lunes, 30 de marzo de 2009

Bob Menéndez, Cuba y los demócratas


Hoy el diario Washington Post tiene una información sobre los avances de la tendencia hacia la eliminación de varias restricciones en la política de Estados Unidos hacia Cuba, que cada día cobra mayor fuerza.
Sin embargo, la parte más interesante del artículo tiene que ver con el senador demócrata Bob Menéndez y su fuerte oposición a cualquier relajamiento de las medidas vigentes, incluso las aprobadas por el pasado gobierno republicano de George W. Bush.
Hijo de inmigrantes cubanos, Menéndez mantiene públicamente una posición de desafío a una medida que disfruta de amplio apoyo entre los miembros de su partido, dice el Post. Además, al ser presidente de la junta directiva del Comité de la Campaña Senatorial Demócrata (DSCC) —una posición de liderazgo que reclama un elevado cargo de lealtad partidista—, muchos donantes liberales han protestado por tener que tratar con alguien al que ellos consideran se aferra a una política obsoleta. Incluso algunos senadores se preguntan si es la persona más adecuada para la labor del DSCC. El senador Christopher J. Dodd, por ejemplo, que mantiene una destacada labor a favor de cambiar la política norteamericana hacia Cuba, es uno de los legisladores a los que el Partido Republicano tiene en la mirilla para las próximas elecciones legislativas, y algunos demócratas se cuestionan en privado hasta dónde llegaría la dedicación de Menéndez en la defensa de su colega.
''Cualquiera que me conoce sabe que mis puntos de vista son sinceros y de principio'', ha respondido Menéndez. ''A nadie debe sorprender que en esta cuestión yo he utilizado mi capital político, durante muchos años, tanto en la Cámara de Representante como en el Senado''.
También ha dicho que continuara utilizando cualquier instrumento disponible para preservar las sanciones, hasta que las condiciones políticas cambien en Cuba, aunque atribuyó gran parte de su ira inicial —durante la discusión de la ley de presupuesto que incluyó una disposición para suavizar la restricciones a los viajes— a que la medida había sido colocada en la propuesta de ley sin anuncio previo.
En este sentido, Menéndez pasa por alto que este tipo de procedimiento, aunque cuestionable, es común en el Capitolio.
Como el artículo del Post no está dedicando exclusivamente a Menéndez, sino en general a las propuestas legislativas sobre Cuba, no entra en detalles sobre otros factores que también se relacionan con la posición sobre Cuba que mantiene el legislador, entre ellos el hecho de que sus primeros pasos políticos ocurrieron en la ciudad de Union City, New Jersey, donde fue electo alcalde hace años.
Durante mucho tiempo, en Union City se concentró un núcleo de votantes exiliados que siempre han mantenido posiciones intransigentes en lo que respecta a la situación cubana, a lo que se suma que a lo largo de los años algunos ellos participaran no sólo en acciones violentas contra el gobierno de La Habana, sino también en actividades terroristas en la isla, otros países latinoamericanos e incluso en Estados Unidos. Aunque el estado de New Jersey tiene una población reducida de cubanoamericanos, alrededor del 0.9 por ciento, éstos se concentran fundamentalmente en la base electoral de Menéndez: el condado Hudson.
También están las contribuciones de campaña, que a través de los años Menéndez ha recibió de grupos del exilio y empresarios ricos de New Jersey y Miami.
Por ejemplo, en el año 2008, de acuerdo a OpenSecrets.org, el U.S.-Cuba Democracy Political Action Committee (PAC) entregó $2,500 a Menéndez.
El 6 de noviembre de 2006, el New York Observer publicó un artículo titulado A Senator With Tough Friends, donde se señalaba que el 5 de septiembre, Abel Hernández, empresario y uno de los principales recaudadores de fondos para las campañas electorales de Menéndez tuvo que presentarse ante un jurado que investigaba actividades terroristas. También compareció ante el jurado un ex contador del falleció Arnaldo Monzón, un aliado y también contribuyente a las campañas de Menéndez.
No sólo Menéndez ha recibió donaciones de contribuyentes que han sido llamados durante investigaciones sobre actos terroristas, sino que él ha contribuido financieramente a la defensa de un acusado de actos de este tipo.
A comienzos de su carrera —durante la década de 1980, cuando era alcalde de Union City—, Menéndez contribuyó económicamente a la defensa legal de Eduardo Arocena, condenado por el asesinato de un funcionario cubano y la colocación de bombas en lugares públicos de Estados Unidos.
Dice el Observer que el senador no estuvo disponible para comentar cuando salió publicado el artículo, pero que en aquel momento su campaña política entregó una declaración jurada que decía:
"The facts are that Bob Menendez opposes acts of terrorism, and has a long record of supporting swift and certain justice for those who carry out terrorist attacks, including the death penalty. Abel Hernandez and Arnaldo Monzón have contributed to both Democrats and Republicans, including George H.W. Bush, who came to New Jersey to campaign for Tom Kean Jr." Matthew Miller, a spokesman, added in an interview that Mr. Menendez "believes in the rule of law." He added: "But at this point there haven't been any allegations made by any law-enforcement agencies," against either man.
Así y todo, el artículo consideraba sorprendente que Menéndez, un hábil político que se sabe mover con igual destreza tanto entres las filas de sus electores y activistas electorales de base como en las elites políticas de Washington, estuviera tan involucrado con este tipo de personas.
Añadía el diario que el fallecido empresario de Union City, Arnaldo Monzón Plasencia, había sido acusado por un ex asociado, en junio de 2006, de participar en los planes para llevar a cabo los atentados dinamiteros en Cuba en los años de 1990. Monzón había donado $4,000 a las campañas políticas de legislador y formado parte del comité de dirección del grupo que buscó la elección de Menéndez para alcalde de Union City.
El otro dueño de negocio de Union City, Abel Hernández, un prominente donante y recaudador de fondos para Menéndez —que había contribuido con $8,200 a lo largo de los años— ha sido implicado en un fax de 1997, que le pide que él recaude dinero para las bombas en Cuba. Hernández ya había comparecido ante el jurado de instrucción en Newark cuando se redactó la información del Observer, y ha dicho que no sabe nada sobre la recaudación de fondos para los atentados.
El proceso sobre estos hechos, en que se investiga también la participación de Luis Posada Carriles, continúa abierto, y es el tipo de situación en la cual cualquier político quiere ver su nombre lo más alejado posible. Mientras tanto, el senado Menéndez, con su posición rígida sobre Cuba, continúa ganándose detractores en Washington.

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