martes, 31 de marzo de 2009

El Elián cubano y el brasileño


Las agencias de prensa lo han llamado el ¨Elián brasileño''. Sean Goldman, de ocho años, está en Brasil desde junio de 2004, cuando su madre brasileña, Bruna Bianchi, se lo llevó de vacaciones. El padre del niño, el norteamericano David Goldman, los despidió en el aeropuerto. Al parecer, no sabía entonces que Bianchi no pensaba regresar y que su hijo se iba a vivir definitivamente a Sudamérica.
Mientras permanecía en Brasil, Biachi se divorció de Goldman y se casó con su abogado, João Paulo Lins e Silva, miembro de una influyente familia de Río de Janeiro.
Pero el pasado año, Biachi murió de complicaciones durante un parto y el niño vive con el padrastro, mientras el padre intenta por todos los medios legales que le devuelvan al niño.
El caso incluso llegó a ser uno de los puntos tratados durante la conversación que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el mandatario norteamericano, Barack Obama, sostuvieron durante la visita del primero a la Casa Blanca, a mediados de marzo de este año.
La semana pasada, el Senado aprobó una resolución en que se instaba a Brasil de que cumpliera con los requerimientos de la Convención de la Haya, referidos a los aspectos civiles del secuestro internacional de niños, permita que se reúna Sean Goldman con su padre en Estados Unidos.
''Mr. Goldman merece reunirse con su hijo como su verdadero guardián'', dijo el senador patrocinador de la resolución, quien agregó:
''El ha actuado de forma diligente, a través de todos los canales apropiados, para asegurarse de mantener la custodia legal de su hijo. Llamo al gobierno de Brasil, y en especial a las cortes federales, a que den fe de su compromiso con las leyes internacionales y los acuerdos estipulados en la Convención de la Haya, y devuelvan a Sean a su padre biológico''.
Las semejanzas con el caso del niño balsero Elián González quedan bien claras. Lo que asombra es que el senador que pronunció estas palabras es Mel Martínez, quien es el autor de la resolución, junto con Robert Menéndez y otros dos legisladores.
Vale la pena preguntarse si Martínez y Menéndez consideran a un norteamericano más padre biológico que a un cubano.

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