domingo, 28 de agosto de 2011

La madurez llega a Miami


Que un grupo de exiliados cubanos protestaran por el concierto de Pablo Milanés no es noticia, porque llevan ya bastante tiempo en ello. Que ese sea el titular que escogiera El Nuevo Herald, al menos para su edición digital, tampoco tiene mucho valor noticioso: más de lo mismo.
Lo que hay que destacar es que el concierto se celebró sin contratiempos, que acudió un numeroso público deseoso de oír a Milanés y que el cantautor cubano fue escuchado por un auditorio entusiasta.
Hay que reconocer también que los manifestantes se comportaron de forma adecuada y que, por supuesto, tenían todo su derecho a protestar.
Lo más saludable es que parecen haberse terminado los días en que cualquier protesta contaba con la participación de una policía cómplice, que no ofrecía la protección adecuada a los que simplemente quería ir a un concierto, como ocurrió hace años, cuando Gonzalo Rubalcaba se presentó en el Guzman Center, en tiempos del delincuente convicto César Odio de administrador de esta ciudad.Y esto por citarsolo un ejemplo.
A Rubalcaba ―que por cierto ahora vive aquí― lo pudimos ver y escuchar menos de cien personas. Aunque ya se informó que no fue un lleno total,varios miles disfrutaron del concierto de Pablo.
Parece que finalmente Miami está llegando a la madurez.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...