lunes, 1 de junio de 2009

La adulteración del concepto de Holocausto


El académico de la Universidad de Denver, Arturo López Levy, publica hoy un artículo en cubaencuentro sobre el setenta aniversario de la tenebrosa estancia de una semana, a la entrada de la bahía de La Habana, del vapor St. Louis, cargado de refugiados judíos alemanes engañados con la promesa de una visa cubana y que luego fueron rechazados tanto por Cuba como por Estados Unidos. De vuelta en Europa, una buena parte de los que intentaban emigrar a América terminaron posteriormente en los campos de concentración alemanes.
Sobre esa historia trágica existe no sólo un libro, Voyage of the Damned, sino una película. López Levy resume el capítulo que tiene que ver con Cuba en lo ocurrido, pero va más allá, al plantear la apropiación incorrecta que se ha hecho del concepto de Holocausto, tanto por el gobierno de la isla ―incluso el propio Fidel Castro— como por el exilio de Miami.
Además de recomendar la lectura del trabajo de López Levy, quisiera agregar en este comentario unas notas sobre el tema de la pretensión del exilio de línea dura de esta ciudad de compararse con los judíos y su lucha.
Desde hace anos se adulteran en Miami una serie de conceptos vinculados a la historia y la realidad del pueblo judío, entre los cuales el Holocausto es uno, pero no el único. Esta maniobra, donde intervienen tanto la ignorancia como la mala intención, se lleva a cabo de forma impune. Ello implica que se tergiverse tanto la historia cubana como la hebrea.
En primer lugar, se desconoce la existencia de diferentes opiniones en Israel, y la tolerancia al respecto, pese a ser un Estado en guerra desde su fundación. Si bien al respecto se ha producido lo que considero un cambio negativo, aún a estas alturas la realidad en ese país está lejos de esta versión que se quiere brindar aquí, como si la opinión entre los hebreos y el gobierno israelí fueran algo monolítico.
Por supuesto que se desconoce y omite también cualquier referencia al pensamiento socialista dentro de Israel, y sólo se ven los aspectos religiosos y familiares cuando se trata el problema judío.
La tolerancia israelí, que en el propio Israel permite manifestaciones contrarias, se desconoce. Se destaca únicamente la labor de la Liga contra la Difamación y casi a diario se oye decir en la radio: ''Si fuéramos judíos (los cubanos) no podrían decir esto en contra de nosotros'', cuando en la realidad es que no sólo en el resto del mundo, sino en el propio Israel, cotidianamente se expresan criterios contarios al pensamiento sionista.
Sin embargo, lo que me parece odioso es la banalización del Holocausto, tanto por el gobierno de la isla como por el exilio cubano.
Dice al respecto López Levy:
''Es lamentable la banalización del holocausto judío y sus perpetradores nazis en el discurso político cubano de derecha e izquierda.
El holocausto judío fue comparado por Fidel Castro, en 1956, en México, con los asesinatos a mansalva de los asaltantes al cuartel Moncada, capturados por el coronel Del Río Chaviano y sus esbirros en 1953.
El periódico Granma publica frecuentemente artículos de condena al embargo norteamericano y a la injustificada guerra económica, refiriéndose a los mismos como genocidio u holocausto. Son exageraciones. Por malos que sean esos eventos o políticas, no son equiparables a los campos de concentración nazi, ni a lo que hizo Sadam Husein contra el pueblo kurdo, o los comunistas camboyanos contra su población.
En el exilio, diferentes políticos y comentaristas usan metáforas sobre un supuesto 'holocausto cubano' o discuten el 'genocidio de tres negros asesinados por querer escapar a la libertad'. Son exageraciones''.
A estos cinco párrafos de la cinta en extenso del académico de Denver quiero agregar uno de los peores ejemplos al respecto, según mi criterio, que no ocurrió en los ocho años del gobierno de George W. Bush sino durante la presidencia de Bill Clinton.
Cuando los refugiados cubanos fueron confinados en Guantánamo, tras la Crisis de los Balseros de 1994, en esta ciudad a diario se hablaba y escribía sobre los ''campos de concentración'' de Guantánamo.
No hay que ser de origen judío para considerar que eso fue una ofensa a todo aquel que sufrió el exterminio nazi, o cuyos familiares pasaron por aquella monstruosidad. Pero a ello hay que agregar que la repetición de tal falsedad hacía inútil cualquier argumento a favor de quienes estaban detenidos en la Base Naval, ya que si se encontraban en campos de concentración, la consecuencia lógica era que el gobierno norteamericano era fascista.
Claro, no hay que olvidar que aquello se hizo con impunidad en Miami porque el hecho sencillo de que Clinton es un demócrata. En el caso de un presidente republicano, ni la radio ni el resto de los medios de prensa en esta ciudad hubieran alentado tal tipo de campaña.
Como afirma el profesor López Levy, ''los políticos cubanos deben discutir los problemas de la Isla con madurez, en su circunstancia, sin exageraciones. Como pueblo, debemos sospechar de las metáforas fáciles para demonizar oponentes. Son deshonestas''.
Ojala que la lectura de su artículo contribuya a tal objetivo.
Para leer el artículo de Arturo López Levy, pulse aquí.
Fotografía superior: niños judíos en Cuba.
Fotografía izquierda: cubanos hebreos de visita en Israel.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...