martes, 10 de febrero de 2009

Relaciones exteriores y demandas


Un artículo de Orlando Márquez presenta un resumen apretado y algunas hipótesis sobre las relaciones exteriores y las demandas de una nueva era en Cuba. No hay que coincidir con todo lo expuesto por Márquez para valorar su intento de producir un texto alejado de ambos extremos, que aparece como un suplemento digital de la publicación Espacio Laical.
Cuaderno de Cuba reproduce sus primeros párrafos, con la sugerencia al lector de que busque lo restante en Espacio Laical.
A continuación, lo que dice Orlando Márquez como introducción al tema de:

Las relaciones exteriores y las demandas de una nueva era
Orlando Márquez
El año 2009 se ha iniciado para Cuba con un desfile de visitas presidenciales de América Latina. Martín Torrijos, presidente de Panamá, fue el primero. A él le siguieron Rafael Correa, de Ecuador y Cristina Fernández, de Argentina. Se espera también, en febrero, a Michelle Bachelet, presidenta de Chile, así como a Álvaro Colón, presidente de Guatemala, y en otro momento las autoridades cubanas deben recibir al presidente de México, Felipe Calderón.
Entre otras cosas, podemos percibir que:
1- Cuba es bienvenida a la región de modo decidido (no a la OEA) después de su participación en la cumbre presidencial de Brasil en diciembre pasado, y los presidentes de la región al mismo tiempo reconocen de facto el traspaso de poder en Cuba.
2- Latinoamérica ha clausurado finalmente el periodo de aislamiento que por tanto tiempo Estados Unidos logró mantener hacia la Isla.
La integración de Cuba a la región –que era una “aspiración” en la Constitución de Cuba de 1976, y fue “reafirmada” en las modificaciones constitucionales de 1992–, parece comenzar a tomar forma a inicios del siglo XXI. El tiempo se ha encargado de despejar el camino para que comprendamos que la integración debe lograrse ante todo con los países vecinos, quienes comparten intereses similares, tanto en materia de seguridad como de desarrollo. Cuba tiene mucho que aportar a la América Latina, y tiene también mucho que aprender de sus vecinos.
De este modo el país no solo gana legitimidad en la región, también diversifica y actualiza sus vínculos políticos, culturales y comerciales, mientras da un carácter más racional a las relaciones con Venezuela. Las relaciones que Cuba y Venezuela mantienen en la actualidad no deben sufrir alteraciones mayores, al menos a corto plazo. Pero Cuba parece haber entrado en una nueva etapa que supera los límites del ALBA, una alianza político-económica cuya fortaleza pudiera dar síntomas de debilitamiento en cualquier momento, pues depende más de los precios del petróleo venezolano que de la “voluntad revolucionaria” del presidente Hugo Chávez. Por otro lado, el país relanza sus vínculos con Rusia, trata de acomodar sus intercambios de nuevo tipo con China, inicia una nueva etapa en de sus relaciones con la Unión Europea y comienza a considerar una mejora mejoría en las relaciones con Estados Unidos. En efecto, el éxito no está en el compromiso restringido con una sola nación o grupo de naciones, cuyas estructuras de soporte pueden tener carácter temporal si se sustentan fundamentalmente en proyectos políticos de fuerte contenido antiimperialista, sino en la diversificación de las relaciones y, por tanto, del mercado, del intercambio y la colaboración.
Fotografía: Plaza de Armas en La Habana. Cuaderno de Cuba agradece a Javier Santos la autorización para poder usar esta foto.

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