jueves, 30 de julio de 2009

‘‘Amos y Andrew'' en la Casa Blanca


Si hay una presidencia norteamericana que resulta fácil asociar con el cine, es la de Barack Obama. Sin embargo, hasta el momento este vínculo se limita al aspecto racial.
El incidente entre el profesor Harvard Henry Gates y el sargento James Crowley ha desatado una vez más la polémica sobre los estereotipos raciales, que sirve de argumento a la cinta Amos & Andrew, protagonizada por Samuel L. Jackson y Nicolas Cage.
Gates fue arrestado el pasado 16 de julio, tras forzar la puerta de su propia casa.
Al regresar de China, donde estaba grabando un documental, comenzó a forzar la puerta de entrada de su vivienda al no poder abrirla. Una vecina llamó a la policía local. A consecuencia de una alterada discusión entre Gates y Crowley, el segundo fue arrestado.
El propio Presidente hizo comentarios sobre una supuesta motivación racial en el incidente, de los que luego se arrepintió. También se ha argumentado que la persona que realizó la llamada no hizo comentarios sobre la raza del supuesto ''intruso''.
Lo mejor de Amos & Andrew, una película menor desde el punto de vista cinematográfico, es que presenta los prejuicios raciales y sociales de los dos protagonistas, uno negro y otro blanco.
Creo que Obama habría hecho bien en recordar la película, o que alguno de sus asesores se la hubiera mencionado. De ser otro país, otra cultura, otro acercamiento a los problemas, alguien podría hasta haber sugerido un debate al respecto. Pero se ha optado por la solución más fácil y una representación populista, que se destaca por la falta de imaginación, en el caso de un mandatario que se proyectó como lo contrario: una reunión bajo los árboles del Jardín Rosado de la Casa Blanca, juntos en una mesa blanca el Presidente, el vicepresidente Joe Biden y los dos hombres que protagonizaron el incidente.
Demasiado símbolo barato: dos blancos y dos negros, dos intelectuales y dos hombres de pueblo; exceso de decorado familiar y tontería. Porque nadie puede aspirar que este supuesto encuentro sirva para algo más que la ocasión ideal para unas cuantas fotografías, de un presidente que comienza a perder popularidad y apoyo de forma alarmante. La superficialidad que siempre es el recurso predilecto a la hora de obviar los problemas en este país.
Fotografía: fotograma de la película Amos & Andrew.

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