martes, 27 de diciembre de 2011

Una avalancha demográfica que aún no es una fuerza política


Unos 168 mil cubanos se naturalizaron y 315 mil lograron establecer residencia legal en Estados Unidos durante la pasada década (2001-2010), según cifras oficiales obtenidas por Café Fuerte.
Los datos proporcionados por la Oficina de Estadísticas de Inmigración del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) muestran además que 38,969 cubanos fueron admitidos bajo el estatus de refugiados en territorio estadounidense en el mismo período, argumentando riesgos de represalias políticas de ser repatriados, agrega la información.
La década 2001-2010 figura históricamente como la de mayor afluencia y asentamiento de población cubana en territorio estadounidense, un proceso favorecido por los beneficios de Ley de Ajuste Cubano (CAA) y los acuerdos migratorios bilaterales de 1994 y 1995, especifica el sitio en internet, que añade que desde 1999, la CAA ha ampliado su marco de protección a los cubanos que llegan ilegalmente al país mediante una serie de aclaraciones complementarias por parte de memorandos gubernamentales y órdenes judiciales
Unos 320 mil cubanos se establecieron en Estados Unidos desde 2000, los que sumados a los 170 mil que llegaron en la década de 1990, sitúan la cifra en casi medio millón de personas de origen cubano asentadas en la nación americana durante los últimos 20 años.
El proceso de naturalización de miles de residentes cubanos constituye también un acápite en crecimiento, potenciando el poder político de la comunidad exiliada en Estados Unidos, especifica Café Fuerte.
Falta ahora por ver si este crecimiento demográfico se traduce en fuerza política. No hay duda de que existen diferencias en la forma de asumir lo que de forma rápida podría nominarse ´´anticastrismo´´ , entre quienes han llegado en los últimos 20 años y quienes constituyen el llamado ´´exilio histórico´´.
Las señales que expresan esas diferencias han sido espectaculares y anecdóticas. Quienes llegaron después viajan con frecuencia a Cuba y no tienen reparos en ir a un concierto en que participan artistas que viven en la isla.
Sin embargo, hasta el momento estas diferencias no trascienden a un plano de mayor incidencia: quienes optan por viajar a Cuba están representados por legisladores que se oponen con tesón a estos viajes y escuchan emisoras radiales en donde están prohibidos los discos de esos artistas que brindan conciertos en Miami.
Es decir, que pese a ese medio millón de cubanos, en cierta medida Miami sigue siendo la misma, si usted se limita a leer la prensa local, escuchar la radio o ver la televisión. No quiere decir que los puntos de vista no se hayan ampliado, sino que la opinión dominante que expresan estos medios es la del exilio tradicional.
Queda entonces limitado a la visita al supermercado ese cambio del exilio de Miami, que representa la considerable cifra de un medio millón de cubanos. En otras palabras, que lo que constituye un exilo fundacional sique llevando la batuta en esta ciudad. Por supuesto que salta de inmediato la comparación con Cuba, donde ocurre algo similar.
Un comentario aparte, pero relacionado, con el tema de este post. Café Fuerte ha logrado colocarse como una fuente indispensable de información y convertirse al mismo tiempo en el mejor ejemplo de verdadero periodismo alternativo en esta ciudad. Lo que llama la atención es esa capacidad de realizar periodismo de investigación, dentro de las limitaciones naturales que implican un sitio independiente en internet, que descubre cuanto deja por hacer la prensa establecida y con mayores recursos.

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