martes, 3 de marzo de 2009

Siempre hay un pero


Cuando comencé a leer la respuesta de Martha Beatriz Roque Cabello, ex prisionera de conciencia de la Causa de los 75, a un artículo sobre la disidencia publicado en Miami, casi me entusiasmó.
Dice Beatriz Roque:
''Los que luchamos por la democracia dentro de Cuba, tenemos mucho que aprender sobre la pluralidad de criterios. Algunos opositores pusieron muy mala cara –recientemente- ante un artículo publicado por El Nuevo Herald, el pasado miércoles 25 de febrero, bajo la firma de Ivette Leyva Martínez, editora de Yahoo Inc., con el título de El muro de los disidentes.
La primera reacción fue darle una respuesta colectiva, incluso personas amigas, -no cubanas- a las que también desagradó, recomendaron esto. Sólo faltó parafrasear al régimen y utilizar la palabra: "contundente".
No comparto este criterio, ella tiene todo el derecho del mundo a criticarnos, ofendernos y hasta llamarnos viejos, esa es precisamente la prensa que aspiramos poseer, la que permite la libertad de expresión.
Pero…''
Cuando Beatriz Roque agrega esa conjunción adversativa vuelve a una vieja tradición de la isla: siempre hay un ''pero'' en Cuba.
Añade la conocida disidente: ''se puede también escribir sobre la situación de la oposición interna, y hacer un poco de historia, sin aspirar a ser su portavoz. ¡Claro está!, no desde una oficina con aire acondicionado, con servicio de internet, con un auto aparcado esperando el final de la jornada laboral y todas las condiciones en la casa que permiten al regreso tener un descanso confortable y una comida apetitosa''.
No creo que apelar a la miseria sea un buen argumento. Es más, se presta a que el reclamo se interprete como una manifestación de la envidia o simple demagogia.
El valor de un texto sobre la disidencia no lo determina el sitio donde se escribe, y mucho menos si se hace con calor y rodeado de moscas o dentro de una oficina con aire acondicionado. Lo demás es argumento de telenovela y vieja película mexicana: aquello de ''pobres pero honrados''.
Sería mucho mejor, como comienza diciendo Beatriz Roque, acostumbrarse a que existen diversos criterios sobre un asunto.
Más adelante, la líder opositora escribe:
''La acción venenosa de los agentes infiltrados de la dictadura, no es la única que cae sobre la oposición, una muestra irrefutable de esto se consigue leyendo El Nuevo Herald y también prestando atención a los que quieren, tras bambalinas desde fuera, dirigir organizaciones dentro del país, para lo cual practican la máxima: 'divide y vencerás', a cualquier costo''.
Un razonamiento a partir de colocar en un mismo saco a los agentes del gobierno cubano, El Nuevo Herald y quienes ''desde fuera'' supuestamente pretenden dirigir los grupos exiliados en la isla, evidencia la misma mentalidad totalitaria que al inicio del artículo parece reprocharse.
Cabe entonces preguntarse si se trata simplemente de la carencia de mejores argumentos, o de una muestra adicional de que el pecado original de una parte del anticastrismo —más en Miami que en Cuba, pero las culpas nunca son parejas— es que no es verdaderamente democrático, aunque a veces se esfuerce en proclamarlo.
Para leer el artículo de Martha Beatriz Roque, pinche aquí.
Para leer el artículo de Ivette Leyva Martínez, pinche aquí.
Fotografía: la líder disidente Martha Beatriz Roque Cabello.

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