miércoles, 28 de octubre de 2009

Juanita Castro sugirió arresto de anticastristas


''La hermana de Fidel Castro exiliada en Miami, sugirió al gobierno estadounidense que arrestara a los activistas anticastristas cubanos que, a fines de la década de los 60, promovían ataques armados y desembarcos clandestinos en la isla'', afirma el
periodista Rui Ferreira en un reportaje que aparece en la edición digital para América del periódico español El Mundo.
Ferreira añade que la ''sugerencia fue hecha en una reunión, de 20 minutos, que Juanita Castro mantuvo en 1969 con el entonces representante del departamento de Estado, Matthew Smith según un documento de esa dependencia hecho público recientemente''.
El informe de Smith forma parte del legajo de documentos archivados en la biblioteca del presidente Richard Nixon, fue desclasificado el año pasado y publicado a fines de agosto por la oficina del historiador del Departamento de Estado.
Tras la lectura del reportaje, uno tiene la impresión que más allá del aparente carácter conciliador de la hermana de Fidel y Raúl Castro, su conducta en esta ocasión puede catalogarse no sólo de pusilánime sino propia de alguien que cambia de criterio frente a las presiones.
Sin embargo, lo que llama la atención es que Juanita Castro ha tratado, hasta el momento, de presentar una versión de los hechos diferente.
Con motivo de la salida al mercado de su libro de memorias Fidel y Raúl, mis hermanos: la historia secreta, Juanita explicó que su participación inicial en la revolución cubana y su colaboración con la Agencia Central de Investigaciones (CIA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos estuvo plagada de ''traiciones desde un principio''.
''Nos traicionan primero los dirigentes de la revolución cuando aquella revolución democrática se la entregan a los comunistas. Esa fue la primera gran traición, el primer gran desengaño'', aseguró.
Cuando Richard Nixon tomó posesión como presidente de EE.UU., en 1969, dos agentes de la CIA fueron a la casa de la hermana de Fidel y Raúl Castro para comunicarle que el Gobierno quería un ''cambio en su actitud''.
Los agentes, según lo publicado en el libro, le dijeron: ''Queremos que comience a hacer declaraciones totalmente opuestas a lo que hasta ahora ha hecho. Por ejemplo, debería declarar que el comunismo no está amenazando a América Latina, que en alguna parte afirme que el Gobierno cubano no exporta guerrilla a ningún país (...)''.
Juanita se indignó ante tal solicitud y le dijo a la agencia Efe, en una entrevista recienta, que ésta fue la segunda traición que sufrió.
''Me enfrenté a esa otra traición, la del Gobierno estadounidense de esa época'', afirmó a Efe.
Pero de acuerdo a la información de El Mundo, más que un enfretamiento se produjo un convencimiento, e incluso la sugerencia de tomar una acción drástica, en favor de la intención entonces manifestada por el gobierno norteamericano.
Según el reportaje redactado por Ferreira, Smith le preguntó si estaba dispuesta a entregar al gobierno estadounidense los nombres y pruebas necesarias para llevar a cabo los arrestos, una vez que ''para arrestar una persona, primero tiene que haber una violación de la ley, pruebas, etc.''.
''La señorita Castro dijo que lo pensaría, que intentaría convencer a los que estaban envueltos [en las expediciones] de que esa era la única forma honorable de escapar de su dilema, y nos contactaría más tarde'', de acuerdo al informe de la conversación, que Smith envió a sus superiores en Washington, añade la información de El Mundo.
Ferreira añade que ''hasta ahora el gobierno estadounidense no ha hecho público otro documento relacionado con la conversación de Juanita Castro con Matthew Smith, por lo cual no se sabe si ella llegó alguna vez a proporcionar a las autoridades, los nombres de los exiliados envueltos en las expediciones armadas''.
Para leer la información de El Mundo, pulse aquí.
Fotografía: Juanita Castro habla con la prensa en Miami (Alan Díaz/AP).

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