miércoles, 29 de abril de 2009

Cambio de Specter podría favorecer nueva política de Estados Unidos hacia Cuba


El veterano senador republicano Arlen Specter anunció ayer martes que se pasaba al bando demócrata, un cambio que refuerza la capacidad del presidente estadounidense Barack Obama de llevar adelante su agenda en el Congreso, informó la AFP.
''He decidido presentarme a la reelección en 2010 en las primarias demócratas'', dijo el senador por Pensilvania en su sitio web de campaña.
El Partido Demócrata, que logró una amplia mayoría legislativa en las elecciones del 4 de noviembre, contaba hasta ahora con 58 senadores. Además, dos independiente suelen votar junto a los demócratas.
El cambio de Specter acerca a los demócrata a la mayoría de 60 escaños, necesaria para evitar bloqueos de la minoría republicana, que pudieran retrasar indefinidamente la aprobación de leyes.
Esto quiere decir que a partir de ahora resultará mucho más difícil la puesta en práctica de una táctica dilatoria como la que emplearon los senadores Mel Martínez, republicano por la Florida; Bill Nelson, demócrata por la Florida, y Bob Menéndez, demócrata por New Jersey, contra el proyecto de presupuesto del gobierno en marzo de este año.
Difícil, pero no imposible.
Basta recordar brevemente lo ocurrido.
Martínez entonces dijo que estaba listo para bloquear el presupuesto, algo que logró durante algunos días gracias al apoyo de Nelson y Menéndez. Este fue finalmente aprobado con las cláusulas sobre Cuba. Sin embargo, con el fin de garantizar los votos de los dos senadores, que habían prometido bloquear todo el proyecto, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, aseguró a los senadores Nelson y Menéndez que el gobierno interpretaría la nueva ley de manera tan estricta que, de hecho, no tendría efecto.
La votación fue a viva voz, después que los senadores acordaron 62 a 35 poner fin al debate. En aquella ocasión, Specter votó a favor del presupuesto.
Es decir, que al cambiar oficialmente de partido, Specter no hace más que reafirmar una conducta que en buena medida ya venía practicando. Nada hubiera sido muy diferente si el senador hubiera sido demócrata cuando la aprobación de la ley de presupuesto.
Sin embargo, la decisión de Specter se suma al efecto acumulativo que se ha visto en Washington desde la llegada al poder del presidente Barack Obama, en lo que podría considerarse una avalancha de un pensamiento y una conducta completamente contrarias a la pasada administración.
El nuevo enfoque hacia el caso cubano, en buena medida, viene determinado por este cambio de actitud.
Con la decisión de Specter, los demócratas controlarán 59 escaños en el Senado. A esto se suma de que hay grandes posibilidades de que Al Franken, demócrata por Minnesota, gane una largamente esperada decisión judicial sobre su disputada elección, en cuyo caso se convertirá en el senador demócrata número 60.
Las normas del Senado, de 100 escaños, contemplan que es necesario tener 60 votos para cancelar un debate y pasar a la votación final sobre la mayoría de los proyectos de ley. Si los demócratas consiguen 60 votos, eso les permite neutralizar a la minoría republicana e impulsar la aprobación de las medidas de Obama.
Es posible que en diversas cuestiones, el alcanzar la cifra mágica de 60 votos no garantice el triunfo. A veces un puñado de demócratas moderados se aparta de la línea partidista. El propio Specter ha dicho que no va a ser ''un voto automático''. Pero respecto a determinadas cuestiones relacionadas con Cuba, como la aprobación de la ley que permitiría a todos los estadounidenses viajar a la isla, en estos momentos existen condiciones únicas para lograrla.
Fotografía: el senador Arlen Specter gesticula durante la conferencia de prensa el martes 28 de abril de 2009 (Evan Vucci/AP).

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