sábado, 19 de junio de 2010

Para superar la confrontación


Académicos cubanos, residentes en la isla o en Estados Unidos, buscan este sábado en La Habana superar la confrontación política y encontrar vías a una reconciliación, bajo el amparo de una Iglesia Católica que sostiene un inédito diálogo con el Gobierno, informó la AFP.
''Es importante concebir la reconciliación nacional como un proceso y no como acontecimiento'', señaló Arturo López-Levy, profesor de la universidad de Denver, en los debates de la Semana Social de la Iglesia, inaugurada el miércoles por el canciller del Vaticano, Dominique Mamberti.
El tema de la reconciliación y el diálogo entre los cubanos de la isla y los del exilio, junto con el de la economía, centran este año los debates, que miran no solo a las diferencias políticas entre los 11 millones que viven en la isla, sino también a los casi 2 millones que residen en Estados Unidos y otros países.
El encuentro de La Habana tiene como telón de fondo las conversaciones sobre migración entre los dos países en Washington, y el proceso de diálogo comenzado el 19 de mayo entre el cardenal Jaime Ortega y el presidente Raúl Castro,
que ya resultó en la excarcelación de un preso político y el acercamiento de otros 12 a sus lugares de residencia.
''El tema principal (la reconciliación) es cómo desmontar las estructuras de hostilidad vigentes, y avanzar hacia un ambiente de menor polarización'', apuntó López-Levy, quien sostiene que el avance debe medirse tras cada paso por como ''estemos menos enemistados''.
El sociólogo Aurelio Alonso, residente en Cuba, sostuvo que "el pasado no se puede ya cambiar, pero las percepciones que lo han determinado sí son susceptibles de ser criticadas, revisadas y superadas mirando hacia el futuro''.
''Creo que es urgente resolver el reto del diálogo dentro de la nación y, es más, creo de nuestra capacidad para dar respuesta al diálogo dentro de la nación depende que estemos en condiciones también de afrontar el diálogo con la emigración'', apuntó.
Desde 1994, los cubanos emigrados envían remesas a sus familiares en la isla, lo que resulta importante no sólo para esas personas, sino para la economía nacional, pues en sus mejores momentos se han calculado en 1,000 millones de dólares anuales.
En medidas concretas, López-Levy considera que un paso importante sería que ''el actual gobierno cubano abra el país a una sustancial inversión de los cubanos en el exterior en coordinación con sus familiares y amigos en la isla''.
Según él, la reconciliación debe cerrar heridas y cicatrices de actos violentos de emigrados contra la isla, su apoyo al embargo de Washington, así como los resultantes de la confiscación en Cuba de los bienes de los emigrados, su consideración de ''traidores'' y las fracturas familiares y las secuelas que dejó el presidio en Cuba a algunos de ellos, entre otras.
''Encaminarnos hacia el encuentro exigirá la valentía de ejercer, por ejemplo, nuestros derechos a perdonar, a ofrecer confianza, a poner nuestros criterios en común y a intentar consensos'', dijeron los laicos residentes en la isla Roberto Veiga, Lenier González y Alexis Pestano, en una ponencia común.
Añadieron que ''se hace imperioso reconocer la dignidad del otro, aunque se piense de manera diferente, sea un adversario o hasta haya atentado contra el prójimo''.
''Es necesario sanar todo el rencor que existe (...), es necesario pasar de la confrontación a la cultura del consenso, entendiendo por tal ese proceso mediante el cual se va vinculando lo que nos une y se va tolerando y asumiendo lo que nos diferencia'', dijo por su parte el sacerdote Juan Carlos Carballo.
Para Veiga, González y Pestano, en el proceso deben intervenir como facilitadores los intelectuales, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Estado y la Iglesia.
Archbishop Dominique Mamberti, the Vatican's foreign minister, celebrates a mass at the Cathedral in Havana, Thursday, June 17, 2010. (AP Photo/Javier Galeano)

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