba a la presidencia, pero quienes abogan por estas medidas debían de incrementar su presión en Washington, o al menos hacerse sentir. Eso no ha ocurrido hasta ahora. Sentarse a esperar por la firma del Presidente no me parece buena estrategia.
-Los legisladores cubanoamericanos, tanto republicanos como conservadores, continuarán desempeñando un papel importante en la elaboración de la política norteamericana hacia Cuba. No es nada nuevo. Lo han dicho ellos mismos y es la esperanza del llamado exilio de ''línea dura''. Pero al mismo tiempo tienen un margen de opciones mucho más limitado para presionar sobre la Casa Blanca. El ''problema'' para quienes abogan por una estrategia diferente a la que por largos años han sostenido los congresistas cubanoamericanos, es que en su mayoría éstos son políticos de experiencia y veteranos en Washington, y que no hay que dejarse engañar por algunos de sus discursos fundamentalistas y la retórica intransigente que suelen exhibir en Miami. Son expertos a la hora de negociar.
-No es la única, pero una de las claves de la negociación está en manos del gobierno cubano. Y aquí el panorama es igualmente complejo. Dentro de la cúpula de poder en la isla existen diferencias sobre hasta dónde debe llegarse de echar a andar un proceso de negociación. Por supuesto que la posible negociación será dirigida por Fidel Castro. Pero se encuentra aún tan en el campo de las especulaciones, que no es posible afirmar si esto se mantendrá así en un futuro.
-Miami queda fuera del proceso de negociación, salvo por la posible influencia de dos grupos, que constituyen los dos polos de las diversas tácticas a emplear, dentro de una estrategia general para contribuir a cambios políticos en Cuba: el Cuba Study Group y el Comité de Acción Política (PAC) US-Cuba Democracy. Pero esta situación podría cambiar si tanto La Habana como otros grupos del exilio desarrollaran vías más efectivas para atraer a una parte importante de la comunidad, que hasta el momento no se siente representada a plenitud en las actuales discusiones en Washington.
-El factor tiempo va continuar jugando un papel fundamental en este rompecabezas. En lo que respecta a Cuba, Obama puede actuar con lentitud y cautela, a la espera de pasos concretos en la isla. Por otra parte, en ésta sus dirigentes se proyectan como si su permanencia en el poder puede extenderse fácilmente por unos doscientos años. Y el pueblo cubano parece resignado a la espera.
Actualización:
Para leer el artículo sobre el estilo de liderazgo de Obama, pinche aquí.
Fotografía superior: el presidente Barack Obama y la primera dama Michelle Obama regresan a la Casa Blanca tras un fin de semana en Camp David, Maryland (J. Scott Applewhite/AP).
Fotografía izquierda: la congresista Ileana Ros-Lehtinen (centroderecha) y los también legisladores Mario Díaz-Balart (izquierda) y Lincoln Díaz-Balart (centroizquierda) asisten el 6 de febrero de 2009 al Séptimo Memorial Cubano en Miami (John Watson-Riley/EFE).
Fotografía derecha: el senador Democrata Bill Delahunt habla con lideres cubanos a favor del fin de las restricciones de viajes familiares y remesas a la isla, en El Trópico Restaurant en Miami, el 23 de junio de 2007. También en la mesa, entre otros, Carlos Saladrigas (derecha) y Joe García (izquierda) (Roberto Koltún/El Nuevo Herald).

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