martes, 17 de febrero de 2009

Plomeros en Washington


¿Alguien se acuerda de ''Joe el Plomero''? El perdedor McCain gustaba mencionarlo. La perdedora y olvidada gobernadora de Alaska le hacía guiños entusiasmada. Quieren administrar tu dinero, querido Joe, gustaba de repetir McCain. Lo dijo exaltado durante un debate presidencial, como recurso último para alcanzar la victoria, que cada vez veía más difícil.
Pues bien, en realidad ''Joe el Plomero'' no perdió las elecciones, sino vive en los legisladores republicanos que se opusieron al plan de estímulos económicos del presidente Barack Obama. Se sienten a gusto repitiendo lo que ellos consideran son los principios básicos del capitalismo, sin los cuales todo está perdido. A cambio, poco les importa que continúen desapareciendo empleos y que quienes ahora carecen de trabajo se queden sin los recursos menguados y lastimosos de una compensación por desempleo. Los tenemos aquí en Miami, con los tres legisladores cubanoamericanos enfrascados de nuevo en su ''batalla diaria'' contra Fidel Castro y Hugo Chávez, mientras hacen lo posible por demorar las posibles soluciones económicas que necesita con urgencia esa nación.
Pero si el Estado está dispuesto a ayudar, no a un pobre endeudado como ''Joe el Plomero'' —trabajador por cuenta propia que sueña con tener un negocio propio y quizá nunca lo consiga—, sino a las corporaciones y los bancos a salir de su problema, no es sólo su derecho, sino también su deber, exigir su participación —su voz y voto— en la forma en que se invierte ese dinero.
Los neoliberales continúan empeñados en repetir que la riqueza crea empleo y que las inversiones producen puestos de trabajo. Es lógico que lo hagan, porque no conocen o no les interesa otro discurso. Lo ilógico es que todavía alguien los escuche. Por suerte, cada vez son menos.
La culpa, es bueno resaltarlo, no es sólo de los defensores del libre mercado a toda costa, sino también de la cobardía de una izquierda que en los últimos años no ha hecho más que replegarse, temerosa.
Un artículo de Ignacio Sotelo, publicando hace unos días en El País, recuerda la culpa del laborismo en el abandono de los postulados del economista británico John Maynard Keynes.
Recomiendo su lectura, ahora que se vuelve a hablar de Keynes como una posible tabla de salvación. Para conocer los errores del pasado, con la esperanza —quizá ilusoria— de que no vuelvan a repetirse.
Para leer el artículo de Sotelo, pinche aquí.
Fotografía: participante en la Convención Republicana, el 4 de septiembre de 2008.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...