martes, 5 de mayo de 2009

Mercantilismo y embargo


El U.S.-Cuba Democracy PAC emitió una declaración en que cataloga de mercantilismo del ''Siglo XXI'' la política hacia la isla de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
Esta tarde, Tom Donohue, CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos celebrará una reunión en el Capitolio con el presidente De la Comisión de Medios y Procedimiento, el congresista por Nueva York Charlie Rangel, y los congresistas Jeff Flake (Arizona), Jerry Moran (Kansas), Bill Delahunt (Massachusetts) y Barbara Lee (California) ''en apoyo de una política de vínculos comerciales sin limitaciones con el régimen de Fidel y Raúl Castro en Cuba, la única dictadura remanente en el Hemisferio Occidental'', dice el documento del U.S.-Cuba Democracy PAC.
El capitalismo moderno está fundamentado en la noción de un mercado libre de mercancías, servicios e ideas. Por contraste, el mercantilismo fue el sistema económico que dominó en la economía de Europa Occidental desde el Siglo XVI hasta finales del Siglo XVIII. Este se fundamentaba en una política estatal de beneficios mutuos entre la clase mercantil y un gobierno que buscaba fortalecerse, agrega el texto.
Tales transacciones mercantilistas son lo que exactamente está proponiendo la Cámara de Comercio norteamericana, según el PAC.
El régimen cubano explícitamente prohíbe a la población entablar relaciones comerciales u otro tipo de actividades comerciales privadas. Estas se encuentran estrictamente reservadas --bajo el Artículo 10 de la Constitución de 1976-- para el Estado y sus gobernantes. El hecho es que cada dólar que ha sido negociado con Cuba, por las más de 157 firmas con sede en Estados Unidos desde 2001, se ha realizado sólo con una contraparte cubana, Alimport, que es operada y propiedad del régimen castrista, dice también el documento.
Las actuales leyes norteamericanas condicionan los vínculos comerciales a un fundamental reconocimiento y respeto de los derechos económicos, políticos y humanos del pueblo cubano, entre los que se encuentra la liberación de todos los prisioneros políticos. Sólo cuando esto ocurra, el comercio con Cuba será libre y beneficioso para la población de la isla, enfatiza el documento.
Llama la atención que un grupo de cabildeo utilice como argumento al mercantilismo para justificar la oposición al comercio con la isla. Pero vale la pena saludar ese esfuerzo por dotar al anticastrismo más estrecho de una fundamentación extraída no sólo de la Economía Política tradicional sino también de la marxista.
Es cierto que gobierno cubano practica el mercantilismo económico, sólo que la política del embargo contribuye a ello. Esto no quiere decir que la eliminación del embargo de por sí anula las prácticas mercantilistas en Cuba, pero éste sin duda brinda un medio ideal para su desarrollo.
Cuando el documento habla de los condicionamientos al comercio con Cuba que imponen las leyes norteamericanas, se está refiriendo si nombrarla a la ley Helms-Burton. Sin embargo,para esta nación la época de los embargos es cosa del pasado. No se puede jugar a la subordinación del comercio según dictados gubernamentales y decirle al mundo que abra las fronteras a los productos norteamericanos.
Es cierto que tanto Europa como Canadá y México ponen en práctica lo que se podría considerarse una política mercantilista respecto a Cuba, la cual también puede ser criticable. En este sentido, sus empresarios han contado con el apoyo de sus países, y con las bondades de un comercio restringido, donde sus productos se pasean libres de la competencia norteamericana. Pero debe añadirse que le han pagado a Estados Unidos con la misma moneda que este país les ha querido aplicar, sólo que en sentido inverso. Desde hace años, los comerciantes norteamericanos están hartos de la posibilidad de llegar tarde al reparto.
El capitalismo moderno se fundamenta en el mercado libre, como dice el documento del PAC, pero no es necesario el libre intercambio de información para que haya capitalismo. Demasiadas dictaduras han ocurrido en el último siglo y continúan en el presente que niegan esta afirmación. Un historial de crímenes que demuestra que el texto carece de rigor.
Las exigencias que pretende imponer el PAC al comercio con Cuba no sólo resultan poco prácticas y en última instancia hipócritas. Si fueran a ser aplicadas, no sólo Estados Unidos podría comerciar sólo con un puñado de países con los cuales, en muchos casos, ni siquiera le interesa hacerlo. El sector empresarial del exilio de Miami, al cual pertenecen los miembros del PAC, ha hecho un gran número de negocios con dictaduras latinoamericanas que no sólo carecen del menor respeto por los derechos humanos, sino que han torturado sistemáticamente a sus opositores.
Por otra parte, las prácticas mercantilistas no son ajenas a los exiliados en la propia Miami, donde contratos se han obtenido sin licitación, cargos públicos han sido distribuidos entre compinches e incluso millones de dólares supuestamente destinados a impulsar la democracia y el respeto a los derechos humanos en la isla han servido para financiar viajes y proveer de un medio de vida cómodo a muchos feroces anticastristas.
Para leer el documento del U.S.-Cuba Democracy PAC, pinche aquí.
Fotografía: un buque cargado de contenedores arriba a la bahía de La Habana el 29 de octubre de 2008 (Javier Galeano/AP).

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