jueves, 16 de julio de 2009

Preocupa pacto militar entre Colombia y Estados Unidos


El acuerdo por el que Estados Unidos podrá usar tres bases militares colombianas contra el narcotráfico y las guerrillas creó dudas sobre su legalidad en Colombia, preocupada además por la reacción de sus vecinos Ecuador y Venezuela, críticos de la política exterior estadounidense, informó la AFP.
El convenio -aún en negociación- fue anunciado el miércoles por el gobierno colombiano, que está dispuesto a agregar otras dos bases y a admitir presencia naval estadounidense. El hecho ocurre en momentos en que decrece la ayuda militar de Estados Unidos, que a su vez busca suplir la capacidad operativa perdida en Ecuador.
De hecho, los anuncios coincidieron con la retirada militar estadounidense, a partir del viernes por decisión de Ecuador, de la base ecuatoriana de Manta, desde donde Estados Unidos coordinaba acciones antidrogas en el Pacífico.
Colombia, con 5,500 millones de dólares, se convirtió en la última década en el principal receptor de ayuda militar estadounidense para la lucha contra el tráfico de cocaína y los rebeldes de izquierda, a quienes ambos países consideran ''narcoterroristas''.
''Obtener acuerdos con países como Estados Unidos para que nos ayuden en esta batalla es de la mayor importancia'', justificó este jueves el presidente Alvaro Uribe, garantizando que el pacto respeta la ley y la autonomía nacional.
El compromiso tendrá vigencia por 10 años y mantiene las cifras de anteriores arreglos en cuanto a una presencia máxima de 800 militares estadounidenses y 600 miembros de otro tipo de personal, según Colombia.
Los anuncios desataron críticas de la oposición, que considera que el interés de la Casa Blanca es aumentar su vigilancia sobre la región.
''Es como prestarle el balcón del apartamento a un señor de afuera de la cuadra para que vigile a los vecinos'', dijo el ex ministro de Defensa y precandidato presidencial del liberalismo, Rafael Pardo.
''Es una actitud agresiva contra los vecinos, esto va a caer muy mal en el continente'', coincidió el senador de izquierda Jorge Robledo.
Por otra parte, la Constitución colombiana establece que la presencia de tropas extranjeras debe ser autorizada por el Congreso, explicó el ex presidente de la Corte Constitucional José Gregorio Hernández a la AFP.
Pero el ministro de Defensa interino, general Freddy Padilla, aseguró este jueves que no habrá ''tránsito de tropas'', y garantizó a Venezuela y Ecuador que ''desde Colombia no se va a realizar de ninguna manera operaciones que proyecten fuerza hacia otra nación''.
Por su parte el embajador de Estados Unidos en Bogotá, William Brownfield, discrepó este jueves con quienes consideran el acuerdo una cuestión de soberanía nacional.
''En mi humilde opinión es cuestión de colaboración entre dos países, contra una amenaza compartida, la amenaza de la droga ilícita'', precisó el diplomático a periodistas.
Colombia comparte con Venezuela y Ecuador convulsas fronteras de 2,219 y 586 km respectivamente. Además, está sin relaciones diplomáticas con Ecuador desde hace 16 meses debido a una incursión militar en territorio ecuatoriano contra la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Padilla también sostuvo que Estados Unidos sólo prestará apoyo técnico y no se implicará en acciones militares, y que las bases estarán bajo control colombiano.
La revista Cambio publicó la semana pasada que Estados Unidos exige que sus militares tengan autonomía ''cuando las operaciones trasciendan las fronteras colombianas''.
Asimismo, la prensa local se hizo eco recientemente de un informe de la Fuerza Aérea estadounidense según el cual la base de Palenquero (centro), una de las designadas, es considerada por Estados Unidos como una puerta de acceso a toda Sudamérica y puente aéreo para operaciones de enlace con Africa.
''Lo que está en ese documento no es lo que nos dijo el gobierno, se requiere más claridad'', opinó la experta en temas internacionales Laura Gil.
Fotografía: tropas ecuatorianas custodian las afueras del batallón Mayor Galo Molina antes de una reunión entre altos mandos militares colombianos y ecuatorianos en la ciudad fronteriza de Tulcan, 250 km de Quito, el 30 de junio de 2005. En la actualidad, la relación entre Quito y Bogotá atraviesa su peor momento y empeora la posibilidad de encontrar una solución (Santiago Armas/AFP).

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