miércoles, 7 de octubre de 2009

A levantar un muro, que vienen más cubanos


Escuelas aún más abarrotadas de alumnos, desempleo creciente, salarios de miserias, servicios públicos deteriorados. Podemos incluir mayores atascos en las autopistas, automóviles en mal estado, contaminando el ambiente, y calles inundadas de vagabundos.
El Instituto de de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami va a publicar un informe que es para coger miedo, o mejor todavía: hacer las maletas y marcharse de Miami:
"El asentamiento de los inmigrantes cubanos en Estados Unidos costará un mínimo de $1,300 millones en subsidios y programas de asistencia para refugiados durante los próximos cuatro años, con un preocupante incremento del desempleo y la población inactiva en el sur de la Florida'', dice la información de El Nuevo Herald.
"A los niveles actuales de la inmigración, el costo directo mínimo para poder subsidiar las necesidades de los inmigrantes cubanos durante sus primeros doce meses en Estados Unidos sería de $1,300 millones por los próximos cuatro años fiscales (2009-2012)'', indica el informe, que será divulgado esta semana.
La investigación repasó el impacto y las implicaciones de la inmigración cubana hacia el sur de la Florida entre 1994 y el 2008, pero concentró el análisis en el período fiscal del 2008 (concluido en septiembre del pasado año), cuando 49,500 cubanos recibieron oficialmente su residencia permanente en Estados Unidos, escribe el periodista Wilfredo Cancio, autor del artículo.
Cancio incluye la opinión del sociólogo Juan Clark, profesor emérito del Miami-Dade College, quien opinó que las valoraciones del estudio no consideran la contribución económica de la comunidad cubana en Estados Unidos, pero me temo que a esta parte del texto no le presten mucha atención en la Calle Ocho.
"Está demostrado que la contribución de los cubanos en general supera los gastos en que ellos incurren, incluso por las más recientes oleadas migratorias'', dijo Clark. "Creo que los gastos que puedan provocar están ampliamente compensados''.
En particular los comentaristas de algunas emisoras de radio del exilio, y por supuesto buena parte de su audiencia, lo que van a interpretar es que la política ''descabellada'' de Clinton, con el pacto migratorio y ahora Obama, al ampliar las posibilidades de enviar dinero y viajar a la isla, lo que han hecho es traer el desempleo y la miseria a Miami. Es más, se trata de una conspiración ''diabólica'' para mantener al régimen de La Habana a cambio de la ruina del sur de la Florida.
El profesor Jaime Suchlicki, director del ICCAS, es claro al respecto. Considera que las estadísticas sobre la inmigración cubana terminarán acelerándose a corto plazo como resultado de la liberalización de los viajes familiares sin restricciones.
"Las medidas de Obama han creado un puente entre Miami y Cuba, vienes y regresas cada vez que quieras'', dice Suchlicki. "Esto inevitablemente terminará por aumentar la cantidad de cubanos que desean abandonar una sociedad pobre y en bancarrota, lo que va a añadir serios problemas y gastos para la economía del condado y el gobierno federal''.
E informe sugiere que la liberalización de las remesas y los viajes familiares a la isla,
decretada recientemente por el presidente Barack Obama, será un aliciente para la inmigración cubana.
"La política liberal de la administración Obama para facilitar las remesas y los viajes a Cuba de los familiares cubanoamericanos agravará el ya agudo problema migratorio'', apunta el estudio.
De acuerdo con la información que aparece en El Nuevo Herald, el estudio argumenta que la nueva política de Washington lanzará hacia Miami a miles de cubanos empobrecidos con la seguridad de que podrán regresar a su país a ver a sus seres queridos y enviarle ilimitada ayuda económica hasta el momento en que puedan traerlos con ellos.
Desde hace tiempo el ICCAS viene fabricando estudios y elaborando ponencias que reflejen el punto de vista más recalcitrante del exilio de Miami, así que este nuevo documento no es una sorpresa. Lo que sí llama la atención es el grado de resentimiento al que puede llegar un sector de esta comunidad, en su intento de aislarse de la realidad de lo que ocurre a su alrededor.
Sin embargo, era lógico que ello ocurriera. La derrota en las elecciones presidenciales se siente cada día con mayor fuerza en este grupo revanchista, pese que todavía Obama ha hecho poco por cambiar la errada política que durante ocho años mantuviera el ex presidente George W. Bush.
Todo cubano residente en el sur de la Florida debería ver como una buena noticia el incremento de la inmigración legal desde la isla, ya que fortalece nuestra posición en el amplio espectro demográfico de la región. Además, se trata en buena medida de una población joven que emigra con una formación educacional que les permite en un corto tiempo desempeñar labores calificadas. Incluso desde el punto de vista empresarial y de los pequeños negocios, es la garantía de contar con personal en abundancia. Pero si se van a ver sólo los aspectos negativos de la inmigración, no sería entonces lo más conveniente hacer lo posible por ayudar a mejorar las condiciones de vidas de quienes viven en la isla, y no defender tanto el mantenimiento del embargo y las restricciones turísticas. ¿O qué es lo que quiere esta gente? ¿Construir un muro para dividir a los cubanos de aquí y de allá?

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