lunes, 4 de mayo de 2009

La lenta marcha


Las cosas marchan lentas en La Habana y en Washington. Detrás de las declaraciones iniciales del presidente Barack Obama, en que prometió buscar ''un nuevo comienzo'' en las relaciones con Cuba, y de otras —ya reiteradas― del gobernante cubano Raúl Castro, en que mostró su disposición a ''discutirlo todo con Estados Unidos'', se han estado moviendo fuerzas tendientes a frenar cualquier impulso inicial, lo que hace pensar que si estas conversaciones llegan a producirse a un alto nivel, será un proceso largo y tortuoso el lograr un avance.
Quizá el aspecto más visible de esta compleja trama —y por lo tanto el más comentado en la prensa― han sido las diversas reflexiones de Fidel Castro, que han propiciado todo tipo de comentarios. Pero más allá de las especulaciones, lo que sí parece existir, en ambos lados son fuerzas que están haciendo todo lo posible por frenar cualquier intento de diálogo. Para perjudicar más el asunto, ambos contendientes están jugando a la carta de no tener prisa.
Lo peor es que han ocurrido acontecimientos que indican que la continuidad pesa tanto o más que el deseo de un cambio.
No sólo La Habana no ha hecho el más mínimo gesto para facilitar el argumento a favor de una voluntad mutua de entendimiento. El Departamento de Estado volvió a incluir a Cuba en la lista de países que apoyan el terrorismo.
Aunque matizó su dictamen, para dar la impresión de que la permanencia del gobierno de La Habana obedece al incumplimiento de algunos puntos específicos y no a una percepción de que en general el gobierno de la isla apoya las actividades terroristas, el Departamento de Estado arribó a unas conclusiones que no favorecen el inicio del anunciado ''nuevo comienzo''. Estas pueden considerarse un paso de avance, con relación a la absurda política del ex presidente George W. Bush, pero también que llevan al mismo resultado final.
De esta forma, no resulta sorpresivo de que Washington no otorgara la visa al cantautor Silvio Rodríguez, para viajar a Nuevo York al acto en celebración del cumpleaños 90 de Pete Seeger.
La negativa para que el artista cubano pudiera viajar a este evento tiene también una importancia simbólica, que La Habana no va a dejar pasar por alto.
Seeger es el cantante vivo que mejor representa la izquierda tradicional y pacifista en Estados Unidos. Perseguido en los años cincuenta, durante la época del macartismo, censurado por comunista y admirado por diversas generaciones en Estados Unidos y el resto del mundo. Seeger representa aún la esperanza de una mayor justicia social para millones, y no sólo en Estados Unidos. El cantar en la toma de posesión presidencial This land is your land fue un respaldo simbólico al nuevo presidente.
Por lo tanto, es posible que el no otorgarle la visa a Silvio Rodríguez renueve las peticiones —e incluso las protestas escritas― ante el presidente Obama, en favor de permitir la entrada a este país de artistas, académicos e intelectuales, al que los que se les niega o demora la visa gracias en buena medida a una lista absurda, elaborada por el Departamento de Estado como un rezago de la época de Bush.
Este reclamo es justo, con independencia de si a uno le gusta o no las canciones de Silvio, sus declaraciones políticas o el valor simbólico que indudablemente tiene, al mantenerse fiel al gobierno cubano.
Esas son sus opciones, y entre las de cualquier persona que vive en Estados Unidos o en otra parte del mundo está el oírlo o no. Pero es absurdo que a un hombre con una guitarra no se le permita entrar aquí.
No se trata del único caso en que se le niega la visa a un artista que tiene su residencia fija en la isla, aunque realiza actividades por todos los países, menos Estados Unidos, en los últimos días.
El grupo Orishas no recibió el visado para participar en The New Orleans Jazz and Heritage Festival, donde tenía programado presentarse el domingo 26 de abril.
Este trato discriminatorio hacia los músicos, escritores y académicos cubanos se mantiene con apenas cambios mínimos en la nueva administración. Y afecta no sólo a quienes viven en Cuba, sino también a los norteamericanos.
De hecho, el presidente Barack Obama no se pronunció a favor de permitir a los norteamericanos de que viajen a Cuba por motivos culturales, académicos y humanitarios. De haberlo hecho, Obama habría vuelto a donde se encontraba la política norteamericana hacia la isla al final del segundo período presidencial de Bill Clinton.
Sin embargo, el trato hacia Cuba ni siquiera ha vuelto a ese punto. Nada de nuevo comienzo, no hay aún una vuelta completa al lugar donde se encontraba antes de llegar George W. Bush a la Casa Blanca.
Algunos observadores de la política norteamericana hacia Cuba sospechan que Menéndez puede haber estado detrás del no permitir los viajes de artistas y académicos norteamericanos, de acuerdo a The Hill.
Menéndez habló con Denis McDonough, director de comunicaciones estratégicas del Consejo Nacional de Seguridad poco antes de que Obama anunciara las nuevas medidas que rigen los viajes familiares a la isla y el envío de remesas. McDonough asesora al Presidente en el tema de la política hacia Cuba.
Otro dicen que el presidente Obama se ha limitado simplemente a cumplir una promesa de campaña.
Mientras tanto, continúa el estancamiento.

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