viernes, 19 de agosto de 2011

Chávez, el gallero


Hugo Chávez habló primero de las tilapias que comía en Cuba, criadas por el propio Fidel Castro. Ahora es él, en Venezuela, quien se dedica al cuidado de animales. Tiene dos gallos, y les ha puesto nombre: Fidel  y Chávez. Los cría en uno en uno de los patios del palacio presidencial de Miraflores, Caracas.
“Tengo dos buenos gallos aquí en el patio de la choza de palma y ya comenzaron a cantar. Uno es un enorme gallo Giro que se llama Fidel. Y el otro es un agresivo Zambo que se llama Chávez. Nació aquí en Miraflores y es hijo de Fidel”, escribió en la columna de prensa que inauguró el miércoles en el diario estatal El Correo del Orinoco.
Además de que cualquier psicoanalista hubiera pagado buena plata por un párrafo así (no es necesario, el mandatario venezolano los manda gratuitos), hay cierta tendencia en Chávez por vincular a Fidel Castro y al mismo con un caudillismo propio de la novela de la tierra latinoamericana.
Se trata de un retroceso penoso. En un principio, la revolución cubana fue asociada a la vanguardia de la literatura latinoamericana. La generación del boom fue de simpatizantes castristas, simplemente. No solo apoyaban a la revolución cubana, sino que en su mayoría ―Donoso fue una excepción― adoraban a Fidel Castro. Luego éste se ocupó de hacer trizas esos lazos, pero por mucho tiempo hubo un carácter progresista, de avanzada, asociado con la imagen del proceso cubano, aunque éste se hubiera apartado de esa senda.
Ahora Chávez devuelve el ejemplo castrista a la hacienda, sea en Birán o en cualquier republica latinoamericana.

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