jueves, 7 de mayo de 2009

Más que reaccionario


Leo con asombro en El País la respuesta de Orlando Gutiérrez, Secretario Nacional del Directorio Democrático Cubano, a una información del periodista Juan José Fernández sobre el exilio de Miami, publicada en el mismo diario.
''Nosotros no somos 'reaccionarios'', afirma enfático Gutiérrez a los lectores españoles. Se presenta como miembro de una organización que desde su fundación, en 1990, ha ''postulado y defendido una alternativa democrática y no violenta al Estado totalitario que existe en Cuba. Para eso hemos promovido, como pocos otros y antes que muchos, el movimiento cívico democrático autóctono que ha ido surgiendo en la isla''.
Parece haberlo molestado la parte del reportaje donde se le describe con estas palabras: ''Orlando Gutiérrez, del Directorio Democrático, que ha sido cuestionado varias veces por el uso de los fondos de ayuda a Cuba, y que forma parte del exilio reacio a hacer concesiones''.
Bueno, nada de lo expresado en el párrafo anterior resulta extraño en Miami. En su carta a los españoles, Gutiérrez se presenta como un defensor pacifista de los defensores de los derechos humanos en Cuba, pero todo el mundo en esta ciudad sabe que sus actividades no se han limitado a esta esfera de acción.
El y los miembros de la organización a la cual pertenece fueron, durante los ochos años de gobierno del ex presidente George W. Bush, aliados y defensores de cualquier política hacia Cuba de dicha administración, al tiempo que recibían fondos millonarios para sus planes.
El Directorio Revolucionario Cubano se viene dedicando desde hace años a campañas donde la propaganda, principalmente en esta ciudad, resulta el objetivo primordial, al tiempo que los resultados a favor de la democracia en la isla son nulos.
Es muy sencillo. El Directorio y otras organizaciones lanzan en Miami una campaña con bombo y platillo, como por ejemplo la de ''Yo no coopero''. Miami siempre pone las frases; Cuba unas veces las cárceles, otras las advertencias y en algunos casos la indiferencia. Por supuesto, luego de un tiempo no se habla más de ello, y si alguien pregunta siempre están a mano diversos argumentos, desde la represión en la isla hasta defender con un par de fotografías resultados que no se verifican de forma alguna.
Si uno trata de ir más allá de lo expresado por el Directorio, siempre corre el riesgo de ser catalogado de ''agente de Castro''.
Uno de los problemas con Gutiérrez y su grupo, una empresa casi familiar, donde todo el mundo participa —y cobra— por las actividades que realiza, no es que mantengan un enfoque caduco sobre la realidad cubana, sino que sus actividades se han realizado fundamentalmente con fondos públicos norteamericanos y que tanto él como otros miembros del Directorio se han expresado siempre a favor de determinados legisladores, figuras políticas y planes de gobierno, en una forma más o menos indirecta de hacer campaña electoral. En esta labor han ido un paso más allá de expresarse en contra del gobierno de Fidel Castro y de asociar al anticastrismo únicamente con su forma de pensar y conducirse. Por ejemplo, durante ocho años Gutiérrez y su grupo mostraron un apoyo incondicional a la anterior administración republicana, que siempre se mostró reacia a cualquier tipo de cambio en una política de supuesta ''línea dura'' hacia Cuba, que no ha producido resultado alguno en favor de la democracia en la isla.
Gutiérrez puede mantenerse aferrado en sus posiciones, pero al mismo tiempo otros también podemos seguir repitiendo que el dinero de los contribuyentes se malgasta cuando se entrega a grupos como el Directorio Democrático Cubano.
Sin embargo, lo más asombroso es cuando éste muestra su indignación por la frase del reportaje en que se afirma que el Directorio ha sido "cuestionado varias veces por el uso de fondos de ayuda a Cuba".
Dice Gutiérrez: ''¿En qué se basa esta afirmación? ¿Por quién hemos sido cuestionados en el Directorio? En más de una década de recibir fondos de asistencia a la democratización de Cuba por parte de instituciones norteamericanas y de otros países, el Directorio ha tenido que pasar por un promedio de seis auditorías cada año. Ninguna de estas auditorías ha resultado en un cuestionamiento a nuestra organización, sino todo lo contrario''.
Lo que Gutiérrez omite es que una auditoría de la Oficina de Fiscalización del Gobierno norteamericano, brazo investigativo del Congreso, halló poca supervisión sobre los programas de ayuda a la disidencia en Cuba, entre los cuales figuran aquellos por los que el Directorio Democrático Cubano ha recibido fondos millonarios.
Es decir, lo que él considera un mérito es en realidad una deficiencia encontrada por una oficina gubernamental, precisamente durante los últimos años de gobierno del ex presidente George W. Bush.
Pero hay más. Varias organizaciones de Miami, en especial el Directorio, han perseguido fervorosamente los fondos que el gobierno norteamericano ha venido dando todos los años, supuestamente para el avance de la democracia en la isla.
El Directorio ha sido acusado de desviar para Miami los recursos para la asistencia a los opositores cubanos que residen en la isla, que otorga la Agencia de Desarrollo Internacional (AID).
Estas acusaciones no provienen de instituciones afines a La Habana, ni de simpatizantes de la revolución cubana. Tampoco fueron formuladas en Caracas.
Todo lo contrario. Un informe de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), dado a conocer en mayo del pasado año, mostró que menos del 17 por ciento de los $65 millones invertidos en asistencia federal a Cuba, en los últimos 10 años, se invirtió en ''asistencia directa en la isla''.
El grueso de los fondos, indicó el informe, se dedicó a estudios académicos y gastos de organizaciones exiliadas en Miami y Washington.
El informe se hizo eco de las conclusiones de una investigación de The Miami Herald en 2006 y una auditoría de la Oficina de Fiscalización del Gobierno.
Una de las organizaciones que salió peor parada en este informe de la FNCA fue precisamente el Directorio Democrático Cubano.
Sobre estos informes se ha publicado con amplitud en la prensa de esta ciudad. Este mismo blog ha comentado de ello en diversas ocasiones. Así que a estas alturas, Gutiérrez debía saber que es lógico que estos hechos se mencionen al referirse a él y a lo organización de la cual vive.
No asombra la ira de Gutiérrez, pero llama la atención la defensa tan pobre que utiliza, y con la cual trata de desinformar al lector español.
Para leer la opinión de Orlando Gutiérrez Boronat, pinche aquí.
Para leer en El País el reportaje El exilio reaccionario se queda solo, pinche aquí.
Fotografía: Orlando Gutiérrez, secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, en los estudios de la estación del grupo, Radio República, el 22 de diciembre de 2006 (David Adame/AP).

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...