viernes, 5 de junio de 2009

El tema predilecto


Luego de tanta frustración con la reunión de la OEA, el sector más ultraderechista del exilio de Miami tiene para celebrar: el arresto de un matrimonio de espías.
Si se fuera a hacer una encuesta en esta ciudad, de las preferencias para comentar en los programas nocturnos de televisión, hablar por radio, justificar cualquiera medida contra el gobierno de La Habana, el tema de los espías sale en primer lugar. Si éstos vienen en pareja, el júbilo es por partida doble.
Así que en los próximos días vamos a desayunar espías, almorzar espías y comer espías, y no hay posibilidades de hartazgo a la vista.
Estados Unidos acusó hoy a Walter Kendall Myers, un ex funcionario del Departamento de Estado, y a su esposa de espiar para Cuba durante casi 30 años, un caso que empaña el nuevo clima de acercamiento entre La Habana y Washington.
Los dos fueron arrestados ayer tras una investigación de tres años para encontrar al topo cubano que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) creía que hurgaba en los secretos del Departamento de Estado.
Las pruebas apuntaron a Walter Myers, de 72 años, quien fue profesor en el Instituto de Servicio Diplomático del Departamento de Estado y posteriormente analista de información de inteligencia sobre Europa, un puesto durante el cual tuvo acceso a las bases de datos secretos de EE.UU.
Le ayudaba su esposa, Gwendolyn Steinbrager Myers, de 71 años. Hoy la Fiscalía presentó cargos formales contra la pareja. Ambos están acusados de conspiración en favor de un gobierno extranjero, de espionaje y fraude, y podrían ser condenados a un máximo de 35 años.
Por supuesto que nada justifica estas labores de espionajes, y si la pareja es encontrada culpable, debe ser sancionada.
Las andanzas del matrimonio de ancianos en labores de espionaje ya ha comenzado a generar opiniones descabelladas.
Los arrestos ''son una razón suficiente para que la Administración suspenda cualquier aproximación diplomática adicional al régimen, incluyendo el aplazamiento de las conversaciones sobre migración'', dijo en un comunicado el senador republicano Mel Martínez, uno de los representantes del ala dura del exilio cubano.
Myers empezó a trabajar para la diplomacia estadounidense en 1977, y al año siguiente viajó a Cuba tras recibir una invitación de un responsable de la misión cubana en Nueva York. Aproximadamente seis meses después empezaron a espiar para el gobierno de La Habana.
En 1985, este funcionario obtuvo acceso a información clasificada top secret, y tres años después pasó a la sección de inteligencia e investigación del Departamento de Estado.
Su grado de acceso a información sensible aumentó en 1999, según el texto.
Desde 2001 hasta su jubilación en octubre de 2007 Myers fue analista sobre temas europeos en esa sección secreta. Pero como mínimo tuvo acceso a más de 200 informes sobre Cuba, según descubrió el FBI en la computadora del agente.
El FBI, junto a los servicios de control internos del Departamento de Estado, empezó a investigar al matrimonio hace tres años.
Lo que llama la atención es que este caso se produce en momentos en que el gobierno de Barack Obama intenta un ''deshielo'' de sus relaciones con el régimen castrista, con la liberalización de viajes y remesas para los cubanoestadounidenses, y el reinicio de conversaciones migratorias.
Washington accedió igualmente esta semana a que la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobara una resolución que invalida la exclusión de Cuba, vigente desde 1962, por ser un régimen comunista.
Repito que el hecho de espiar para otro país es una actividad condenable, y que aún hay muchos datos por conocer en este caso. Pero, de acuerdo a lo dado a conocer por los cables de prensa, en las labores de esta pareja hay al parecer una mezcla de fanatismo, fantasías de ancianos y acceso a información clasificada. No parece haber datos militares implicados en el caso.
Los Myers se empezaron a comunicar con sus enlaces cubanos dentro de Estados Unidos mediante una radio de onda corta, según confesaron al FBI.
En abril de este año, agentes del FBI consiguieron convencer a la pareja de que eran espías cubanos. En posteriores reuniones, los Myers acordaron entregar información secreta sobre la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, que se celebró del 17 al 19 de abril.
El ex funcionario tomaba notas o aprendía de memoria la información que quería pasar a Cuba.
Gwendolyn -hasta este nombre es poco serio para el espionaje- pasaba la información en supermercados, intercambiando los carritos de compra con los agentes de Cuba ''porque era lo más fácil'', según confesó al FBI.
Myers aseguró haber recibido ''montones de medallas'' del gobierno cubano, e incluso haber pasado una velada con su esposa en compañía de Fidel Castro en 1995. Durante años, ambos espías viajaron a América Latina asiduamente.
La pareja dijo haberse encontrado con espías cubanos en México, Argentina, Brasil y Ecuador, entre otros países, y se jactó de haber pasado una velada con Fidel Castro en 1995.
Esta información ha bastado para que el periodista de televisión Mario Vallejo y la comentarista Ninoska Castellón exclamaran casi a coro de que Fidel Castro, ''ahora que ya no era mandatario'', debía ser enjuiciado.
La capacidad para decir tonterías en esta ciudad, cuando se tiene un micrófono delante, no tiene límites.
Fotografía: en esta imagen de archivo, el cubano Juan José Díaz Delgado, de 77 años de edad y conocido popularmente como Juanito, patina por el paseo del Prado, el 14 de enero de 2005, en La Habana. Díaz Delgado practica el patinaje desde los 4 años y actualmente dedica cerca de 3 horas semanales a este deporte, con un viejo par de patines Winchester, del año 1953 (Alejandro Ernesto/EFE).

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