jueves, 26 de marzo de 2009

La importancia para el trato hacia Cuba del nuevo embajador de Estados Unidos en México


La designación de Carlos Pascual para el cargo de próximo embajador de Washington en México tiene una importancia especial para el caso cubano.
El gobierno de Estados Unidos ha solicitado el beneplácito de México para Pascual, como próximo embajador de Estados Unidos, informaron varios medios de prensa mexicanos, según reporta Cubaencuentro.
Pascual, un diplomático con 23 años de experiencia, es actualmente vicepresidente y director de Política Exterior de la Institución Brookings, uno de los centros de estudios más influyentes de Estados Unidos. También es socio de Management Global Insecurity, una firma privada que se especializa en dar asesoría en situaciones de crisis.
Hay dos aspectos que vale la pena destacar en esta designación.
Uno es que comienza a cumplirse el pronóstico de que la Brookings Institution va a jugar un papel importante en la política exterior de la nueva administración.
Si se tiene en cuenta de que dicha institución ha desarrollado varios estudios sobre Cuba, algunos vinculados con el Cuba Study Group, esta influencia puede resultar especialmente valiosa en trazar una política opuesta al aislamiento y la confrontación protagonizados por el gobierno del ex presidente George W. Bush.
Precisamente en este sentido es que se sitúa el segundo aspecto del valor del nombramiento de Pascual en relación con Cuba.
Pascual participó en la presentación en Miami de un informe de la Institución Brookings, donde se sugirió a la administración estadounidense una revisión de las relaciones con Cuba, y se pidió al presidente Obama que considerara la aplicación gradual de un conjunto de iniciativas que incluyen desde la inmediata eliminación de las restricciones de viajes familiares hasta un eventual restablecimiento de vínculos diplomáticos.
El objetivo de la política hacia Cuba debe ser el apoyo al establecimiento de un Estado donde el pueblo cubano determine el futuro económico y político del país de una manera democrática. Una gran lección de democracia es justamente que esta no puede imponerse, sino que tiene que nacer desde dentro, se indica en el documento, elaborado por 19 reconocidas personalidades políticas, académicos y líderes de opinión.
Entre las recomendaciones a corto plazo formuladas por la entidad figuran:
-Levantamiento de las restricciones de viajes familiares, impuestas por el presidente George W. Bush en el 2004.
-Expansión de las licencias para visitas con propósitos educacionales, culturales y humanitarios.
-Favorecer los envíos de remesas a individuos y miembros de la sociedad civil dentro de Cuba.
-Apertura de un diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos en asuntos de interés común, como inmigración, lucha antinarcóticos, medio ambiente, salud y seguridad nacional.
-Establecimiento de un programa de ayuda a la sociedad civil que permita transferencias de fondos para actividades de derechos humanos, formación de microempresas y entrenamiento profesional.
-Permitir el acceso a redes de comunicación satelital y de banda ancha.
-No poner obstáculos a un diálogo de la Organización de Estados Americanos (OEA) con Cuba para considerar su reincorporación como miembro pleno a ese foro hemisférico.
-Revisar la evidencia para determinar si Cuba debe continuar en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.
Fotografía: durante la presentación un informe de la Institución Brookings sobre posibles lineamientos de la política hacia Cuba en Miami, de izquierda a derecha, Carlos Pascual, vicepresidente de la Brookings Intitution; Vicky Huddleston, ex jefa de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, y Carlos Saladrigas co-chairman del Cuba Study Group (Pedro Portal/El Nuevo Herald).

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