lunes, 14 de junio de 2010

Una carta que alienta e irrita


Setenta y cuatro disidentes se han pronunciado contra el aislamiento de la isla, al firmar una carta al Congreso de Estados Unidos, en la cual apoyan una propuesta para levantar las prohibiciones de viaje de los estadounidenses a Cuba. Como era de esperar, el documento ha provocado la ira del sector más reaccionario del exilio de Miami.
El problema de estos exiliados irritados es que no sólo se están quedando sin apoyo y representación, tanto en Washington como en La Habana, sino también sin héroes. Al final, sólo se van a poder aferrar a Luis Posada Carriles, que, por otra parte, muchos en esta ciudad catalogamos de terrorista. Su ideal es ejercer el monopolio del pensamiento opositor y viven en un mundo donde la historia se confunde con la geografía: nunca tienen a mano el mapa de la isla para recordarles que están en otro país, donde son una parte pero no el todo. Este tiempo detenido puede que les llene de esperanza -desde un punto de vista personal-, pero contribuye a que su visión de Cuba apenas tenga validez en dos o tres puestos de café de la Calle Ocho.
Es comprensible que el hecho de que en la misiva aparezcan las firmas de algunos de los disidentes que más se han mencionado en Miami en los últimos meses -desde Guillermo Fariñas a Yoani Sánchez- les produzca desencanto. Pero esta reacción emocional, que es muy comprensible, no explica por completo el hecho. Más allá de un desacuerdo válido con los puntos de vista que este grupo de opositores cubanos tienen sobre un proyecto de ley en el Congreso estadounidense, están el enfoque y la manipulación que algunos sitios en internet hacen del tema. En este sentido, los blogs Capitol Hill Cubans y Babalu Blog atacan la propuesta, entre otros puntos, porque ellos consideran que no fue elaborada por los disidentes, a los cuales niegan la posibilidad de conocer en detalle lo que se debate en Washington sobre política hacia Cuba.
''La carta fue la iniciativa de organizaciones con sede en Estados Unidos, el Cuba Study Group y el así llamado Centro por la Democracia en las Américas, que realizan una labor de cabildeo en contra de las sanciones'', se lee en Capitol Hill Cubans.
Casi con las mismas letras, comenta Babalu Blog que ''resulta obvio que los propios disidentes no fueron los que escribieron. Con poco acceso a las noticias y sin contar con la capacidad para investigar el proceso legislativo estadounidense, hay una probabilidad muy pequeña de que ellos conozcan el nombre actual de la ley que se encuentra bajo consideración en el Congreso, y mucho menos su número, sin que alguien desde el exterior se los brindara''.
En primer lugar, se debe aclarar el hecho de que Capitol Hill Cubans lo edita Mauricio Claver-Carone, miembro de la junta de directores del U.S.-Cuba Democracy PAC, que se dedica a cabildear en favor del mantenimiento de las restricciones y el embargo hacia la isla. En este sentido, a menos que el autor del blog crea que hay ''cabilderos buenos'' y ''cabilderos malos'', en el más puro estilo estalinista, y entonces estaríamos ante otro ejemplo de confusión de historia y geografía -por lo que su lugar sería Moscú durante la primera mitad del siglo XX-, no resulta significativo que quienes en Estados Unidos favorecen un cambio en las normas que rigen el embargo favorezca, o incluso patrocinen la medida. Así es la política en Estados Unidos, nos guste o no.
Lo más significativo, sin embargo, es que el enfoque adoptado para criticar el documento y a quienes los firman es similar al empleado por el régimen de La Habana, al que aparentemente se oponen estos irritados exiliados.
Poco falta, en ambos textos citados, para llamar marionetas a los disidentes que firman el documento, considerar que son títeres que se mueven a voluntad de quienes se encuentran en Estados Unidos.
Si Capitol Hill Cubans y Babalu Blog no llegan a catalogar de mercenarios a los opositores --el argumento utilizado por el gobierno cubano incluso para condenar a buena parte de los opositores pacíficos que se encuentran en prisión en la isla-, eso es precisamente lo que se hace en otro sitio de internet, donde nunca se ahorran los insultos.
''Esta es la carta de los vendepatrias de toda la vida'', escribe Zoé Valdés en su blog, donde en otro párrafo plantea que ''ser disidente en Cuba, de éstos, que cobran por serlo y se montan el negocio, empieza a ser una carrera''. Curioso que la escritora radicada en París no tenga nada mejor que decir que repetir lo que a diario publica La Habana. Parece que la lección aprendida a la diestra y siniestra de Alfredo Guevara no se olvida fácil. La tendencia hacia el totalitarismo, el interés por anular toda opinión contraria, la incapacidad para admitir criterios ajenos, no es un ejercicio gratuito. Quienes salen al paso de cualquiera que se aparte de la estrategia contra La Habana trazada por la ultraderecha de Miami -y en especial por los congresistas cubanoamericanos republicanos- mantienen afinidades que van más allá de la ideología y se vinculan a intereses económicos. En algunos casos, esos intereses son acordes a las normas que en este país rigen para los grupos e instituciones no lucrativas; en otros, han surgido revelaciones de malos manejos y usos indebidos.
Aferrarse a formas caducas de enfrentamiento al castrismo es persistir en la derrota, salvo para quienes han hecho un negocio del infortunio.
Tres mujeres caminan por el malecón el jueves 10 de junio de 2010, en La Habana(EFE/Alejandro Ernesto).

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