viernes, 17 de julio de 2009

Presiones rodean a la mediación de Arias


El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya volverá a su país en las próximas horas, aseguró el viernes Hugo Chávez, a un día de que se reúnan en San José, bajo mediación de Oscar Arias, los delegados del anterior gobierno y los del surgido del golpe de Estado, informó la AFP.
''Zelaya va a entrar a Honduras'', ''en las próximas horas entrará'', dijo el presidente venezolano en La Paz, y Estados Unidos declaró poco después que se opone a esta tentativa de regreso, pues puede poner en riesgo los esfuerzos de mediación del presidente de Costa Rica.
''No queremos que la gente tome medidas que puedan entrar en conflicto o no contribuir positivamente a los esfuerzos de mediación de Arias'', declaró un portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood.
''La tensión es muy alta'', señaló Wood. "Y lo que tratamos de hacer es llevar a las partes a concentrar sus esfuerzos sobre la manera de retornar al orden democrático y constitucional''.
Otro funcionario del Departamento de Estado declaró bajo anonimato que una segunda tentativa de regreso de Zelaya ''no sería una gran ayuda''.
En Honduras, los sindicatos y movimientos sociales, donde el presidente depuesto recaba sus apoyos más fieles, reanudaron viernes por segundo día consecutivo los bloqueos de carreteras en todo el país y, en particular, en los accesos a la capital.
Los manifestantes cerraron la ruta que conecta a Tegucigalpa con el norte del país, y la vía entre San Pedro Sula y Puerto Cortés, el principal puerto comercial; lo mismo que una ruta en Santa Rosa de Copán, en el noroeste, trancando el tránsito hacia El Salvador y Guatemala.
Mientras se suceden las movilizaciones en apoyo a Zelaya, la delegación que lo representa se prepara para viajar a Costa Rica para un segundo encuentro con los representantes del gobierno de facto de Roberto Micheletti, en el que el presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, mediará de nuevo.
Tanto Zelaya como Micheletti han avanzado algunas fichas en las últimas horas en esta partida de casi tres semanas desde que el primero fue depuesto por un golpe de Estado que además lo expulsó del país.
Tras lanzar un ultimátum y pedir la insurrección de sus seguidores, Zelaya dejó el jueves la puerta abierta a la "esperanza'' de resolver la crisis política en esta ronda de diálogo convocada por Arias para este sábado en San José, a la que sólo está previsto que acudan las delegaciones que ambos han designado.
''Hay todavía una esperanza, una puerta abierta. No hay que perder la fe y esta esperanza se acaba en 48 horas'', explicó en una entrevista con el canal de televisión oficial venezolano VTV.
Zelaya ha dicho que pretende volver a Honduras por cualquier medio si este fin de semana no se llega a ninguna solución negociada.
Para Micheletti, en cambio, la solución no pasa por el regreso de Zelaya al poder, como lo exige la comunidad internacional. ''Nosotros no aceptamos que ningún país tiene que imponernos absolutamente nada. Nosotros tenemos una posición y estaremos firmes y no cambiamos de ninguna manera'', afirmó.
Aún así, el gobernante de facto aseguró que estaría dispuesto a renunciar a condición de que Zelaya no vuelva a la presidencia.
Arias tiene previsto proponer ''varias ideas'' a los negociadores de ambos rivales, entre ellas, un ''gobierno de reconciliación nacional'' y la amnistía para los delitos políticos de los que la justicia hondureña acusa a Zelaya.
A cambio, Zelaya tendría que renunciar a su proyecto de convocar a un referéndum para cambiar la Constitución, coincidiendo con las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, y que fue la causa de la crisis política que degeneró en el golpe del 28 de junio.
Fotografía: un policía junto a una pared con un grafito en Tegucigalpa, Honduras (Fernando Antonio/AP).

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