viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Pero este país está loco?







O al menos quienes lo gobiernan. Porque tiene que andar muy mal la nación cuyos mandatarios organizan un ''acto de repudio'' a una persona que se presenta en un lugar público para simplemente discutir con otro. Y por supuesto que también tienen que andar muy mal los que se prestan a participar en el acto.
Sería un alivio si se tratara simplemente de locura. Siempre quedaría la esperanza de que un dramaturgo francés viajara a la isla y convirtiera el desatino en una actividad artística.
Arriba, cuatro fotos del ''acto de repudio'' a Reinaldo Escobar, periodista y esposo de la bloguera cubana Yoanis Sánchez, quien, como se puede apreciar, fue conducido a un automóvil por dos presuntos agentes de la seguridad del Estado, trasladado a un barrio lejos de su vivienda y abandonado.
Abajo, más de 100 pacientes psiquiátricos salieron hoy al Prado de La Habana para escenificar el primer acto de una obra teatral sobre "El Caballero de París'', considerado el andariego ''loco'' más ilustre y entrañable de la historia de Cuba en el siglo XX.
Convertidos en actores, los enfermos se vistieron de obispos, policías, "lloronas'', esqueletos, músicos y damas para representar el cortejo fúnebre del Caballero a lo largo del Prado, donde se paralizó el tráfico y cientos de curiosos se sumaron a la comitiva.
La marcha fúnebre se detuvo a la entrada del teatro Fausto, en cuya sala prosiguió la función, la primera protagonizada por pacientes mentales que sale de un hospital y se presenta al público general en Cuba.
El estreno es resultado de dos años de talleres artísticos en los hospitales Psiquiátrico Comandante Bernabé Ordaz y Comunitario de Regla, a cargo de un grupo de actores profesionales de la isla bajo la dirección del dramaturgo francés Serge Sándor, quien escribió y dirigió la puesta.
Fotografías superiores, del acto de repudio: Javier Galeano/AP.
Fotografías inferiores, de la obra teatral: Alejandro Ernesto/EFE.

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