viernes, 8 de mayo de 2009

Un mensaje y varios aprietos


A continuación un análisis noticioso sobre los efectos de la posible derogación del decreto que suspendió a Cuba de pertenecere a la OEA.

NESTOR IKEDA/AP
KINGSTON
, Ontario, Canadá
La derogación del decreto que suspendió a Cuba como miembro activo de la OEA podría poner en aprietos a la propia organización y enviar a la vez al presidente estadounidense Barack Obama la confirmación de que esta vez se encuentra solo frente al aislamiento del gobierno de La Habana, opinaron dos expertos.
Robert Pastor, profesor universitario y ex asesor de seguridad nacional para América Latina del presidente estadounidense Jimmy Carter, dijo que el primer efecto tendría a su vez dos elementos más de conflicto que los cancilleres americanos deberán armonizar cuando aborden el tema en San Pedro de Sula, Honduras, a partir del 1 de junio.
Peter Kornbluh, director del Archivo de Seguridad Nacional, un proyecto de la Universidad George Washington de la capital estadounidense, afirmó en cambio que en el debate de la OEA no veía un mayor interés de los cancilleres que el de decirle a Obama que esta vez ''estamos todos unidos'' con Cuba y que las sanciones sobre ese país son inútiles.
Pastor y Kornbluh han participado en paneles diferentes dentro de la conferencia de tres días que Queen's University ha organizado con motivo de los 50 años de la revolución cubana bajo el lema Resultado de una revolución: Cuba, 1959-2009.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que propondrá a los cancilleres en Honduras la eliminación de la resolución que adoptó la organización en 1962 contra Cuba como sanción por el gobierno marxista-leninista de la isla, declarado incompatible con los propósitos del sistema interamericano.
Se requerirá de dos tercios de los 34 países representados para revocar la resolución. Insulza ha informado que al anunciar su plan el mes pasado había ya realizado amplias consultas con los gobiernos miembros, pero se abstuvo de comentar si Estados Unidos iba a apoyarlo también. En 1962, la OEA tenía solamente 21 miembros: 14 de ellos apoyaron, seis se abstuvieron y uno (Cuba) votó en contra.
Kornbluh dijo que a fines de los años 60, cuando empezó la tendencia de los países latinoamericanos, principalmente en Sudamérica, hacia la normalización de relaciones diplomáticas con Cuba varios cancilleres consultaron con el entonces secretario de Estado Henry Kissinger acerca de cuál sería la reacción de Estados Unidos si tomaban esa decisión.
''Kissinger siempre les contestaba 'de forma neutral'', afirmó. Pero, Kornbluh se abstuvo de adelantar cuál sería la actitud que adoptaría esta vez Washington, que estará representado por la secretaria de Estado Hillary Clinton.
Explicó que en Honduras, ''la dinámica de la OEA no será buscar el retorno de Cuba (a la organización) sino de repudiar las presiones estadounidenses del pasado''.
''Se va a ver un intento de la OEA de una corrección histórica... por haber sancionado a uno de sus países miembros, y a la vez un recordatorio al presidente Obama de que Estados Unidos simplemente no puede ignorarlos cuando se trata de tomar acciones sobre la región'', dijo Kornbluh.
Pastor recordó que el propio gobierno cubano ha indicado en varias ocasiones que no está interesado en retornar a la OEA.
Explicó que la resolución de 1962 es ''obsoleta y anacrónica'' porque es producto de otra era, la guerra fría; Cuba fue suspendida pues el comunismo no era compatible, y porque desde entonces ''todo ha cambiado''.
''Las Américas son ahora un club de democracias basadas en la Carta Democrática Interamericana que dice claramente que todos los miembros de la OEA deben ser democráticos y Cuba no lo es'', dijo. ''Entonces, la forma en que los cancilleres van a reconciliar esos dos elementos en su próxima asamblea será muy interesante''.
Fotografía: una mujer y dos niños cruzan la calle luego de ver al buque escuela español Juan Sebastián de Elcano, anclado en La Habana (Javier Galeano/AP).

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