martes, 5 de octubre de 2010

De Madrid, política y debates, y también Cortázar


Salgo de Miami con un buen libro comprador en el propio aeropuerto de esa ciudad, ya un signo de esperanza para el viaje. Se trata de Cartas a los Jonquières, de Julio Cortázar, y es hasta cierto punto un Cortázar diferente, familiar, personal e íntimo. Lo bueno de las cartas es que, aunque se extienden durante casi toda la vida del escritor argentino, la mayoría es de la década de 1955, con un Cortázar aún un ´´becario´´ en París que busca la manera de no morirse de hambre en esa ciudad. Esa mezcla amable en el libro de escritor ya formado y al mismo tiempo de apasionado del arte casi adolescente, con poco más de cuarenta años, hace al libro particularmente agradable de leer.
Este Cortázar que dedica semanas a contemplar la sección egipcia del Louvre y que sobre todo quiere leer, ver arte y disfrutar de Madrid, y trabajar lo menos posible, es un personaje que para algunos puede resultarnos fácil identificarse.
Así, aterrizo en Madrid pensando en dedicar el menor tiempo posible a pensar en política, cuando se trata de uno de los peores lunes en la carrera política de Zapatero. No hay remedio, en cualquier sitio donde uno entre a tomarse una cerveza o un vino en esta mañana fría en la ciudad, que define no sólo que el otoño ha llegado ―eso ya lo sabíamos― sino que hay que sacar cierta ropa del armario, los televisores no hacen más que hablar y mostrar lo mismo.
Lo curioso es que, para alguien que viene de Estados Unidos, lo que acaba de ocurrir en España es cosa cotidiana. Unas elecciones primarias del Partido Socialista Popular, para que lo miembros de esa agrupación política decidan entre dos aspirantes a la candidatura por la gobernación de Madrid.
Sólo que en Madrid, y en toda España, han significado mucho. Por una parte, no hay tradición de elecciones primarias. Por lo general el líder de cualquier partido, o la cúpula de éste, decide quién va a aspirar a determinado cargo en la comunidad o el ayuntamiento. Ocurre con los partidos nacionales y con los regionales.
Pero en este caso Zapatero no sólo se vio forzado a una elección primaria, sino que la candidata que quiso presentar, la ministra de Sanidad Trinidad Jiménez, no fue la elegida por los votantes. ES decir, que el presidente del gobierno español y Secretario General del PSOE no pudo imponer a su candidata. Y menuda labor que había hecho al respecto, como diría un español. De forma pública, Zapatero le había pedido a Tomás Gómez, el secretario general del PSM y triunfador frente a Trini Jiménez, que retirara su candidatura.
Por ello la derrota de Zapatero se ha impuesto sobre el triunfo de Gómez. Ayer en los telediarios los analistas mencionaban la victoria de Gómez y del Partido Socialista de Madrid y pasaban de inmediato a comentar el futuro político del Presidente, que cada vez pinta peor.
Y es que todo era negativo para Zapatero el lunes. A una encuesta dada a conocer el domingo por el diario El País, el órgano de prensa más afín al gobierno, se mostraba que los efectos de la protesta de los sindicatos contra la reforma laboral han llevado a los socialistas a uno de sus peores resultados electorales. Su desventaja respecto al PP en estimación de voto es de 14,5 puntos porcentuales, según la encuesta de Metroscopia para El País. El sondeo, informa el diario, fue realizado el pasado jueves, justo al día siguiente de la huelga, hecho que los responsables del sondeo consideran determinante.
De esta manera, y aunque el símil sea trivial, a Jose Luis Rodríguez Zapatero y al PSOE le están clavando banderillas a diario en estos días. Y el lunes fue un día muy activo en este sentido, porque a todo lo anterior se unía las nuevas cifras de desempleo: el final de los contratos firmados para la temporada turística había aumentado el número de personas sin trabajo. Septiembre acababa con 48.102 desempleados más, principalmente todos del sector servicios y uno de cada dos con menos de 25 años. Con el incremento del paro de septiembre, que supone un alza del 1,2% con respecto a agosto, la cifra total de desempleados se situaba en 4.017.763 personas. No importaba que Trabajo destacara que el aumento del desempleo registrado en septiembre de este año es el menos malo desde 2007, lo importante era que había más parados.
Me temo que al Partido Popular le está resultando cada vez más fácil el ataque a Zapatero. Por primera vez una encuesta lo sitúa por encima del PSOE para llegar a la presidencia y por primera vez también existe la posibilidad de que se produzca esa especie de lo que hasta hace poco meses era considerado más que un milagro para los ateos: que suficientes ciudadanos voten por Rajoy. De consolidarse esta tendencia, es posible que el PP y su líder se decidan a presionar por unas elecciones anticipadas.
El lunes por la noche había un interesante debate en TVE, donde políticos, analistas y periodistas debatían el futuro de Zapatero. Un analista sagaz como Antonio Elorza no lograba avanzar mucho en advertir sobre los riesgos del supuesto remedio que significaría una figura política caracterizada hasta ahora por su mediocridad, como es Rajoy, al frente de España. Se veía como el mensaje de Elorza, quien no se ha caracterizado por ser un defensor de la gestión de Zapatero, quedaba relegado ante una realidad que una diputada del PP no se cansaba de repetir: Zapatero lo ha estado haciendo mal, muy mal.
Más allá de la crisis económica que atraviesa España, vale la pena destacar la calidad de estos paneles de discusión política, en una televisión que por lo demás no se caracteriza por su calidad. Escuchar a nueve expertos discutiendo e interrumpiéndose, y lograr que el espectador saque claras conclusiones al respecto, creo que sólo se da en España. La diferencia con lo que se ve y escucha en Miami es que en España, Europa e incluso en Rusia, en general se puede elegir entre algo más que programas tontos. En Miami, no se logra salir de la bobería.
Fotografía: Casa América en Madrid.

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