viernes, 23 de diciembre de 2011

No en la prensa de Miami


Creo que este ha sido un año de triunfos políticos para el presidente Barack Obama y donde finalmente la locura del Tea Party ha comenzado a perder impulso. Espero un análisis al respecto en la prensa, aunque por supuesto, no en la prensa de Miami.
Me parece que diciembre ha definido la próxima campaña electoral por la presidencia y que los republicanos están en aguas profundas y problemáticas. Y si no cambian sus tácticas se hunden. Llevan meses preparándose para una primarias, mediante el desarrollo de debates, reuniones y mítines donde casi siempre el aspirante de turno a la candidatura se esforzaba por mostrar la imagen más complaciente al hard core Tea Party, y ahora resulta que esta tendencia, sus patrocinadores y representantes empiezan a verse obligados a ceder ante un enfoque más sensato.
Aunque aún es temprano para afirmaciones rotundas, da la impresión que la hora del extremismo comienza a pasar. No se trata de negar la presencia saludable de un republicanismo que responda a la raíces de un movimiento conservador verdadero. Lo que resulta atemorizador es el enorme poder que el fundamentalismo ultraderechista cristiano ha alcanzado dentro de este partido.
De momento, cada vez crece más la impresión de que a estas alturas los republicanos no cuentan con un fuerte contrincante a la reelección de Obama. El tiempo apremia para ellos.
Lo que sería más esperanzador es que al fin se derrumbara esa táctica que el Partido Republicano puso en práctica el día después que Obama resultó electo, y que se incrementó notablemente tras el fiasco demócrata en las elecciones legislativas de medio término: hacer todo lo posible para que el nuevo presidente no pudiera alcanzar logro alguno, poner el máximo empeño en que todo marche mal; no importa que se hunda el país, si se hunde la presidencia de Obama. Por suerte para Estados Unidos, no ha sido así.

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