martes, 15 de diciembre de 2009

Las derrotas de Lula


Dos artículos en el diario español El País ayudan a comprender las derrotas que está sufriendo la izquierda moderada en Latinoamérica. Más que derrotas electorales ―el vencedor en la elección presidencial en Chile está lejos de definirse aún―, se trata de todo un rosario de fracasos que lo que han hecho es poner en evidencia que una alternativa de izquierda, moderada y ajena a los excesos de la otra, vocifera y belicosa, tiene mucho camino que recorrer aún, y mucho también que redefinir sus funciones y objetivos.
Nadie salió bien librado de la crisis política y diplomática de Honduras, escribe Jorge Castañeda, pero se debe agregar que hay unos que salieron peor que otros, y esta lista la encabeza el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante los últimos meses, en el puso constante entre Brasilia y Caracas, el presidente venezolano ha estado anotándose los mejores puntos. No es que la influencia de Chávez esté en aumento ni que sus planes de expandir esa mezcla incoherente que llama pomposamente ´´Socialismo del Siglo XXI´´ triunfen. Es que Brasil, que sin duda es la gran potencia de la región, no acaba de lograr eso: jugar en la categoría de los grandes. Y buena parte de la culpa es de Lula.
La limitación del presidente de Brasil es que no ha logrado alcanzar la justa medida que lo lleve a transcender sus intentos de servir de un simple mediador de Estados Unidos en el área. Una nación con formidables recursos, hasta el momento Brasil no ha dejado de ser una potencia secundaria.
En la arena internacional, el fracaso mayor de las últimas semanas fue el intento de servir de mediador entre Estados Unidos e Irán. No sólo Lula fue incapaz de influir sobre Mahmud Ahmadinejad, algo que de entrada se daba por descontado, sino que desempeñó un pobre papel frente al desafío de Irán y Venezuela. Hay que tener en cuenta que en el aspecto donde Chávez se muestra más desafiante frente a Washington es en su relación con Teherán. Ante los resultados políticos nulos de tratar de convencer a Teherán de un cambio de actitud respecto al plan nuclear, a Lula sólo se le ocurrió declarar que hay que tener paciencia.
Pero si en el caso de la relación con Irán cabe la excusa de que se trata de uno de los mayores problemas que enfrentan en la actualidad las principales naciones del mundo occidental, en lo que respecta a la crisis de Honduras el papel de Brasil no puede haber sido más negativo: se quedó corto en todos los sentidos. Chávez, es decir Fidel Castro, lo colocó en una posición más ridícula aún por lo limitado del conflicto.
Castañeda dice, con razón, que sólo ´´Micheletti y los autores del golpe salen bien parados´´ en esa crisis que siempre se debatió entre el sainete y la represión. Un golpe de Estado que debe ser rechazado y un gobierno norteamericano que demostró su debilidad y su demasiada inclinación por las declaraciones huecas. Unos legisladores republicanos que parecen contar con tiempo de sobra para inferir y hacer sentir su poder en todos los campos, a pesar de estar en franca minoría, mientras los demócratas se pierden en demasiado frentes.
La posible derrota de la izquierda chilena es un problema aparte, y debe ser analizadas de acuerdo a características nacionales, y no como un fenómeno regional. El escritor chileno Antonio Skármeta lo explica muy bien, y dice que en su país de origen dos y dos no siempre son cuatro. Pero, ¿en dónde las cuentas salen bien en los últimos tiempos?

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...