viernes, 13 de febrero de 2009

Una amistad quebrada


Ana Gallego y Ángel Esteban, especialistas en Literatura y Filología Hispanoamericana, acaban de presentar en Madrid De Gabo a Mario, donde trazan un retrato literario de la amistad y distanciamiento de dos de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana, informa la Revista de Cultura Ñ del Clarín de Buenos Aires.
El 12 de febrero de 1976, un puñetazo propinado por Vargas Llosa a García Márquez puso fin a la estrecha amistad entre ambos autores.
A partir de entonces, las especulaciones no se han detenido sobre la razón de aquella pelea. Unos se inclinan por los argumentos ideológicos y políticos, mientras otros opinan que se trató de un asunto personal.
Gallego y Esteban sostienen que la disputa fue originada por una "cuestión personal", pero sugieren además que las "diferencias ideológicas" terminaron por minar la relación y condujeron a un distanciamiento paulatino, tras haber coincidido ambos durante los años setenta en Barcelona.
Esteban recordó cómo Vargas Llosa fue "el primero" en acercarse junto a Cortázar y Carlos Fuentes, a la Revolución cubana y en apoyarla, mientras que García Márquez se mantuvo al margen.
Cuando llegó el "caso Padilla", añadió el especialista, casi todos los escritores condenaron el proceso contra el poeta cubano y "comienzan a distanciarse de la Revolución, Vargas Llosa a la cabeza. Sin embargo, García Márquez todavía hoy mantiene su adhesión".
"El caso Padilla fue el principio del fin del grupo que conformó el boom", aunque, resaltó, que la amistad se mantuvo intacta hasta 1976 entre el autor colombiano y el peruano pese a las diferencias 'cada vez más crecientes' respecto de Cuba", agregó Esteban.
Creo que con los años el argumento ideológico y político ha ido desplazando al ''personal'' por la sencilla razón de que en la actualidad la trama política se ha impuesto sobre el chisme.
En marzo de 2007, el colombiano Rodrigo Moya, amigo de familia de García Márquez, le tiró un par de fotografías al futuro premio Nobel con un ojo amoratado. Según Moya, que contó su versión de lo ocurrido muchos años después, en marzo de 2007, todo se debió a lo que podría catalogarse de un ''lío de faldas''.
No hay que olvidar que la primera carta de protesta por el ''caso Padilla'', publicada originalmente en francés en el periódico Le Monde de París el 9 de abril de 1971, y dirigida al entonces primer ministro, comandante Fidel Castro, fue firmada por García Márquez, quien después volvería a acercarse a la revolución cubana y establece la estrecha amistad con éste que se ha mantenido hasta hoy.
Para leer más al respecto, pinche aquí.
Cuaderno de Cuba agradece Rui Ferreira su colaboración en este comentario, al brindar la foto en que aparece el célebre novelista con el ojo morado.

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