lunes, 14 de mayo de 2012

Adelante, adelante, ¿adelante?


Nunca hay límites para la ultraderecha de esta nación, y menos para los exiliados cubanos que la imitan y apoyan.
Según Victor Morton, en The Washington Times: “La campaña de Obama aparentemente no miró hacia atrás en la historia cuando seleccionó su nuevo eslogan, Forward (adelante), una palabra estrechamente asociada con el marxismo europeo”.
El articulista añade que muchas de las publicaciones comunistas y radicales y entidades a través de los siglos XIX y XX tenían  como nombre ¡Adelante!
“El nombre Adelante tiene un significado especial en la terminología política socialista. Con frecuencia se ha utilizado como un nombre de socialistas, comunistas y otros periódicos y publicaciones izquierdistas”, añade.
Más adelante agrega que han existido al menos dos publicaciones de la izquierda radical bajo el nombre de “Vorwaerts” (adelante en alemán). Uno de ellos era el diario del partido socialdemócrata de Alemania, cuyos autores incluían a Friedrich Engels y León Trotsky. El otro fue una publicación quincenal de la Liga Comunista, que apareció en 1844, y donde colaboraban Carlos Marx, Federico Engels y Mikhail Bakunin. Para contribuir en algo a esa relación, puedo agregar que igual nombre tiene el periódico del Partido Comunista de Portugal.
Escritos idiotas en los periódicos no es nada nuevo. Lo peor son los lectores idiotas.
Sin embargo, la aparición de este artículo en la blogosfera exiliada, que lo ha tomado como ejemplo de las torcidas intenciones del actual presidente estadounidense, al tiempo que ha hecho lo posible por divulgar la “denuncia”, dejan poca esperanza.
Así que de ahora en adelante tengo que andarme con cuidado. Con la mala fama que tengo en este pueblo, si alguien toca a la puerta de mi apartamento y lo invito a pasar debo limitarme a una seña; si coincido con una persona en la entrada de un elevador y le cedo el paso, optar por una conveniente retirada, y por nada del mundo mencionar un avanti ni siquiera en broma. Las petulancias y chistes son también castigados. Hay que cuidarse del comité de defensa republicana, los censores ultraconservadores y los policías del idioma.
Por cierto, se dice que las últimas palabras, pronunciadas por Mas Canosa antes de morir fueron: “Adelante, adelante, adelante”. Por años la prensa de Miami las ha repetido. ¿Alguna duda ahora sobre la ideología del líder del exilio?
Ante el argumento de que exagero no hago más que remitir a la votación primaria del Partido Republicano del martes 8 de mayo en Indiana, donde el senador Richard G. Lugar perdió frente a un aspirante de su propio partido que cuenta con el apoyo del Tea Party. Lugar, un senador de seis términos en el Congreso federal, siempre había ganado las elecciones con un aprobación del 60 por ciento. Su derrota envía un claro mensaje a los políticos moderados de ambos partidos: estas serán unas elecciones donde los extremos amenazan con jugar un papel decisivo.
Para los republicanos, el peligro es enorme. En unas primarias dominadas por el voto más conservador y ultraderechista, cómo va ahora el virtual candidato, Mitt Ronmey poder conquistar ese sector electoral independiente y situado al centro del panorama político nacional, que se considera indispensable ganar para lograr la presidencia de este país. Porque hasta ahora quienes hicieron la campaña por la candidatura republicana trataron de complacer, con impudicia total, a un electorado blanco, de más de cincuenta años y que vive en los suburbios, el cual por supuesto no representa ni remotamente a la actual población norteamericana. De poco sirve el paseo ocasional con un político carismático como el senador Marco Rubio, bueno para las recaudaciones de fondos entre sus afines pero no para mucho más. Si esta es la carta de Romney para ganarse el voto hispano, no ha hecho más que escoger el as equivocado.
Al mismo tiempo, los demócratas tampoco la tienen fácil, y han iniciado la campaña por la reelección de Obama con un tono pasado de moda: no se puede seguir vendiendo la esperanza. Eso estuvo bien en el pasado, y en buena medida sirvió para conquistar el triunfo. La administración actual no puede, y no debe, representar esperanza alguna, sino ser la realidad. Hasta ahora, el Presidente no ha demostrado el liderazgo suficiente en el terreno económico y de política nacional (algo que, por otra parte, no le ha faltado en la arena internacional, la lucha contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, aunque los republicanos hagan hasta lo imposible por no reconocerlo).
Si Obama quiere gobernar durante un segundo período, debe no solo prometer, sino demostrar, que es capaz de enfrentar a fondo los graves problemas económicos por los que atraviesa este país, y no limitarse a medidas keynesianas que recuerdan a la aplicación de curitas para tratar un cáncer. Debe también evitar la trampa de las “guerras culturales” y pasar a un segundo plano el tema como los matrimonios gays. Al final será la economía quien de nuevo decidirá el futuro de esta nación. Solo hay que esperar que aquí no se repita el error de los españoles, que cambiaron un gobierno mediocre por uno realmente malo.
Para el exilio ultra derechista de Miami, esta contienda será realmente candente, en el afán de conservar el poder político alcanzado. No hay duda que hará todo lo posible para lograr este objetivo, aunque no diga “Adelante”, y se limite a, otra vez, dar un paso atrás.
Soldados portugueses leyendo el órgano oficial del Partido Comunista de Porugal, Avante. Foto de Rui Ferreira.

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