martes, 3 de marzo de 2009

Cuba y el béisbol


Como en una mala lectura de Martí, para Fidel Castro hay dos patrias: Cuba y el béisbol. Ambas las mezcla en una ''reflexión'' destinada fundamentalmente a hacer público su apoyo al proceso de reestructuración que lleva a cabo su hermano.
Los párrafos que dedica a los cambios gubernamentales, que encabezan su texto, exponen algunos de sus rasgos típicos, como gobernante y ser humano.
En primer lugar, se desentiende de los que hasta ayer fueron considerados entre sus seguidores más fieles: ''La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio''.
Bueno, en primer lugar esto no es cierto. Nadie ha sido propuesto -no vamos a decir nombrado- a un cargo importante en ese país, durante los últimos 50 años, sin que el nombre no fuera pronunciado por su boca. Esta declaración cumple un objetivo político dentro de Cuba, ya que está dirigida a disipar dudas sobre una posible desunión entre los hermanos, pero muestra la esencia oportunista que siempre ha caracterizado al ex gobernante.
Luego dice Fidel Castro:
''Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal''.
Hasta aquí parece que el comentario va resultar incluso hasta cierto punto elogioso para los destituidos. Todo lo contrario. Prosigue Fidel: ''La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos''.
Aquí el líder de la revolución repite el razonamiento que desde el principio el proceso revolucionario cubano ha repetido una y otra vez, adoptando una vieja técnica de la época bolchevique en la desaparecida Unión Soviética: todos los funcionarios son corruptos, ambiciosos y sedientos de poder, males que sorpresivamente se manifiestan una vez que son destituidos.
Pero hay un detalle en este párrafo que merece la pena destacar: los destituidos no se ''sacrificaron'' por la revolución. Es decir, no participaron en la insurrección. Poco importa que no hubieran nacido a tiempo. Fidel Castro reclama la ''legitimidad de origen'', obtenida por la participación en la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista, a la hora de reprochar la conducta de los destituidos.
Curioso que quien durante los últimos años hizo del tema del traspaso de poder a las nuevas generaciones uno de los aspectos fundamentales de su discurso político, ahora se acomode a la práctica raulista de colocar en los cargos principales a participantes ''históricos'' en el proceso.
Para terminar, Fidel apela al argumento socorrido del enemigo externo. Pero en este caso el delito no viene de una actuación, sino simplemente de la ilusión enemiga, cuya mente se convierte en responsabilidad del funcionario en desgracia: firme hasta la desilusión.
Lo más asombroso es que, después de declaraciones tan fuertes, que van mucho más allá de todo lo planteado hasta el momento sobre la reestructuración del gobierno cubano, Fidel Castro continúa: "No acepto que se mezcle ahora la chismografía con el Clásico de Pelota que está próximo a comenzar. Dije bien claro que nuestros atletas de béisbol eran jóvenes de primera línea y hombres de patria o muerte''.
Al principio uno piensa que se ha saltado un párrafo, equivocado el texto o que hay un error de edición. Lo que se llamaba hace unos años un ''empastelamiento''. Pero no, el texto de la reflexión cambia de tema y el líder de la revolución cubana dedica el resto del texto a hablar de pelota. Joyce no lo hubiera hecho tan bien.
Respecto a la pelota, Fidel se muestra incluso más enérgico: ''Asumo la total responsabilidad por el éxito o el revés''.
Así que al final eso es todo. La reestructuración del gobierno y un campeonato de pelota igual nivel en la mente del guerrillero, que deja saber como de pasada que se ha reunido con el presidente de República Dominicana. Poder y diversión. La política como un juego por otros medios.
Fotografía: miembros del equipo de la selección nacional de béisbol de Cuba practican hoy, 3 de marzo de 2009, en la ciudad mexicana de Puebla, previo a su participación en el segundo Clásico Mundial de Béisbol a celebrarse la próxima semana en Ciudad de México (Ulises Ruiz/EFE).

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