domingo, 27 de septiembre de 2009

Trama con sommelier al fondo


Digan lo que digan, pero en este sainete entre Miami y La Habana, sobre si Juanes dijo lo que dijo, o fue manipulado lo que se vio que dijo, a mí lo que me llena de esperanza es que en Cuba a alguien lo confundan con un policíay resulte un sommelier. O a la inversa: qué más da. Esa isla está avanzando hacia la conquista del mundo burgués. El artículo de Granma se refiere a esta persona como el sommelier del Salón Aguiar del hotel, "un joven pero experto trabajador de la instalación''.
A mí aún me caben dudas sobre la calificación del joven, porque eso de ser un experto sommelier en una isla caribeña, azotada por huracanes despiadados, que aún postula la ideología socialista y donde los salarios son de miseria es algo extraordinario. Es decir, esta persona debe haber pasado parte de su vida especializándose en un trabajo que sólo tiene como objetivo satisfacer unos de los gustos más burgueses que existen, con el objetivo socialista de recaudar divisas. Así que, mirándolo bien, se trata de una figura casi angelical o del más torcido de los servidores del régimen. Lo digo por la función que desempeña, sin la menor alusión personal.
Esto del sommelier me suena a novela de espionaje europea, personaje de película de Visconti, trama de cinta de Lubitsch.
Y, por favor, que nadie me venga con los aspectos puramente técnicos de la labor, que para eso siempre hay la posibilidad de otros calificativos y de emplear diversas categorías a la de establecer las normas de trabajo y el perfil laboral: compañero responsable de la distribución del vino en la instalación; técnico en servicios vinícolas para el restaurante, el hotel e instalaciones adjuntas; responsable de los derivados de la uva; encargado de líquidos fermentados para el acopio de divisas convertibles, extraídas mediante el consumo de éstos y otros derivados. A un sommelier ―ya al adoptar la palabra se demuestra una vez más su capacidad para darle marcha atrás al reloj sin escrúpulo alguno― uno siempre se lo imagina de librea, severo y sentencioso.
Pero repito que no deja de entusiasmarme que un sommelier entre a formar parte de una trama cubana. Lo que aún me pregunto es si se puede ser sommelier y trabajador de avanzada.

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