jueves, 31 de diciembre de 2009

La tiranía como repetición


Parece increíble, pero es real. El proceso político iniciado hace 51 años en la isla -lo que en una época se llamó la ''revolución cubana''- se ''batistianiza''. Igual mezcla de frivolidad y represión. Superstición y acomodamiento. Complacencia con el poder y frustración cotidiana. Sólo falta la violencia descarnada del asesinato cotidiano, y una leve esperanza de que no se reproduzca. Al igual que el gran ecbo celebrado para desagravio y protección a Batista, rumberos cubanos tocaron, cantaron y bailaron por tres horas sus ritmos de origen africano para pedir a los orishas salud y suerte en el 2010 para Cuba, Fidel y Raúl Castro, reportó este jueves la televisión local. Si acaso, hay que agregar, que la historia se repite como serpentina, gesto barato de carnaval de provincias, sainete.
El ''rumbón de fin de año'' o la ''rumba de iré para el 2010'', tuvo su sexta edición consecutiva la noche del miércoles en la sala Atril, del teatro Karl Marx, el mayor del país, y en un local atestado de público se pidió ''iré'' (suerte) y ''aché'' (salud, fuerza) para Cuba, su pueblo, y los dirigentes.
Varios grupos musicales donde predomina la percusión, interpretaron diversos ritmos y en sus canciones, con vocablos en lengua yoruba, hicieron los pedidos a los dioses del panteón de la Santería Cubana o Regla Ocha.
''Con iré y con aché para nuestro Comandante en Jefe (Fidel Castro). Tenemos que estar todos aquí, porque representamos la cultura real nuestra, el tambor'', dijo el percusionista Oscar Valdés, director del grupo Diákara.
Por su parte, Jesús Abreu, integrante del famoso grupo de percusión Los Papines, dijo que ''esto (el país) tiene que marchar adelante porque hemos luchado...iré para el 2010''.
El sábado, un grupo de babalawos dará a conocer ''La letra del año'', un grupo de predicciones que abarca todos los órdenes de la vida y que sirve de guía para los practicantes de esa fe. El destino de la nación reducido a un gesto mágico.
Fotografía: foto de unos niños jugando en La Habana (Cuba) tomada en 2000 por el fotógrafo Miguel Lizana y que figura en su libro Vidas y tránsitos, obra en que recoge más de un centenar de fotografías en blanco y negro de su viaje por Bosnia-Herzegovina, Guatemala, Cuba y Uruguay (Miguel Lizana/EFE).

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...