sábado, 21 de noviembre de 2009

El reprimir como un medio de distracción

Al parecer el gobierno de La Habana está utilizando la represión como otra forma más de distraer la atención de los graves problemas económicos que afectan el país. No digo que ese sea el objetivo fundamental de las acciones adoptadas en las últimas semanas contra Yoani Sánchez, su esposo y otros blogueros residentes en la isla. El instrumento utilizado para poner un límite a las actividades de estas personas es conocido y antiguo: la intimidación, ya sea mediante advertencias, arrestos preventivos o encausamientos, y el empleo de turbas para llevar a cabo los tristemente célebres actos de repudios. La línea que siempre ha marcado el paso que el gobierno de la Plaza de la Revolución no permite dar es la calle, y la eficacia de sus métodos se fundamenta en la supervivencia en el poder de quienes los ordenan.
Lo que una vez más está logrando el gobierno cubano es delimitar el conflicto en los marcos de una confrontación tradicional. Su éxito puede resultar mayor en este caso, en un momento en que las actividades de un grupo de blogueros, jóvenes en su mayoría y con el apoyo explicito de Estados Unidos, luego de las respuestas del presidente Obama a un cuestionario enviado por Sánchez, comenzaban a desarrollar otros medios de manifestar inquietudes, un descontento generalizado con la situación del país y el intercambio de información con el exterior.
El rechazo gubernamental de este grupo, reducido pero que es claro representan un sector de la población mucho más amplio, hasta el momento se había caracterizado por una independencia no sólo de las opiniones y actitudes de buena parte del exilio cubano, especialmente la comunidad residente en Miami, sino también de una disidencia que podemos llamar tradicional, histórica o vertical.
El apoyo al levantamiento del embargo, los viajes de turistas norteamericanos a Cuba, la ampliación de los vínculos entre quienes viven en ambas orillas del estrecho de la Florida, y a actividades específicas como el Concierto por la Paz de Juanes, habían marcado una diferencia.
Esa diferencia se tiende a borrar a partir de acciones como el encierro a la fuerza de Sánchez en un vehículo y su traslado a otra zona de la ciudad para que no pudiera participar en un acto público contra la violencia, al parecer llevado a cabo por agentes de la seguridad del Estado, y el ´´acto de repudio´´ contra su esposo, el también periodista Reinaldo Escobar, efectuado ayer. En última instancia, los resultados de conducta de este tipo serán, entre otros, que un sector del exilio en Miami pueda usar como bandera a Yoani Sánchez y pasar por alto las evidentes diferencias ideológicas y políticas.
En este sentido, una vez más también La Habana le estará brindado el necesario aliento al sector más conservador de Miami, para que pueda seguir justificando una supuesta labor anticastrista.
Lo ocurrido ayer no es más que la tabla de salvación necesaria para que hoy en esta ciudad los miembros del llamado Consejo por la Libertad de Cuba (CLC) puedan sentirse cómodos al otorgarle la orden ''Héroes de la libertad'' a Yoani Sánchez, quien precisamente días atrás había enviado al Congreso de Estados Unidos un mensaje a favor de los viajes de los turistas norteamericanos a Cuba que resultó completamente opuesto a la estrategia y los intereses, políticos y económicos, que defienden los miembros de esta institución.
Por otra parte, algunos líderes comunitarios, representantes de organizaciones anticastristas, comentaristas radiales, y en especial un grupo como el CLC, no se han caracterizado nunca por apoyar a quienes no comparten sus puntos de vista hasta en el más mínimo detalle. Si alguien tiene duda, podía preguntarle a Martha Beatriz Roque, que era una presencia constante en la radio de Miami y de pronto fue silenciada al manifestar algunas opiniones contrarias a la política hacia Cuba del entonces mandatario George W. Bush.
Así que el gobierno de Raúl Castro le hace el favor al CLC y le justifica su premio.
No hay, por lo tanto, que criticar a Yoani Sánchez por recibir este galardón pueblerino ni pensar en momento alguno que de momento hay un acercamiento entre sus ideas y las de este grupo.
Sin embargo, creo que sería prudente un poco de cautela en el grupo de blogueros cubanos y concentrar su labor precisamente en la actividad que les ha dado nombre y prestigio: la difusión de información sobre lo que ocurre en la isla.
Es también en este sentido que el gobierno cubano se sirve de la represión a esta nueva clase de periodistas, para evitar no sólo que éstos dediquen más tiempo a su actividad fundamental sino también para llenar las páginas con la información sobre Cuba de la prensa mundial con noticias de actos repudiables, pero que al analizar la situación del país adquieren un valor noticioso relativo frente al grave problema de falta de liquidez económica, caída vertiginosa de las importaciones e incapacidad de avance en la producción agrícola que experimenta la nación.
Sin intentar establecer diferenciaciones absolutas, lo que está intentando el gobierno es convertir una crisis económica, con fundamentos políticos, en una lucha ideológica. Y desde el punto de vista de representación de la noticia, está teniendo éxito en el empeño.

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