jueves, 5 de marzo de 2009

El último gesto


Al igual que ha ocurrido en muchos otros casos, las renuncias de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque es el último gesto a favor de Fidel Castro. La acción que concluye un camino de fidelidad. En otra época fue una bala. El suicidio o el pelotón de fusilamiento. Ahora basta una carta. Otro ejemplo de que la épica ha concluido. Cuba ha vuelto a los generales y burócratas.
Al renunciar Lage y Pérez Roque cumplen su última tarea de apoyo al Comandante: no hay diferencias ni lucha por el poder, no se impone un estilo de liderazgo sobre otro. Todo ha sido simplemente un problema de cambiar estructuras, destituir unos cuantos ineficientes y quitar del medio a un par de corruptos.
Es clara la exigencia de Fidel Castro. En esta jugada él no podía aparecer como perdedor. No porque no estuviera dispuesto a ceder, que lo ha hecho, ni tampoco el negar que al final todo el movimiento se acordara entre ambos hermanos. Las apariencias son aquí lo importante, y la cara al exterior, que es lo que interesa.
Por eso lo conveniente ha sido convertir un proceso de reestructuración en un calco de una purga o un simple ''truene''. Demasiada la tentación para que agencias de prensa, analistas y expertos no crean que ya cuentan con la explicación perfecta. Muy cercanos los recuerdos para no sentir el alivio de no esforzarse demasiado.
Al final, no es más que otra vuelta de tuerca, pero en sentido contrario: dar la impresión de que todo sigue igual, para cambiarlo todo.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...