miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Declaración Universal de Obligaciones Humanas


Convencido de que la Declaración Universal de Derechos Humanos es ''el logro filosófico más importante de la historia'', el escritor y profesor noruego Jostein Gaarder abogó hoy por una Carta universal de obligaciones humanas, necesaria para variar de enfoque en asuntos como el cambio climático, informó la agencia Efe.
''La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 sigue siendo vigente porque todavía hay serios incumplimientos, pero creo que hay que pensar en las responsabilidades humanas. Tendremos que contar con una declaración de obligaciones'', según el autor.
Gaarder presentó hoy en Madrid su última novela, El castillo de los Pirineos -título inspirado en el cuadro de René Magritte con el mismo nombre-, de la que se dijo: es ''muy rara, pero muy muy yo''.
En este libro, Gaarder retoma las grandes cuestiones filosóficas y aborda el deterioro del medio ambiente, una de sus máximas preocupaciones que le llevaron a crear en 1998 la Fundación Sofía y un premio anual de 100,000 dólares al mejor proyecto ecológico.
''Como gano mucho dinero con mis libros, trato de comprometerme con estos temas'', explicó el autor, quien cree que la Cumbre Internacional del Clima que se celebrará en Copenhague en diciembre es una de las citas ''más importantes'' de la humanidad. ''Puede salir un éxito o un enorme fracaso pero va a ser muy importante''.
Para el autor de El mundo de Sofía, la vida es ''bella'', ''corta'' y ''enigmática''.
Este último calificativo le sirve a Gaarder para preguntarse en El castillo de los Pirineos sobre la existencia humana y sobre dos formas de entender y dar respuesta a las grandes cuestiones filosóficas dentro de una historia de amor, ''el marco más adecuado para hablar de estos temas''.
Para ello, el autor hace conversar, a través de correo electrónico, a sus dos protagonistas, Steinn y Solrun, que vuelven a encontrarse en un hotel de un fiordo de Noruega 30 años después de separarse, tras una experiencia traumática que sacudió sus vidas y las separó definitivamente.
De vuelta a sus vidas, después del casual encuentro, ambos inician una conversación por correo electrónico sobre las razones que les separaron y, especialmente, sobre su manera de entender el mundo y la vida.
Gaarder establece así la dualidad entre hombre y mujer, entre la razón y la fe, entre la ciencia y la espiritualidad, porque mientras que Steinn, profesor universitario, cree ''profundamente en la visión del mundo que ofrece la ciencia'', ella considera que el ser humano es algo más que un ser material porque está dotado de alma.
''Vivimos inmersos en una cultura sumamente materializada que ha cerrado casi por completo el contacto con lo espiritual, por no decir con el más allá'', le escribe en uno de estos correos Solrum a Steinn, que han vivido una misma experiencia pero que la han comprendido distinta de forma radical.
Para Gaarder El castillo de los Pirineos, es una historia de amor que cuando tenía 25 años no creía ser capaz de escribir, ''si bien, y dicho esto, la novela es profundamente filosófica''.
Fotografía: el escritor noruego Jostein Gaarder, quien publica El castillo de los Pirineos quince años después de haber convertido El mundo de Sofía en un fenómeno editorial mundial, durante la presentación de la novela hoy en Madrid (Javier Lizón/EFE).

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