jueves, 22 de diciembre de 2011

Siempre hay un consuelo


Lo que la actriz María Conchita Alonso ha divulgado como un encontronazo con el actor Sean Penn, el pasado domingo en el aeropuerto de Los Ángeles ―al cual ella se ha encargado de dar la mayor publicidad posible―es una especie de premio de consuelo para las emisoras del exilio cubano de Miami. Frente al nombramiento poco alentador de José Manuel García Margallo como ministro de Asuntos Exteriores de España, por encima del fracaso de Díaz Balart con su propuesta anti viajes y remesas, la bronca de Alonso con Penn viene como anillo al dedo.
Al parecer Alonso, de origen cubano, arremetió contra Penn por “apoyar a Hugo Chávez”, el presidente venezolano, y lo llamó “comunista” y “estúpido”, según la versión moderada de los cables. En realidad, Alonso lo que llamó a Penn fue un communist asshole.
Alonso, que ha ofrecido varias entrevistas para hablar del asunto en las cadenas estadounidenses, y que ha tratado el tema con sus seguidores a través de su cuenta de Twitter, dijo que se encontraba calmada en el momento en el que ocurrió la disputa y que simplemente se dirigió al actor porque quería hablar con él.
Según Alonso, la conversación se endureció hasta el punto en el que Penn, que había regresado al país desde Haití, le llamó “cerda”. Penn nunca ha sido un dechado de urbanidad y contención. Durante la filmación de Colours ―una película en que también actuó Alonso― fue condenado a 33 días de prisión por golpear a un extra que lo estaba fotografiando sin su permiso.
“Lo único que lamento es haberle llamado estúpido (asshole), porque me rebajé a su posición”, dijo Alonso.
“Prefiero que me llamen cerda a que me llamen comunista”, escribió la actriz en referencia al encontronazo con Penn.
“Lo que pasó el domingo no era la forma en la que quería que sucedieran las cosas, pensé que era el momento perfecto para ir y decirle que quería hablar con él”, añadió.
Aunque la versión de Alonso no me convence mucho, dado el carácter y el historial de la actriz, ojalá hubiera sido así.
Comparto con Alonso que la actitud de Penn en relación con Chávez, y podemos agregar Raúl Castro, es deplorable. Si se revisa el archivo de Cuaderno de Cuba hay prueba de ello (ver aquí). Sin embargo, Penn no es un ´´estúpido´´ (un asshole) ni creo que tampoco sea comunista.
En primer lugar es un excelente actor. Es cierto que no es su capacidad artística lo que está debate, pero tampoco hay que olvidarlo. Vale la pena agregar que, en este aspecto, María Conchita Alonso ni siquiera se acerca a millas de distancia. No hay que confundir juventud, y cierto atractivo físico de otra época, con actuación. Lo segundo es que Penn lleva a cabo una extraordinaria y meritoria labor de ayuda humanitaria en Haití, país en donde es la referencia obligada ―en toda conversación con quienes viven allí y conocen realmente la miseria imperante― a la hora de destacar un esfuerzo seria y honesto hacia el difícil avance social y económico de ese país.
Queda además la sospecha ―al menos yo la tengo― de que todo ese antichavismo y anticastrimo de Alonso no venga mezclado con un afán publicitario.
Nada de lo anterior impide, por supuesto, que María Conchita Alonso llegue como un necesitado consuelo navideño para la caverna de Miami.

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...