jueves, 19 de noviembre de 2009

Un debate encendido

A continuación una información de la periodista María Peña, de la agencia Efe en Washington, sobre las audiencias sobre la propuesta de ley que permitiría a todos los norteamericanos viajar a la isla:

MARIA PEÑA/EFE
WASHINGTON
El levantamiento de la prohibición de viajes a Cuba, como estipula una iniciativa en ambas cámaras del Congreso, reanimó hoy viejas disputas sobre el futuro rumbo de la política exterior de EEUU hacia Cuba.
La audiencia del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, la primera desde 2007, tuvo momentos de tensión y también de aplausos de activistas a favor y en contra del proyecto de ley.
En un álgido intercambio, la legisladora republicana de Florida, Ileana Ros-Lehtinen, dijo sentirse ''ofendida'' por la postura del zar antidrogas durante la administración de Bill Clinton (1993-2001) y ex comandante del Comando Sur, el general retirado Barry McCaffrey, que apoyó un aumento en los contactos directos con Cuba.
McCaffrey se sintió ''ofendido'' por las insinuaciones de Ros-Lehtinen de que él simpatizaba con Castro, y afirmó que ''Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.'', y ni siquiera está ''entre las 20 principales amenazas''.
El presidente del Comité, Howard Berman, dijo que eliminar la ''anacrónica'' veda ''no es un regalo para los Castro. Está en nuestro interés nacional''.
Los testimonios a favor de la medida incluyeron, además del de McCaffrey, el que dieron Miriam Leiva, fundadora del grupo opositor Damas de Blanco; Ignacio Sosa, de Amigos de Caritas Cubana, y Phil Peters, del Instituto Lexington de Virginia.
Las declaraciones en contra vinieron del ex jefe de la misión de Estados Unidos en La Habana James Cason y Berta Antúnez, hermana del ex prisionero político Jorge Luis García Pérez.
Antúnez dijo que ''más que turistas, los cubanos necesitan el apoyo del Congreso a favor de la libertad'' en la isla.
Para los partidarios de la iniciativa, entre ellos el republicano Jeff Flake, las restricciones de viaje, impuestas tras la Revolución cubana de 1959 que catapultó a Fidel Castro al poder en La Habana, perjudican la promoción de la democracia en ese país.
En cambio, la iniciativa, presentada por el demócrata Bill Delahunt, propiciaría el diálogo con el pueblo cubano y aceleraría la difusión de las ideas democráticas, aseguró Leiva.
Flake señaló el caso de una estadounidense que fue multada por su Gobierno al regresar de Cuba, a donde había viajado ''para repartir biblias''.
Según encuestas recientes, el 64 por ciento de los estadounidenses y el 67 por ciento de los cubanos en EEUU respaldan que se eliminen las restricciones de viaje.
Es un cambio de actitud importante porque, en el pasado, el principal obstáculo para levantar las restricciones era la oposición del electorado cubanoamericano.
Varios demócratas, entre ellos Barbara Lee, denunciaron que EEUU permite viajes a países donde también se violan los derechos humanos pero no a Cuba, a 144 kilómetros de las costas de Florida.
Ros-Lehtinen, la republicana de mayor rango en el Comité, insistió en que la medida solo ''premia con dólares al régimen cubano'' y recordó que el Gobierno permite los viajes a través de 18 licencias y categorías.
Los turistas europeos, se quejó la congresista cubano estadounidense, viajan a Cuba por ''ron, música, sexo, cigarros y sol'' y eso, a su juicio, no ha llevado la libertad a la isla.
Su colega republicano, Connie Mack, consideró que levantar las restricciones sería una especie de ''rescate de Castro''.
Mack aseguró que en 2007 hubo 2,1 millones de turistas y destacó que el turismo allí genera más de 2.000 millones de dólares en divisas anuales. A cambio, continuó, el Gobierno de Raúl Castro mantiene a ''más de 300 prisioneros políticos'' y ''cero cambio''.
Según la Comisión de Comercio Internacional, poco más de un millón de estadounidenses viajarían anualmente a Cuba si el Congreso se los permitiera.
El proyecto de ley tiene 179 copatrocinadores, pero necesita al menos 218 del total de 435 votos de la cámara baja para prosperar. Tiene el respaldo de la Iglesia católica, sectores del empresariado y hasta de algunos líderes del exilio cubano.
El Senado tiene una versión similar, pero aún no ha programado audiencias.
La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, puso en duda hoy que la medida sea votada en lo que resta del año, dado que el Legislativo está enfrascado en la reforma de salud.
Fotografía: el presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros de la Cámara de Representantes, Howard Berman, demócrata por California, y el legislador con mayor rango dentro de esa comisión por el partido en minoría, la republicana por la Florida Ileana Ros-Lehtinen, intercambian criterios antes de la audiencia en el Capitolio, el 19 de noviembre de 2009 (Chip Somodevilla/Getty Images).

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