jueves, 18 de junio de 2009

Humo prohibido


Un artículo sobre la posibilidad de que un futuro más o menos lejano los norteamericanos puedan adquirir tabacos cubanos.

ALEX DRAJEM
BLOOMBERG NEWS

Cohíbas, Partagas y Montecristos de Cuba. En Estados Unidos, estos nombres evocan pensamientos de desobediencia civil entre los aficionados a los cigarros.
Ahora que el presidente Barack Obama está dando los primeros pasos para relajar las restricciones al comercio con Cuba, los amantes de los puros saborean la perspectiva de encender legalmente cigarros que durante largo tiempo requirieron una conexión con el mercado negro y estar dispuesto a burlar la ley.
''Hay una mística alrededor de un puro cubano'', dijo John Anderson, dueño de W. Curtis Draper Tobacconist Inc., una tabaquería de Washington. ''El tabaco cubano se ha vuelto el fruto prohibido''.
El posible fin del embargo al comercio con Cuba, impuesto hace 47 años, ha intensificado una lucha legal y de grupos de presión entre los fabricantes de cigarros Swedish Match AB de Estocolmo e Imperial Tobacco Group Plc de Bristol, Inglaterra. Cada uno de ellos quiere tener los derechos exclusivos para vender marcas de fabricación cubana en Estados Unidos, el mayor mercado del mundo para los puros de primera calidad.
La sueca Match vende en Estados Unidos cigarros que se fabrican en Honduras y la República Dominicana con nombres de marcas cubanas. La empresa compró las marcas de familias que huyeron de Cuba cuando Fidel Castro incautó sus compañías de cigarros en los años sesenta. Imperial distribuye cigarros fabricados en Cuba con muchos de los mismos nombres al resto del mundo en el marco de un acuerdo con el monopolio gubernamental cubano, Cubatabaco.
''Antes de reanudar un comercio serio, esto tendrá que resolverse'', dijo Robert Muse, abogado de Washington que asesora a clientes en asuntos relacionados con Cuba.
Abrir el mercado estadounidense a los cigarros cubanos puede poner en peligro los puestos de 147 empleados que trabajan en General Cigar, de Richmond, estado de Virginia, la subsidiaria estadounidense de Swedish Match, según Gerry Roerty, asesor legal de la empresa.
''El mercado será trastrocado'', dijo Roerty en una entrevista. Después de esperar casi medio siglo, los estadounidenses ''comprarán un cigarro Donald Duck si es cubano''.
Obama levantó en abril la prohibición de que los cubanoamericanos viajen a la isla y aflojó las restricciones al envío de ropa, semillas y otros regalos a los residentes cubanos.
Antes de que Estados Unidos tome otras medidas, Obama dice que Cuba debe liberar a los prisioneros políticos y permitir la libertad de expresión y religiosa. El presidente de la Comisión de Partidas y Recursos Presupuestarios de la Cámara de Representantes, Charles Rangel, demócrata de Nueva York, predijo el 5 de mayo que todas las prohibiciones de viajes y comercio, impuestas por el presidente John F. Kennedy en 1962, serán levantadas para fin del año próximo.
Los cigarros cubanos, liados a mano con tabaco de la región de cultivos Vuelta Abajo, tienen un prestigio en la cultura popular que se remonta a los días en que la isla era la zona de recreación de jugadores, novelistas y gángsteres. El día antes de imponer el embargo, Kennedy encargó a su secretario de prensa Pierre Salinger que comprara 1,000 Petit Upmanns fabricados en Cuba, según un relato que Salinger escribió en 2002.
James Suckling, que ha escrito artículos sobre Cuba para la revista Cigar Aficionado, estima que los estadounidenses consumen cerca de 20 millones de cigarros cubanos por año, los que disfrutan mientras viajan por México o el Caribe o llevan en su equipaje al volver a su país.
El fruto prohibido tiene un precio: una caja de 25 Cohiba Robustos cuesta $304 en Cigars of Habanos, un portal de internet con sede en Hong Kong donde a los compradores se les ofrece la opción de un envío a Estados Unidos sin tomar en cuenta la prohibición gubernamental. Una opción fabricada en la República Dominicana y vendida online por Holt's Cigar Co. de Filadelfia se vende por $175.
Por la baja acidez del suelo y el clima templado, los cigarros cubanos tienen un aroma a tierra y un ''sabor pleno'' que hace de los mejores de ellos los puros más refinados del mundo, dijo Benjamín Menéndez, un cubano que huyó de su país en 1960 cuando Castro confiscó la compañía de cigarros de su familia, Menéndez y García.
Fotografía: tabaqueros cubanos en la fábrica de cohíbas en El Laguito, La Habana, en esta foto del 28 de febrero de 2007 (Stringer/AFP/Getty Images).

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