domingo, 8 de marzo de 2009

La cacería


Escribe Haroldo Dilla Alfonso:
''En un país donde los ministros duran tres décadas en sus cargos, demostrando día a día sus incapacidades, los cambios ministeriales ocurridos en Cuba son siempre noticias.
Y hay razones para verlos como algo más que cambios de rutina, en una nación donde los cardenales padecen ahogadas agitaciones mientras el papa desfallece, en una larga agonía que en algún momento fue beneficiosa para la élite, pero ya hoy es una carga fastidiosa. Son por lo demás remodelaciones sustanciales: han sido afectados 11 ministerios o funciones ministeriales, con la consiguiente salida de igual número de altos funcionarios y el ascenso de otros 7, dos provenientes del ejército, dos del aparato del Partido Comunista y el resto del propio aparato estatal civil. Entre los destituidos se encuentran personas que habían sido muy cercanas a Fidel Castro, como son, entre otros, el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Pérez Roque. Ambos escribieron cartas de renuncia elogiando las sabidurías de Fidel y de Raúl, reconociendo que habían pecado hasta la desvergüenza y prometiendo lealtad eterna al Partido. Curiosamente ambas cartas eran muy similares, y las dos muy similares a aquellas retractaciones de la época estalinista que otra vez pone sobre el tapete que la clase política cubana carece de aquel don que Carlos Marx reconociera entusiasmado en el capitalismo naciente: guardar las apariencias adecuadas''.
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