lunes, 24 de mayo de 2010

Entre cubanos

Cualquier pedido de liberación de los opositores pacíficos presos en Cuba no está libre de un rubor de vergüenza. Más que pedir, se debe exigir su liberación. Estos cubanos cumplen largas condenas sólo por el ``delito'' de divulgar la verdad y buscar cambios no violentos en la isla. Recalcar el carácter pacifista de su lucha no tiene otro objetivo que establecer el contraste que existe entre las sentencias drásticas que les han sido impuestas y una actividad sosegada.
La realidad, sin embargo, obliga a los matices. También a la adopción de caminos más amplios para conseguir un objetivo loable: la puesta en libertad de los encarcelados. Por otra parte, abogar en favor de la liberación de los disidentes por razones humanitarias no reduce los méritos de quienes sufren sanciones injustas. Todo lo contrario. Enfatiza los sufrimientos a que están sometidos quienes buscan un futuro mejor para la isla.
No basta con resaltar la importancia del proceso de diálogo que han abierto el gobierno de La Habana y la Iglesia Católica cubana, en especial en lo que se refiere a los presos políticos. Hay que apoyarlo y hacer lo posible para que los extremistas de ambos lados del estrecho de la Florida no logren entorpecerlo; estar preparados para rechazar cualquier provocación dirigida desde Miami y enfatizar que este esfuerzo debe realizarse al margen de factores externos, que sólo buscan el mantenimiento del statu quo con fines propios, ajenos a una solución negociada de los problemas que en general afectan a Cuba.
Restarle méritos a la actitud del gobierno cubano -que ha emprendido conversaciones serias con la jerarquía católica- es encerrarse en el rencor y la derrota. Rechazar la gestión del cardenal Jaime Ortega y Alamino, o condenarla con palabras apresuradas y oportunistas, es limitarse a una política de barricada en una ciudad donde el único parapeto que se construye es para impedirles el paso a los ladrones o al perro del vecino. Vil el preferir el sufrimiento de otros con tal de mantener la preponderancia de un punto de vista. Una actitud muy fácil de mantener desde la comodidad de un lugar limpio y bien iluminado.
La llamada ``línea dura'' del exilio ha criticado al cardernal Ortega en diversas ocasiones. Para quienes lo ven todo en blanco y negro, cualquier matiz es una herejía.
Destacar el papel del arzobispo de La Habana es simplemente una labor de justicia. Más si se tiene en cuenta el énfasis de que la relación establecida es entre el Gobierno y la Iglesia ``de Cuba''.
El prelado también aclaró que las conversaciones no están relacionadas con la visita en junio del ``canciller'' del Vaticano, Dominique Mamberti, a la isla ni con cualquier otro factor internacional.
Por supuesto que no se puede negar que alrededor de este diálogo, apenas iniciado, hay un conjunto de factores y potencias internacionales, que no excluyen al Vaticano. Pero el énfasis de Ortega tiene que ver con la mediación en sí, y no se limita a las circunstancias que han llevado a la reunión: si el gobierno cubano realmente va a transitar el camino de un entendimiento nacional más o menos amplio, su primera premisa es establecerlo a partir de un diálogo entre cubanos.
Este diálogo nacional sería a la vez justificación y pretexto -ingenuo sería negar esta alternativa- para dejar fuera o limitar el tema de los derechos humanos en una conversación con Europa o Estados Unidos.
Claro queaún La Habana debe demostrar una voluntad real para que también en la isla se deje a un lado la retórica inútil, el argumento de plaza sitiada como justificación de los abusos y el recurrir al embargo a la hora de explicar cualquier fracaso. Hasta el momento, sólo en el planteamiento de los problemas que afectan al sector económico se ha visto la voluntad del gobierno cubano de superar las actitudes del pasado.
Para el arzobispo de La Habana, la reunión con Castro supone también el ``reconocimiento'' del papel de la Iglesia cubana como ``interlocutor'' con el Gobierno y permite superar ``agravios'' ocurridos en el pasado. De momento, extender esa actitud a otros sectores del espectro cubano, como el exilio de Miami, no deja de ser una ilusión.
Uno de los aspectos más esperanzadores dentro de este proceso es la presencia de un pensamiento riguroso en el análisis de las circunstancias y alternativas que se brindan para el futuro de Cuba. Buen ejemplo de ello es la publicación Espacio Laical, precisamente de la Arquidiócesis de La Habana, un vínculo que no impide ni limita la presentación de editoriales y análisis objetivos sobre lo que está ocurriendo en la isla.
Por ejemplo, en el editorial correspondiente a la revista 2-2010, Espacio Laical reconoce que en la decisión de permitirles a las Damas de Blanco su tradicional caminata, el Gobierno podría estar buscando que éstas lleguen a convertirse en un grupo más amplio y con una agenda mucho más política. ``No obstante, nadie puede negar que esto sea una preocupación real para las autoridades y que a cambio ofrecen licencias sustanciales. Esto último, hay que reconocerlo, es un acto inteligente que muestra una posible voluntad de encontrar una manera nueva y armónica de relacionarse con quienes se le oponen'', expresa Espacio Laical.
Adoptar un tipo de óptica similar no abunda en Miami, donde el improperio y el calificativo fácil sustituyen al razonamiento. Pero lo fundamental es que renace la esperanza de que al menos se imponga un poco de cordura en Cuba y los presos sean liberados. Y esto es realmente lo importante.

lunes, 17 de mayo de 2010

A los congresistas cubanoamericanos

Creo que resulta conveniente iniciar una campaña de reconocimiento a todos los legisladores cubanoamericanos -o de ascendencia cubana- en el Congreso de Estados Unidos. Efectuar un acto de reconocimiento para senadores y representantes de ambos partidos. Entregarles un diploma en que constara que, en la historia de este país, sus nombres están inscritos como miembros de una minoría que ha logrado conquistar una representación notable -para algunos exagerada- en las más altas esferas de poder de esta nación. Luego, antes de la clausura de la actividad, pedirles por favor que se dediquen a atender los problemas de los distritos o estados de sus respectivos electores, y que dejen de influir en la política norteamericana hacia Cuba.
Todos han acumulado un largo historial de fracasos, entorpecimientos y liderazgo en la dirección contraria al sentido en que marchan los acontecimientos mundiales como para justificar esta súplica.
Son ellos los responsables, en buena medida, de que esta nación siga aferrada a conceptos caducos a la hora de tratar con el régimen cubano. Su sagacidad política ha contribuido, de forma determinante, a que La Habana pueda seguir utilizando el argumento de plaza sitiada. Los incansables esfuerzos que han dedicado -y dedican- al mantenimiento inalterable de la Ley Helms-Burton deben figurar sin duda en los análisis destinados a explicar el mantenimiento durante décadas de una estrategia de estancamiento y una táctica que beneficia al enemigo. El denodado empecinamiento en los intentos de limitar los viajes familiares y el envío de remesas como muestras de un fanatismo despiadado, que sólo atiende a criterios ideológicos estrechos. La enfática atención a todo lo que contribuya a impedir los intercambios entre artistas, intelectuales y científicos que viven y trabajan en ambas orillas es un ejemplo claro del peligro que existe cuando unos criterios rígidos desembocan en un llamado a la ignorancia.
Cuando el caso cubano se plantea en términos que intentan ir más allá de la socorrida condena lanzada desde la tranquilidad de Miami, vale la pena preguntarse el papel que han desempeñado los congresistas cubanoamericanos y sus seguidores. En este complejo ajedrez entre Washington y La Habana, sólo han acertado y coincidido en mantener un atrincheramiento que no conduce a nada. No porque la denuncia de las múltiples violaciones de los derechos humanos que se cometen en la isla sea inútil. Ahora es más necesaria que nunca.
El problema es que no se debe confundir la denuncia con el mantenimiento de una actitud de confrontación que sólo brinda resultados inútiles. Peor aún es el hecho de la manipulación que implica convertir tales hechos condenables de maltratos -y el consecuente rechazo a esos atropellos- en una justificación de medidas que no favorecen los intentos de presionar al gobierno cubano para lograr cualquier tipo de mejora en esta situación.
El ejemplo clásico en este sentido es la defensa del embargo como palanca de presión que impide que la represión sea más cruel, o que imposibilita una extensión aún mayor de la influencia cubana en el continente. El recurrir a los casos de detenciones y represión en Cuba como muro de contención a cualquier intento de aliviar algunas restricciones o permitir los viajes de norteamericanos a la isla.
Más allá de consuelo emocional e ilusión de poder para un sector del exilio, en este sentido el embargo no sirve para nada, no contribuye en lo más mínimo a hacerle más difícil la tarea a los represores cubanos. Que hay razones históricas y políticas que necesitan negociarse entre Washington y La Habana cuando finalmente llegue el momento de abordar el asunto es indiscutible. Lo que constituye un fraude es apelar al embargo como herramienta política en manos del exilio.
Por otra parte, la oposición demostrada por estos legisladores a cualquier cambio que signifique una nueva política hacia Cuba viene dificultando la puesta en práctica de las necesarias transformaciones que requiere una óptica obsoleta. Si bien es cierto que poco a poco esta renuencia ha ido perdiendo preponderancia, no por ello deja de ser poderosa. Su efecto actúa en especial en esa forma de fetichismo que alimentan dichos congresistas en la defensa de una política aislacionista hacia Cuba.
Cuando surge una voz disidente, se hace lo posible por desprestigiarla. En ambos lados del Estrecho de la Florida. Pasarle la cuenta. Exigir la ortodoxia. Cualquier desviación de la línea trazada desde los despachos de los legisladores en Washington debe ser combatida, o al menos silenciada lo más posible. Encarcelado todo aquel que intente exponer un pensamiento independiente en la isla. La buena noticia es que esa impunidad que durante muchos años disfrutaron los extremistas de Miami y La Habana es cada vez más difícil. Y esta columna no deja de ser un ejemplo de ello.

viernes, 14 de mayo de 2010

Sin pensarlo mucho, a llenar la matrícula


El presidente de Vigilia Mambisa, Miguel Saavedra, sin parentesco con el escritor español, aparece dudoso ante lo que pudiera ser una planilla de matrícula para cursar estudios, quiero suponer de gramática y redacción.
Ante la falta de sintaxis, los errores de concordancia y las palabras mal escritas y peor utilizadas del último llamado de su organización, creo que no cabe la duda sino la acción inmediata: a matricularse cuanto antes.

(Fotografía: Roberto Koltun/El Nuevo Herald)

Sin permiso para volar


El abogado Jose Pertierra escribe en Cubadebate que Luis Posada Carriles recibió permiso para no tener que ira a Texas a la vista judicial.
Dice Pertierra:
Demasiado terrorista para volar y supuestamente muy viejo para el recorrido en carro, Luis Posada Carriles no estará presente ante el Tribunal en Paso, Texas, para la próxima vista del caso el 2 de junio de 2010. La Jueza Kathleen Cardone le concedió un permiso para que pueda estar presente en Miami por teléfono.
El abogado de Posada había pedido autorización para que su cliente no tenga que ir desde Miami hasta El Paso a la vista oral. Por su historial de terrorismo y los 73 cargos de homicidio que tiene pendiente en Caracas en relación con la voladura de un avión de pasajeros de Cubana de Aviación, Posada está en la lista de pasajeros que no están autorizados a volar dentro de territorio estadounidense (la famosa “no fly list”).
Posada tendría que ir por carretera a El Paso desde Miami. Un viaje que su abogado dice ser de 3 a 4 días. Su abogado alega que, por razones médicas relacionadas a la “avanzada edad” de su cliente, Posada no está en condiciones de hacer la travesía. El abogado también se queja del costo de tener que suministrar el viaje, incluyendo los gastos de los dos “voluntarios” que se habían ofrecido a carrocear al terrorista hasta allá.
Posada enfrenta cargos de perjurio en El Paso en relación con un trámite administrativo de inmigración que hizo en el 2005. La solicitud presentada ese mismo año por la República Bolivariana de Venezuela sigue pendiente ante el Departamento de Estado, y el gobierno de los Estados Unidos aún no ha respondido. Tampoco ha presentado cargos de homicidio o de terrorismo contra él. Hasta ahora, Washington prefiere limitarse a acusarlo de mentiroso, y de esa manera trata de ampararlo de los más serios cargos de asesinato.
Se anticipa que el 2 de junio el tribunal anunciará la fecha para el juicio, al cual Posada tendrá que ir personalmente si quiere esquivar los cargos de mentiroso.
otografía: Cary Roque le da un beso a Luis Posada Carriles durante el evento de clausura del 1 congreso de presos politicos se llevo a cabo en el Big Five Club, en Miami, con la asistencia de mas de 500 ex presos politicos, el 5 de abril de 2009.
otografía: Cary Roque le da un beso a Luis Posada Carriles durante el evento de clausura del 1 congreso de presos politicos se llevo a cabo en el Big Five Club, en Miami, con la asistencia de mas de 500 ex presos politicos, el 5 de abril de 2009.
Fotografía: Cary Roque le da un beso a Luis Posada Carriles durante el evento de clausura del 1 congreso de presos politicos se llevo a cabo en el Big Five Club, en Miami, con la asistencia de mas de 500 ex presos politicos, el 5 de abril de 2009.
Fotografía: Cary Roque le da un beso a Luis Posada Carriles durante el evento de clausura del 1 congreso de presos politicos se llevo a cabo en el Big Five Club, en Miami, con la asistencia de mas de 500 ex presos politicos, el 5 de abril de 2009 (Roberto Koltún/El Nuevo Herald).

jueves, 13 de mayo de 2010

Difamación


Lincoln Díaz-Balart parece empeñado en superar sus récords ante de abandonar el Congreso. El representante por la Florida acaba de insinuar que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, podría haber recibido dinero del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Díaz-Balart también llamó un organismo "putrefacto'' a la Organización de Estados Americanos (OEA), pero desde hace años comparte este tipo de declaraciones altisonantes con su pariente Fidel Castro.
Durante una rueda de prensa para divulgar un informe sobre las violaciones de derechos humanos en Cuba, Díaz-Balart criticó enérgicamente la decisión de la OEA el año pasado de levantar la suspensión de ese país en el foro regional, cuestión que también aborda el informe.
El informe se refiere a la ''anulación vergonzosa'', el 3 de junio de 2009, de una resolución de 1962 que suspendió a Cuba de la OEA, lo que abrió la puerta para su eventual regreso al foro regional si Cuba acepta una serie de condiciones.
De acuerdo al informe, según lo informado en una nota de Efe, los actos de ''asesinato y tortura'' de personas y ''centenares de muertes en prisiones cubanas tan solo en el 2008 y el 2009'', y las múltiples denuncias de organizaciones de derechos humanos internacionales no impidieron la anulación de la medida.
O los redactores del informe tienen una información exclusiva o son unos mentirosos. Hassta el momento, ninguna organización que en Cuba se dedica a dar cuenta de las violaciones de derechos humanos habla de ''centenares de muertes''.
Díaz-Balart recordó el llamado "escándalo de la valija'' de agosto de 2007, cuando el empresario venezolano-estadounidense Guido Antonini fue detenido en Buenos Aires cuando intentó ingresar una maleta con unos 800,000 dólares destinados supuestamente a la campaña presidencial de Cristina Fernández.
Las autoridades argentinas negaron que el dinero estuviera destinado a la campaña del oficialismo.
''No le hemos encontrado las maletas a Insulza...pero las maletas se las han encontrado a la señora Kirchner. Por lo tanto, no debe sorprender a nadie la actuación de Insulza y otros en la OEA, porque estamos en la época de las maletas de Chávez'', insistió el legislador cubanoamericano.
''Una putrefacción en su máxima expresión, la OEA'', continuó.
''Suponemos que ésas no son las únicas maletas. Nosotros no hemos encontrado las maletas (para Insulza) pero los hechos, los hechos que hemos mencionado son claros y creemos que hablan por sí solos'', explicó el legislador.
Preguntado sobre estas acusaciones contra Insulza, Díaz-Balart señaló la presunta ''doble moral'' de la OEA, al no apoyar a Honduras pero sí dar pasos para el reingreso de Cuba.
''El enfocarse en una democracia para criticarla, una noble democracia en Centroamérica como Honduras y continuar, como están haciendo, dificultando a ese pueblo su progreso, y al mismo tiempo levantarle la exclusión a la tiranía de los Castro, no sólo sin motivo sino en un momento en que la represión ha sido incrementada por parte de la tiranía eso habla por sí solo'', subrayó.
Tanto las palabras de Díaz Balart como el informe mezclan acontecimientos ocurridos en diferentes momentos, como sí todos los juicios y declaraciones de una organización regional debieran regirse por los estrechos criterios del fanatismo que se desprende de una actitud y una valoración extremista.
Una portavoz de la OEA que pidió el anonimato dijo el jueves a la agencia de noticias Efe que, por el momento, ''el tema está siendo estudiado por la Secretaría de Asuntos Jurídicos y el área de comunicaciones de la OEA''.
Fotografía: el representante republicano por el estado de Florida Lincoln Díaz-Balart.

martes, 11 de mayo de 2010

Mio caro legislador


El estado de la Florida pagó $364,000 por los gastos legales de las agencias de viajes a Cuba que derrotaron en corte unas enmiendas que les hubieran exigido un aumento sustancial de depósitos de garantía, de acuerdo a una información aparecida en El Nuevo Herald el martes.
Esto quiere decir que nosotros, los contribuyentes, hemos perdido $364,000 gracias la ignorancia y demagogia del representante estatal David Rivera.
Un juez federal ordenó el pago en marzo al considerar que ciertas enmiendas al Sellers of Travel Act, que regula los viajes a Cuba, eran anticonstitucionales. La propuesta había sido patrocinada por Rivera.
Las enmiendas requerían que las compañías que ofrecen viajes a Cuba u otro país considerado ''terrorista'' abonaran un depósito de garantía de $100,000 o $250,000. El depósito actual es de $25,000.
El juez Alan S. Gold, de la corte del distrito sur de la Florida, desestimó las enmiendas el año pasado. El estado no ha apelado la decisión.
Sin embargo, Rivera considera que aún no ha despilfarrado suficiente dinero de los contribuyentes.
''Esta ley fue aprobada unánimemente por la Cámara de Representantes y por el Senado y fue firmada por el gobernador'', dijo Rivera. ''Estoy seguro de que todos estamos de acuerdo en que el fallo del juez fue un error y por eso espero que el estado siga contemplando una apelación''.
Rivera cree que un congreso estatal dominado por los republicanos y un gobernador republicano hicieron bien al intentar entrometerse en los asuntos federales. Como si la Florida fuera la república bananera que ellos se empeñan en sostener en Miami.
Por su parte, el juez Gold dijo que las enmiendas habían sido concebidas ''para terminar u obstaculizar seriamente los viajes licenciados federalmente de la Florida a Cuba, y que tal ley no es sólo una decisión estatal para proteger al consumidor sino también una declaración política de condena a Cuba''.
Ira Jay Kurzban, el abogado que representó a las compañías, dijo que recibió el pago la semana pasada. ``Estamos en una situación en este estado en que nuestros legisladores hacen cosas por motivos políticos incorrectos, y le está costando un montón de dinero al estado'', dijo Kurzban. ''En un estado que obviamente carece de fondos para educar a nuestros hijos, estos legisladores están fuera de control''.
En una columna publicada el 19 de abril, escribí que Rivera tenía una con una vocación especial para patrocinar leyes que luego las cortes echan abajo.
Ese es el problema del legislador David Rivera, que siempre quiere jugar a la política nacional, mientras en Miami y en la Florida se acumulan los problemas.
Rivera lleva años tratando de compensar, con su demagogia y politiquería, su mediocre actuación como legislador.
También escribí que los millonarios recortes al presupuesto estatal han afectado básicamente a las escuelas, universidades, centros de salud y proyectos ambientales del sur de la Florida. Las escuelas de Miami-Dade y Broward se han visto perjudicadas por las rebajas.
Mientras todo esto ha ocurrido -agregaba en mi columna-, políticos como Rivera han continuado llamando la atención con propuestas baladíes, que la prensa local refleja en detalle y pueden resultar gratas a los oídos de un grupo de exiliados cubanos que se aferran emocionalmente a formas caducas de lucha contra el castrismo.
Rivera se ha mantenido activo en la puesta en práctica de medidas destinadas a la confrontación con el gobierno de La Habana, sin importarle mucho la efectividad de las mismas y guiándose simplemente por los mismos conceptos caducos que han llevado al fracaso del sector más intransigente y ultraderechista del exilio cubano.
Estoy esperando que alguien en el periódico me comente al menos lo acertado de mi artículo, que se ha visto corroborado con este fallo judicial.

lunes, 10 de mayo de 2010

Obama y la otra guerra civil

Las familias estadounidenses terminaron el 2009 con mayores ingresos, por primera vez en tres años, según un informe de la Reserva Federal.
La riqueza neta de los hogares de este país (diferencia entre su patrimonio y sus deudas) alcanzó $54.18 billones (millones de millones) a fines de diciembre. Esto representa un 5.4% por encima del año anterior, de acuerdo a los datos.
Sería ingenuo atribuirle este logro sólo al gobierno del presidente Barack Obama, pero es indudable que en muchos años esta nación no ha contado con un mandatario y un gabinete que estén haciendo tanto a favor de los trabajadores y la clase media baja del país.
Lo que puede parecer insólito es que esta labor no se le reconozca.
Insólito si se mira la diferencia entre los logros de este gobierno y la popularidad de que goza, que aunque alta se sitúa por debajo de la que merece. Comprensible si se analiza el papel que cada vez más desempeña una prensa comprometida con los intereses más poderosos y que prefiere el sensacionalismo a la verdad.
El escritor Paul Auster aseguró hace pocos días en Jerusalén que en Estados Unidos ''hay una especie de guerra civil'' que se libra sin balas pero ''con palabras e ideas'' y que se ha agravado desde la llegada de Obama a la Casa Blanca.
Responsable de este estado de cuasi beligerancia es la ultraderecha norteamericana, la cual se ha apoderado de buena parte del Partido Republicano y se aprovecha de la actitud pusilánime de la otra parte, que no la quiere pero le teme.
Quienes ahora reclaman la dirección del movimiento conservador norteamericano, en realidad no son verdaderos conservadores. Se trata de un grupo de revanchistas que no acaba de admitir su derrota en las urnas, durante la última elección presidencial.
Estos revanchistas tuvieron su momento de gloria durante el gobierno de George W. Bush, y quieren repetirlo, pero aún peor. Son quienes ahora admiran a Sarah Palin y Marco Rubio, y se han agrupado alrededor del movimiento Tea Party.
Lo que buscan estos reaccionarios es destruir todas las leyes, principios y normas que llevaron a la creación de una sociedad con servicios de seguridad social, asistencia pública y beneficios para los más necesitados, y volver al capitalismo más salvaje de la década de 1920.
Se apoyan en que en este país existe un fuerte rechazo al Establishment -la tradicional clase gobernante y las estructuras de la sociedad que ella controla- y que la palabra Estado es casi anatema. A partir de estos dos prejuicios, quieren definir el rumbo político de esta nación.
Uno de los problemas con el rechazo al Estado y al Establishment es que da pie a las corrientes populistas, de las que se alimentan los demagogos de cualquier signo. Esta nación se encuentra bajo la amenaza de un movimiento pro fascista que cobra fuerza a diario.
Lo malo para el país es que los movimientos populistas tienden a crecer en época de crisis, y los legisladores republicanos tienen tanto miedo -o por oportunismo o convicción están comprometidos con las fuerzas más arcaicas y explotadoras- que están haciendo lo posible por empeorar la crisis. Que es una actitud antipatriótica no preocupa a muchos de ellos.
También es una actitud contraria a los intereses de sus propios electores, ya que esta no es una nación formada sólo por los ricos. ¿Cómo logran engañar a tantos por tanto tiempo? En buena medida porque en este país desde hace mucho tiempo le tienen ''lavado el cerebro a la gente''. Suena cliché, ¿verdad? Es una afirmación típica de la guerra fría, ¿no es cierto? Sí, lástima que por ser cliché no deje de ser cierta.
En buena medida, la prensa escrita, radial y televisiva es responsable de esa manipulación e ignorancia política en que vive la sociedad norteamericana.
En un seminario sobre la libertad de prensa celebrado a comienzos de mayo en Río de Janeiro, Carl Bernstein, el reportero que saltó a la fama con el caso Watergate que hizo renunciar al presidente Richard Nixon en los años 70, criticó a la prensa actual en estos términos:
''De forma creciente, el retrato de nuestra sociedad, producido por esta prensa, es engañoso. Es un retrato sin conexión con el contexto real de nuestras vidas; un retrato desfigurado por el culto a la celebridad, por el chisme, por el sensacionalismo, por la negación de las reales condiciones de nuestra sociedad, por la controversia fabricada'', dijo.
En el caso del presidente Obama, en ocasiones la personalidad y el carisma han llamado más la atención que el quehacer político. Por supuesto que el mandatario se ha beneficiado de ello, pero el papel de la prensa debe ser enfatizar más los errores y logros del gobierno, con independencia del gusto de los lectores o televidentes, ya que no se trata de un negocio de venta de perros calientes o fritas.
En la actualidad Obama se enfrenta a dos rechazos. Uno es de quienes piensan que no ha ido demasiado lejos, otro es el de aquellos que quieren atarle las manos.
Para quienes tienen ideas más avanzadas que las manifestadas por la reacción ultraderechista, resulta necesario comenzar un apoyo más dinámico y crítico al gobierno de Obama. De lo contrario, todos seremos culpables de la catástrofe que nos amenaza con un triunfo de los populistas del Tea Party.

En defensa de San Pedro de Macorís

Si en esta hora luminosa, en este instante infinito, en este minuto que pasa, en este momento que transcurre, me pregunto por qué amo a San Pedro de Macorís, la respuesta que acude a mi mente ―de forma muy espontánea― no es mía, sino de George Bataille; no, de Pierre Klossowski; no, de Roger Callois; no, de Roland Barthes; no, de Marguerite Yourcenar: la arena que brota y seduce las formas, que va transformando esa gran urbe romana que ahora muchos se empeñan en difamar, en burlar, en ocultar la grandeza que corre por sus calles.
Esos testaferros de la pluma, esclavos del escarnio y amantes del putiferio insisten en llamarle Mosquitisol, nombre que si bien todavía existe en una de las calles de un barrio (Miramar), por cierto, de los más antiguos de la urbe y la provincia, no refleja para nada la condición cosmopolita de la magnificación de ese poblamiento real, que comenzó su desarrollo vertiginoso e imparable en la margen occidental del caudaloso río Higuamo, corriente de agua que figura en todas las geografías que se precien de su Sapiencia.
La vulgaridad, hay que reconocerlo querido lector, con dolor en el alma, carnosidad en las manos y peso sobre los hombros de los hombres, se ha envanecido en el medio. Lo ha hecho con un ruido infernal de charanga y pandereta, que desprecia este sentimiento trágico de la vida, esculpido con el docto dolor de ese maestro, ese sabio, ese rector de almas que fue Don Miguel de Unamuno.
Porque si vamos a recorrer esos barrios ilustres, que se extienden de la Loma de Buena Vista a la Loma de los Castillos, según nos cuenta doña América Bermúdez en su libro Manual de Historia de San Pedro de Macorís, no podemos menos que asombrarnos de ese no sé qué que tenían esos moradores, que pusieron todo su empeño, todo su fervor, en ir mucho más allá de pergeñar un nombre, y así lograron dar lustre a un empeño tan ilustre, que mereció ser cantando en una ópera de Wagner, una novela de Víctor Hugo o un poema del Divino Dante
Así lo cuenta doña América, repito, que agrega que con el acelerado ritmo con que iba floreciendo la economía, la imagen de la aldea fue desdibujándose y adquiriendo los lineamientos de un poblado civilizado, lo que inspiró a sus moradores a dotarlo de un nombre que lo distinguiera, por los que volvían a dirigirse a El Seybo, aldea de la cual dependía Macorís, para solicitar que el vocablo Macorís le fuera antepuesto el nombre de San Pedro, petición que fue acogida con simpatía.
Sin embargo, simpatía no es lo que anida en los corazones de esos dignos émulos de Bouvard y Pécuchet, que no encontrarán un Flaubert de pluma abrillantada que los dibuje. Tampoco habrá un Joseph Roth que los una a una marcha Radetzky, ni un Jünger que los convide a un encuentro peligroso. Mucho menos podrán doblar por la Alexanderplatz, viajar con Naipaul, formar un cuarteto con Durrell, arriesgarse a los peligros de la nube volcánica con Lowry o recorrer shandynescamente la vida con Sterne.
Si acaso, quedar tristramgos, compungidos, solos. Pequeños y lamentables botafumeiros de la noche, de esa noche que estos aduladores de lo oscuro alimentan al extremo de convertirla en una segunda patria.

lunes, 3 de mayo de 2010

El decoro en silla de ruedas

Nadie puede acusarlos de actos terroristas. Jamás les ha pasado por la cabeza poner una bomba. No son fanáticos peligrosos, capaces de lanzar una andanada de cohetes sobre un mercado o intentar un secuestro. No abogan en favor de una insurrección armada. Son opositores pacíficos o periodistas independientes, que no se dedican a proclamar el odio y la venganza.
Sin embargo, están encarcelados y algunos de ellos gravemente enfermos.
Disidentes cubanos cumplen largas condenas por el solo ''delito'' de divulgar la verdad y buscar cambios pacíficos en la isla. Recalcar el carácter pacifista de su lucha sirve para establecer un contraste entre las sentencias drásticas y una actividad que limita su acción al terreno de la palabra, las propuestas políticas y se realiza sin ocultarse.
El caso de Ariel Sigler Amaya es uno de los más emblemáticos. Su salud ha sufrido un grave deterioro en los últimos días, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
Sigler, de 47 años, es considerado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. Un campesino fuerte, que practicaba el boxeo aficionado en la categoría de los pesos pesados, desde hace años se encuentra en silla de ruedas, por una ''neuropatía carencial'' asociada a problemas nutricionales, que adquirió en la cárcel y que puso en peligro su vida. Está internado en el Hospital Julio Díaz de La Habana, de acuerdo a la CCDHRN.
En el caso de Sigler, que Elizardo Sánchez, portavoz de la CCDHRN, cree que es el ''único preso de conciencia del mundo en silla de ruedas'', tiene una característica singular y macabra.
Existe la sospecha de que las autoridades se niegan a liberarlo, precisamente por su estado de gravedad, ya que al parecer se niegan a excarcelarlo en silla de ruedas.
El único ''delito'' de Sigler es haber sido líder del movimiento Opción Alternativa en la provincia de Matanzas. El y su hermano Guido fueron detenidos el 18 de marzo del 2003, durante la llamada Primavera Negra, en la que un grupo de 75 opositores fueron condenados a penas de más de 20 años de prisión.
Como la mayoría de los involucrados en la Causa de los 75, Sigler fue encausado bajo la Ley de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, que entró en vigencia en 1999 para sancionar ''acciones que en concordancia con los intereses imperialistas persiguen subvertir el orden interno de la nación y destruir su sistema político''.
Los cargos de ''actividades subversivas'' por los que fueron condenados estos hombres resultaron torcidos hasta en la ortografía y sintaxis de las actas acusatorias. Libros, recortes de periódicos, teléfonos y computadoras fueron las ''armas del crimen''. Remesas de unos cuantos dólares las pruebas más contundentes del acto delictivo. Decir que los disidentes recibían ropa, alimentos y dólares del extranjero, el mejor recurso para despertar la envidia en otros.
Los presos políticos son sometidos a abusos generalizados, como reeducación ideológica forzada, reclusión en régimen de aislamiento por períodos prolongados y denegación de tratamiento médico en casos de enfermedad grave.
Además de mantener encarcelados a los opositores, el gobierno de Raúl Castro también ha recurrido ocasionalmente a golpizas, detenciones por períodos breves, actos públicos de repudio y negarles trabajo a los disidentes, entre otras tácticas. Como ha denunciado la organización Human Rights Watch, en conjunto estas formas habituales de represión generan un clima de temor que inhibe fuertemente el ejercicio de los derechos fundamentales en la sociedad cubana.
El gobierno del general Raúl Castro se ha apoyado, en particular, en la disposición sobre ''peligrosidad'' del Código Penal, que permite a las autoridades encarcelar a las personas antes de que hayan cometido un delito, cuando simplemente existan sospechas de que pueden cometerlo en el futuro. Esta disposición sobre ''peligrosidad'' es netamente política, y define como ''peligrosa'' cualquier conducta que es contraria a las normas socialistas de Cuba, agrega la organización.
''Los cubanos que se atreven a criticar al gobierno viven bajo un temor constante, pues saben que pueden terminar en prisión tan sólo por expresar su opinión'', ha afirmado José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.
El no conceder siquiera la liberación de los disidentes más enfermos, el régimen no sólo quiere acabar con la esperanza de un cambio dentro de la isla. Le preocupan también los cambios que cada vez con mayor fuerza se vienen promoviendo en Estados Unidos, en favor de una línea que no esté fundamentada en una retórica de confrontación. Ve como enemigos no sólo a los opositores conocidos, sino también a quienes manifiestan una fidelidad que sabe se vería erosionada en caso de producirse una mayor cercanía entre la isla y Estados Unidos.
Mantener prisionero a un opositor pacífico que se encuentra en silla de ruedas es un acto de crueldad. Considerar ''peligroso'' a todo aquel que disiente, una prueba de cobardía. Mantener un empecinamiento torpe ante cualquier cambio, una demostración de debilidad. El gobierno cubano continúa apocado, encerrado entre el extremismo y la miseria.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...