lunes, 7 de septiembre de 2009

Alberto Coll es inocente de espionaje, y esto no es noticia de portada


El profesor Alberto Coll nunca ha sido acusado de espionaje. Cuando el FBI lo investigó, no encontró prueba alguna que lo incriminara. Han pasado cinco años del viaje que Coll hizo a Cuba, que según él declaró al principio fue para ver a una tía enferma y en realidad, luego de una admisión por él mismo, al ser investigado al respecto, fue por motivos de una relación amorosa que tuvo con una mujer residente en la isla. Es lógico que un funcionario de alto nivel en la rama militar, con el historial de Coll, por los cargos que tuvo en este campo, fuera investigado sobre un viaje a un país considerado enemigo y en la lista de naciones terroristas del Departamento de Estado. Lo que hubiera resultado interesante investigar eran los motivos existentes para que esta investigación no se hubiera realizado. Pero se hizo, no se encontró nada y no hay noticia de importancia en ello. Simplemente ourrió lo que se esperaba que ocurriera. El conocido ejemplo de ''perro muerde a hombre'', que ya se sabe, no es noticia de primera en periódico alguno.
Coll perdió su cátedra en el Colegio de la Marina de Guerra, pero ahora es profesor de otra prestigiosa institución académica, el Colegio de Derecho de la Universidad DePaul, en Chicago. Fue sentenciado a un año de libertad condicional y una multa de $5,000. A eso se limitó la sanción.
Si usted encuentra algo novedoso e importante respecto al caso -salvo la negativa a hacer públicos documentos que se consideran información clasificada, algo que ocurre a diario en este país- en una información sobre Coll que aparece publicada hoy en la portada de El Nuevo Herald, me gustaría saberlo, y compartir además ese hallazgo con los lectores de este blog. Por lo demás, no me pregunte por qué se publica como la información principal de portada, cuando no hay nada nuevo que agregar. Porque, realmente, yo no lo sé.
Fotografía: en esta foto de archivo, Alberto Coll (derecha), entonces profesor y director del Departamento de Investigación Estratégica de la Escuela de Guerra de la Marina, recibe el apoyo de su colega y amigo, David Kaiser, luego de salir de la Corte del Distrito de Providencia, Rhode Island, el 7 de junio de 2005 (Joe Giblin/AP).

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